Hace unos días celebramos el día
de los abuelos, y yo he pensado que era el momento d volver a dedicar unas
palabras a los míos. Además, hace unos días se celebró el día de Santa Ana, que
es así como se llamaba mi abuela paterna, así que a ella también le debo una
entrada.
Como ya sabéis mi abuela materna
falleció el año pasado después de noventa años felizmente vividos y llenos de
amor y felicidad, aunque es verdad que también hubo algún que otro sin sabor.
El caso es que tras su muerte yo sentí un gran vacío que sé que nunca podré
llenar. Mi abuela Ana murió hace ya cinco años, sin embargo, a veces me da la
sensación de que sucedió todavía ayer, y debo reconocer que de vez en cuando
todavía miro hacia sus ventanas, esperando ver su rostro asomando tras sus
plantas.
Unos abuelos vivieron en Candás
toda su vida, los otros salieron de Porcía acompañados de sus cuatro hijos, y
se instalaron en Gijón, por eso yo siempre digo que soy de Gijón y Candás a
partes iguales. Ayer sentí a ambas abuelas muy cerca de mí, y así sentí que
todo va a salir bien y no hay nada que temer. Entonces alguien me recordó que
ambas están dentro de mí, y esa conexión estará ahí mientras yo viva.
El viernes pasado fue el día de
la sardina en Candás y yo acudí con mi familia a San Antonio, como tantas otras
veces. Allí caminé por los lugares que tantas veces recorrí con mis abuelos, y
no pude evitar acordarme de ellos que ya no están. San Antonio era mi lugar de
juegos, el lugar donde nos reuníamos toda la familia los domingos de verano.
Además desde las ventanas del antiguo piso de mis abuelos en la calle San Félix
se veía el lugar donde hoy se celebra la fiesta, por lo que muchos de mis recuerdos de infancia están
ligados a ese lugar.
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| El viernes además de disfrutar de la fiesta tuve la ocasión de ver una puesta de sol maravillosa |
A mi abuela Anita la recuerdo
cada vez que veo a mi padre, que se parece tanto a ella, pero creo que también
yo me parezco mucho. Veo su foto de boda y recuerdo que fue una mujer muy
luchadora que vino del pueblo a la ciudad con muchas esperanzas y muy pocas
posesiones. Recuerdo que era una gran lectora, a la que también le gustaba el
cine, ¡cuántas veces había visto “Lo que el viento se llevó”. A menudo pienso
que de haber nacido en otros tiempos habría sido maestra, o tal vez escritora,
como su tocaya Ana María Matute, que también nos dejó hace poco. Yo que también soy una mujer muy luchadora me pregunto si será de ella de quien heredé esa capacidad para no rendirme nunca.
Pasarán los años pero yo nunca
olvidaré a mis abuelos, que aunque hoy no están siguen estando muy cerca de mí,
y nunca dejarán de acompañarme.
Y para terminar os quiero dejar con una pieza musical, como es costumbre por mi parte, y como a mi abuela Anita le gustaba tanto Lo que el viento se llevó, he pensado que lo mejor y más adecuado era dejaros con su excelente banda sonora. Espero que os guste.


¡Qué palabras tan bonitas, Noelia! Mis abuelos hace muchos años que se han ido y están en el cielo con los ángeles y San Pedro y aún los sigo echando de menos, pero lo más duro es que ahora soy yo el abuelo y ya se ha apagado el fuego que había en mi corazón y las ganas de vivir van mermando con cada año que pasa, como un bosque que se queda sin un buen sustrato que le haga seguir creciendo.
ResponderEliminarSí, los nietos son mi vida ahora, pero es una familia aparte y la soledad es parte inevitable de estos últimos años que me quedan. Un abrazo
Ay siño ujenio. vuste no tenera qe tar to solo nunca jamas. si vuste qier yo dejo la chabola i le poblao i me boi pa ande sea con vuste.
Eliminaryo vinia a este blos porqe el anton mi dicio quna palla mu guesna crivia mui bien i avia perdio sus sobrino. cuando vei lo qe vuste cuenta qasi muero de la pena.
yo vus pueo cuidar, cocinar caracoles i linpiar le chabolo.
dios lo vendiga siño ujenio.
Qué bonito lo que escribes, Noelia. A mi también me gustaba mucho ir al entierro de la sardina con ms abuelos pero nunca lo hubiera podido contar tan bien como tú.
ResponderEliminar¡¡Qué casualidad!! Mi abuela materna también se llama Ana...y la llaman en su pueblo, Anita. También mis tíos lo siguen haciendo. La mía aún vive, y quiero seguir aprovechando el momento y llamarla de cuando en cuando...el día de su santo, por ejm. Ya es muy mayor, y apenas ve, así que le cuesta estar activa.
ResponderEliminarHay personas que dejan un vacío muy importante cuando se marchan...somos más afines con algunas personas que con otras...eso es así. Lo importante, y lo que nadie nos puede arrebatar es el tiempo que pasamos con las personas que amamos.
¡¡Saludos y buen día!!
Eugenio, llevo estos días que han pasado desde que leí su comentario con mucha pena de que esté usted tan triste, pensando algo que decirle para animarle, y justo ahora se me ocurre que con un poco de suerte, quizás pronto estará usted con sus abuelitos y San Pedro, y es posible que sus nietos escriban sobre su abuelo algo tan relindo como lo que escribe Noelia. Un abrazo muy fuerte y mucho ánimo.
ResponderEliminarLos viejos son lo ma portante que hai. Yo lescribi a mi dorada abuela en le blog que tengo. Si lo quieren ve se titula: Leurodigis. Noelia tas hasiendo una labor sin fronteras. Arguien teneria que pubrica tus testos y me aparez que servirian pa hase a los hombres ma guenos y tamien a laz mujerez. Felisidades otra ves. Yesi como tofreses a hase la limpiesa a ese seño cuando tenes tu casa llena de purgas. No tenes verguensa. Ugenio no haga caso de la yesi que lo que quiere es linpiale a uste los leuros
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