Esta mañana leí un artículo muy
interesante en el que se explicaba como hacer frente a los típicos pensamientos
de desánimo que a todos nos asaltan cuando se vive una situación de desempleo
por un período prolongado. El artículo, que no tiene desperdicio, hablaba de la
necesidad de hacer uso de nuestra inteligencia emocional para no dejarse caer
en un estado de apatía y abandono total, que nos hará caer en un pozo sin fondo
del que no será fácil salir. Así nos invitan a huir del victimismo que a menudo
nos hace sentirnos mucho peor de lo que en realidad estamos, pero también nos
aconsejan buscar algo que nos motive a seguir adelante.
Entonces he pensado que debo
hacer uso de mi inteligencia emocional para salir adelante, y cuando me puesto
manos a la obra he caído en la cuenta que ya estoy en ese proceso. Estoy
estudiando en la UNED ,
que mayor motivación que esa, todos los días me veo obligada a estudiar un par
de horas como mínimo, algo que estoy encontrando fascinante. No es algo que
haga por obligación lo hago porque quiero, sé que el día que acabe mi carrera
seré una persona más capaz, más completa, pues habrá adquirido unos
conocimientos que sin duda serán de gran utilidad en mi vida diaria, no sólo en
la profesional. Pero también tengo otra gran fuente de motivación, que es nada
más y nada menos que mi blog, a través de él estoy descubriendo mi propia voz,
ayudándome a sacar lo mejor de mí,
llegando a personas que no conozco que se sienten un poco mejor cuando leen lo
que escribo.
Me doy cuenta que he descubierto
uno de mis puntos fuertes, de los que también habla el artículo, no sólo sé
escribir, también sé comunicar, y eso en estos tiempos en los que los seres humanos vamos cada a uno a
lo nuestro es quizá un logro del que me siento muy orgullosa. Cada vez que
recibo uno de vuestros mensajes ya sea en mi blog o en Facebook, me siento
feliz, significa que mi mensaje os está llegando alto y claro, algo debo estar
haciendo bien, así que dejo de lado las tristezas de mi día a día y me
concentro en el siguiente artículo, que mejor motivación que esa, ¿verdad?
Huyo del victimismo, no espero
que nadie haga algo por mí, la vida me ha enseñado que mi mejor amiga soy
yo misma, soy fuerte y tengo confianza
en lo que puedo hacer. Cada día me esfuerzo por aprender algo nuevo y no cejo
en mi empeño de ser cada día un poco mejor. Ya no me importa lo que los demás
piensen de mí, me da igual, lo más importante es lo que yo piense, así que
estoy aprendiendo a estar a gusto en mi piel, pues sólo voy a tener una vida,
así que por qué malgastarla quejándome.
Vivimos tiempos complicados, pero
está en nuestras manos decidir de que manera los queremos vivir, yo elijo
vivirlos con optimismo y esperanza, viviendo cada nuevo amanecer con la alegría
de seguir aquí y de poder contaros lo bien que me siento. No hay mal que cien
años dure, dice el refrán, así que cada día que pasa estoy más cerca de lograr
mis metas, y nadie me va a parar hasta lograrlas. Soy ya la que decide como
vivir mi vida, no acepto imposiciones de nadie, y desde luego que ya no admito
que me echen nada en cara, pues no he hecho nada malo. Ya no preocupa que otros
puedan malinterpretar mis gestos, no es culpa mía que algunos vean segundas
intenciones en actos realizados de buena fé y sin esperar nada a cambio, ¿no os
parece?
Así soy, quien me quiera que me
acepte tal y como soy, y quien no ya sabe donde tiene la puerta siempre abierta,
yo no se la cierro a nadie.
Os invito a que echéis un vistazo al artículo en cuestión, que es muy recomendable, a mí me ha servido de mucho esta mañana.
Y para terminar os dejo con un vídeo musical, como no podía ser de otra manera, el Allegro de la Primavera de Vivaldi, pieza musical que me anima cada vez que suena mi teléfono, porque aunque estemos en otoño es conveniente recordar que la primavera regresa todos los años llenando nuestras vidas de hermosos colores.