Hoy me he encontrado con una
vieja amiga de mi familia, alguien muy cercano con quien he compartido grandes momentos
de mi infancia, su hija fue una de esas niñas que crecieron conmigo saltando
por los campos de La Laboral. En
definitiva una persona por la que siento verdadero aprecio, a la que respeto y
siempre querré.
Me ha contado lo duros que están
siendo estos días para su familia, ya que a su cuñada enferma de cáncer desde
hace algo más de dos años, se le está escapando la vida día tras día. El
momento final cada día está más cerca, algo que en su familia se está viviendo
con gran tristeza y desolación, y no es para menos.
Esto me ha hecho pensar en lo difícil
que es decir adiós a un ser querido, sin duda ninguno queremos dejar marchar a
los nuestros, no podemos siquiera imaginar la vida sin ellos, sabiendo que jamás
volveremos a verles ni a hablar con ellos. Así que cuando llega el terrible
diagnóstico y sabemos que la cuenta atrás ya ha comenzado, nos sentimos
devastados, es como si nos arrancaran de cuajo una parte de nosotros.
Entonces nos esforzamos por
cuidar de esa persona, nuestra mayor preocupación es que no sufra, que se
sienta cuidado y protegido, pero sobretodo que sienta que le queremos, y que
aunque ya no esté siempre estará presente en nuestras vidas. Nuestros esfuerzos
son cada vez mayores a medida que la enfermedad avanza, pero también crece
nuestra desolación, el final ya está ahí, cada vez más cerca, ¡si sólo pudiéramos
retener el tiempo! Desgraciadamente no podemos, el tiempo avanza, todos los días
el sol se pone y vuelve a amanecer, así que cada día que pasa podría ser el último
para esa persona, así que intentamos vivir cada momento con mayor intensidad,
sabiendo que tal vez pronto ya no haya más momentos. Es importante decirle a
esa persona lo mucho que significa para nosotros, es el momento de perdonar
viejas heridas, de enterrar el hacha de guerra y permanecer unidos, de lo
contrario podríamos arrepentirnos para el resto de nuestras vidas.
Cuando el día llega y esa persona
nos deja, no podemos dejar de sentir el vacío que ha quedado en nuestras vidas,
se ha ido, ya no va a volver, es entonces cuando por fin podemos romper a
llorar todo lo que no hemos llorado antes. Comienza entonces el período de
duelo, necesario cuando ocurren estas cosas, todos debemos llorar a nuestros
seres queridos, no hay que dejar nada dentro. Con el tiempo ese dolor se irá
haciendo menos intenso, aunque eso sí, el vacío permanecerá siempre.
Habrá momentos de nuestras vidas
en las que echaremos a esa persona, cumpleaños, aniversarios, bodas, bautizos,
en fin, todos esos acontecimientos familiares que solemos compartir con
nuestros seres queridos. Le veremos en los ojos de ese nieto al que no tuvo
tiempo de ver crecer, en la arena de la playa a la que nos llevaba de pequeños,
incluso en nosotros mismos.
La vida es un ciclo que comienza
y acaba, unos se van y otros llegan, es así desde tiempos inmemoriales, y
aunque la medicina avanza a pasos agigantados, todos sabemos que más tarde o más
temprano nos habrá de llegar la hora a todos. Sin embargo ese ciclo es más
corto para unos que para otros, lo que hace aún más dura la despedida, algunas
personas se nos van cuando estaban empezando a vivir y a disfrutar de la vida
de verdad.
Hoy le quiero dedicar mi post a
esa amiga de siempre y a su familia, pero también a la familia de mi vecina
Rosi, fallecida hace tan sólo unos meses, y todos los que están pasando por lo
mismo. Os quiero transmitir todo mi apoyo en estos momentos tan duros, espero
que vuestros seres queridos no sufran, y que cuando ese momento llegue sientan
que les habéis querido de verdad. No hay palabras de consuelo, así que no os aburriré con ellas, tan sólo os mando un beso y todo mi cariño y apoyo.
Y para terminar para todos vosotros, y para los que ya no están os dejo con esta hermosa letanía de Schubert, Para el día de todos los santos, interpretada por Lucía Popp, una de las grandes que también nos dejó muy pronto por culpa del cáncer. Espero que os guste
Que bien escribes, pero me has dejado una sensación de pena que ni te digo. Cuando vuelva a los campos de La Laboral, qe voy mucho, ya no voy a deleitarme con lo que se puede ver, voy a recordar a tu a miga y a ese familiar que se va. Muy bonita entrada, aunque muy triste. Y la música, maravillosa. Yo el día de Todos los santos celebro Halloween, no soporto pensar en mis abuelos, que se fueron hace 6 años ni en tanta gente que se va, prefiero buscar el lado positivo. Muchos besitos.
ResponderEliminarMe alegra que te guste, yo también me he hecho fan del tuyo, es triste la historia, bien lo sé. Pero no dejes que te afecte, cuando vayas a La Laboral piensa en lo bonito que es el sitio,el marco incomparable en el que está. Hace la tira que no celebro Halloween, tengo que hace como tú. besitos
ResponderEliminar