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lunes, 5 de noviembre de 2012

Trabajando mi inteligencia emocional


Esta mañana leí un artículo muy interesante en el que se explicaba como hacer frente a los típicos pensamientos de desánimo que a todos nos asaltan cuando se vive una situación de desempleo por un período prolongado. El artículo, que no tiene desperdicio, hablaba de la necesidad de hacer uso de nuestra inteligencia emocional para no dejarse caer en un estado de apatía y abandono total, que nos hará caer en un pozo sin fondo del que no será fácil salir. Así nos invitan a huir del victimismo que a menudo nos hace sentirnos mucho peor de lo que en realidad estamos, pero también nos aconsejan buscar algo que nos motive a seguir adelante.

Entonces he pensado que debo hacer uso de mi inteligencia emocional para salir adelante, y cuando me puesto manos a la obra he caído en la cuenta que ya estoy en ese proceso. Estoy estudiando en la UNED, que mayor motivación que esa, todos los días me veo obligada a estudiar un par de horas como mínimo, algo que estoy encontrando fascinante. No es algo que haga por obligación lo hago porque quiero, sé que el día que acabe mi carrera seré una persona más capaz, más completa, pues habrá adquirido unos conocimientos que sin duda serán de gran utilidad en mi vida diaria, no sólo en la profesional. Pero también tengo otra gran fuente de motivación, que es nada más y nada menos que mi blog, a través de él estoy descubriendo mi propia voz, ayudándome  a sacar lo mejor de mí, llegando a personas que no conozco que se sienten un poco mejor cuando leen lo que escribo.  

Me doy cuenta que he descubierto uno de mis puntos fuertes, de los que también habla el artículo, no sólo sé escribir, también sé comunicar, y eso en estos tiempos en  los que los seres humanos vamos cada a uno a lo nuestro es quizá un logro del que me siento muy orgullosa. Cada vez que recibo uno de vuestros mensajes ya sea en mi blog o en Facebook, me siento feliz, significa que mi mensaje os está llegando alto y claro, algo debo estar haciendo bien, así que dejo de lado las tristezas de mi día a día y me concentro en el siguiente artículo, que mejor motivación que esa, ¿verdad?

Huyo del victimismo, no espero que nadie haga algo por mí, la vida me ha enseñado que mi mejor amiga soy yo  misma, soy fuerte y tengo confianza en lo que puedo hacer. Cada día me esfuerzo por aprender algo nuevo y no cejo en mi empeño de ser cada día un poco mejor. Ya no me importa lo que los demás piensen de mí, me da igual, lo más importante es lo que yo piense, así que estoy aprendiendo a estar a gusto en mi piel, pues sólo voy a tener una vida, así que por qué malgastarla quejándome.

Vivimos tiempos complicados, pero está en nuestras manos decidir de que manera los queremos vivir, yo elijo vivirlos con optimismo y esperanza, viviendo cada nuevo amanecer con la alegría de seguir aquí y de poder contaros lo bien que me siento. No hay mal que cien años dure, dice el refrán, así que cada día que pasa estoy más cerca de lograr mis metas, y nadie me va a parar hasta lograrlas. Soy ya la que decide como vivir mi vida, no acepto imposiciones de nadie, y desde luego que ya no admito que me echen nada en cara, pues no he hecho nada malo. Ya no preocupa que otros puedan malinterpretar mis gestos, no es culpa mía que algunos vean segundas intenciones en actos realizados de buena fé y sin esperar nada a cambio, ¿no os parece?

Así soy, quien me quiera que me acepte tal y como soy, y quien no ya sabe donde tiene la puerta siempre abierta, yo no se la cierro a nadie.

Os invito a que echéis un vistazo al artículo en cuestión, que es muy recomendable, a mí me ha servido de mucho esta mañana.

Y para terminar os dejo con un vídeo musical, como no podía ser de otra manera, el Allegro de la Primavera de Vivaldi, pieza musical que me anima cada vez que suena mi teléfono, porque aunque estemos en otoño es conveniente recordar que la primavera regresa todos los años llenando nuestras vidas de hermosos colores.



lunes, 8 de octubre de 2012

Estoy en lo mejor de mi vida


Estos días en los que me estoy reafirmando a través de mi blog, y gritando  a los cuatro vientos que estoy muy a gusto en mi pellejo con  mis 38 años, resulta que viene una persona y me dice que tengo que asumir que soy “pureta”. Así como suena, “pureta”, mira que es fea la palabra, ¿quien la habrá inventado?, ¿será cuestión de ir preparando los papeles de la jubilación?, no, ¿verdad?
Vamos a ver, cada uno puede tomar ante la vida la actitud que le parezca más conveniente, si tú tienes esa actitud ante la vida me parece fenomenal, pero no me la trates de imponer a mí, que bastante tengo con asumir mi situación laboral. Si te sientes así me parece muy bien, pero deja que yo me siga considerando joven, y deja el adjetivo de marras para quienes ya no tienen ilusión por la vida.

¡Ojo!, que el que me considere joven, no significa que no tenga asumida la edad que tengo, es más lo grito a los cuatro vientos como hice en mi post "Tengo 38 años,¿y qué?" .Me considero joven porque aún lo soy, porque todavía tengo ilusión por la vida, porque sé que me quedan muchas cosas por hacer, y tengo la ilusión suficiente para no parar hasta conseguir realizarlas todas ellas. Mantengo la misma actitud jovial de los 20 años, pero sin las inseguridades propias de aquella época, ahora soy un poco más sabia y bastante madura que en aquellos tiempos, lo que me evita cometer las mismas locuras de aquellos años, de las que tantas veces me he arrepentido.

Estoy absolutamente orgullosa de la persona que soy ahora mismo, una mujer sin inseguridades, con las ideas claras, que se atreve a matricularse en la UNED para realizar los estudios que siempre quiso hacer, y no se amilana ante el reto que esto supone. También estoy orgullosa de mis años en Londres, trabajando a la vez que hacía verdaderos esfuerzos para sacarme el First y el Advanced en poco más de 6 meses, recorría media ciudad para poder ir a clase después de trabajar. Al día siguiente me levantaba a las seis y media de la mañana y rendía mejor que nadie en mi puesto de trabajo. Todo eso lo hice que treinta años, y estoy segura que hoy seguiré teniendo la misma energía que derrochaba entonces para enfrentarme a lo que haga falta, si lo sabré yo.

Así que definitivamente no me identifico para nada con la palabrita de marras, porque ilusión y energía me sobran, y esta es la actitud ante la vida que quiero transmitir a los demás, y por lo que veo lo hago. Tengo muchos amigos bastante más jóvenes que yo, bueno cinco o seis años menos, tampoco hay que exagerar, que siempre me han dicho que si no les hubiera dicho mi edad pensarían que ellos eran mayores, y no exageraban.


Así que si tú quieres asumir que eres mayor, dejar de lado la ilusión por la vida, y te parece que eres mayor para ciertas cosas me parece muy bien, pero deja que yo siga siendo joven hasta que me de la gana. Considero que estoy en lo mejor de mi vida y nadie me va a quitar eso, ¿queda claro?

sábado, 28 de julio de 2012

Sobre mi blog


Hace unos días me comentaba una amiga que le gustaba mucho mi blog, que le gustaba que dedicara mi tiempo a expresar mis inquietudes de esta manera, prestando mi voz a quienes no la tienen. Esta misma mañana, Lidia Llop, quien me está ayudando en la ardua tarea que es la búsqueda de empleo me decía lo mismo, que debía estar orgullosa de mis palabras, que quizá no logren cambiar el mundo, pero ya es poner un granito de arena.
Quizá muchas personas estén de acuerdo con ellas, sin embargo yo no le daba importancia, es más ni siquiera hacía un gran esfuerzo para dar a conocer mi blog, simplemente lo escribo y poco más. Lo cierto es que estoy rodeada de gente que piensa que escribir sobre estas cosas es una tontería más, y supongo que algunos de esos comentarios me influyeron más de lo que debieran.
Pues bien, pienso hacerle caso a mis dos amigas, a partir de ahora pienso enorgullecerme de lo que escribo y darlo a conocer al mundo, no creo que pueda llegar a cambiarlo, pero tal vez llegue a alguien que pueda hacer algo más que yo, valdrá la pena intentarlo.

Cuando le contestaba a Lidia, recordaba a mi bisabuela Agustina, a quien tuve la fortuna de conocer, que acogió a una mujer que no conocía en su casa durante la guerra y la trató  igual que a una hija. También le ofreció lo poco que tenía a su hermana, que había regresado de Francia con una mano delante y otra detrás, y lo hizo sin esperar nada  a cambio, por pura generosidad. Supongo que yo tengo algo del espíritu de esa mujer, que dio tanto a los demás a cambio de nada, bueno sí, a cambio del cariño que todo el mundo le profesaba por ser como era. Es por eso que hoy mi post está dedicado a ella, a su memoria, porque merece que todo el mundo sepa quien era y lo valiente y generosa que fue, y por ella voy a seguir luchando, para que dondequiera que esté se sienta orgullosa de la persona que soy.

Dedicado a la memoria de mi bisabuela Agustina Cuervo, un gran ejemplo de solidaridad y generosidad, ella me inspira este blog y muchas cosas más.
Y muchas gracias a ti Lidia por tu apoyo y tus palabras, estoy segura que con tu ayuda saldré del bache, y muchas gracias también a Laura Mateo, Ariadna y todos los compañeros del grupo Herramientas en la búsqueda activa de empleo” de Linkedin, otro gran ejemplo de solidaridad.