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miércoles, 14 de octubre de 2020

No les deis la espalda

 Desde hace algo más de un año me he acostumbrado a escuchar la radio por las mañanas mientras desayuno, o al mediodía mientras preparo la comida. Hace unos meses descubrí un programa en Radio 5 que me gustó mucho, creo que se llama Cinco continentes, no sé si se sigue emitiendo porque hace ya uno o dos meses que no logro sintonizarlo. Este programa suponía una ventana abierta al mundo que me dio a conocer otras realidades, algunas hermosas, otras tremendamente tristes. Una de esas realidades tristes que este programa me dio a conocer fue la de los niños del campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, o la de los niños Rohingya. 

 Justo a principios de verano se produjo un  incendió  en el campo de refugiados de Moria, dejando a todas las familias que allí se encontraban todavía más desamparadas de lo que ya estaban y, no es que su situación no fuese ya suficientemente dramática, que sin duda lo era. Pero la situación que están viviendo en estos momentos es todavía más dolorosa. Hacinados, durmiendo al raso con niños enfermos, así que la dureza de su situación actual es difícil de describir. Hablamos de familias que ya vivían en tiendas de campaña, sin acceso a atención médica y con unas condiciones de higiene muy pobres. Médicos sin frontera explicaba a principios de año que muchos niños con enfermedades graves como diabetes, asma e incluso enfermedades cardíacas no recibían atención sanitaria. Además otros niños con trastorno de espectro autista tampoco recibían la atención necesaria. Y luego como docente me pregunto si estos niños tienen acceso a algún tipo de educación. Mucho me temo que la respuesta es negativa.

He visto un vídeo de Save the Children en el que Zahara una niña de trece años, nos relata su situación. El vídeo dura poco más de un minuto, tiempo más que suficiente para remover mi conciencia, y sí, ya sé que eso es lo que intentan. Evidentemente se trata de una campaña para conseguir socios, pero también es verdad que si no fuera por las ONGs niños como Zahara no tendrían voz, y de eso se trata de devolverles la voz. 

Imagen de Bessi en Pixabay

Los niños como Zahara no quieren hablar en un anuncio de una ONG, quieren tener una infancia como la de otros niños. Quieren jugar, quieren ir al colegio y sobre todas las cosas quieren tener un techo donde dormir y sentirse arropados. No quieren vivir en tiendas de campaña de las que tienen que huir en medio de la noche porque hay un incendio que no se sabe bien si ha podido ser provocado. Como docente no os podéis imaginar lo que siento cuando veo a estos niños que sueñan con ir a la escuela, mientras en el aula me he encontrado con alumnos que no quieren hacer nada y convierten mi trabajo en una misión casi imposible. Tenemos realidades muy duras más cerca de lo que pensamos, no hace falta ir a los campos de refugiados, que por otro lado están mucho más cerca de lo que pensamos. Pero mientras estos pequeños viven  una infancia privados de sus derechos fundamentales, aquí vemos continuamente gestos de egoísmo por parte de algunos menores. 

Creo que debemos enseñar a nuestros alumnos valores de solidaridad, empatía y respeto. Deben entender que nada es gratis, y que para lograr algo siempre tendremos que sacrificar algo. Creo que es imprescindible que nuestros alumnos reciban clases de ética, me gustaría saber el motivo por el que esta asignatura prácticamente ha desaparecido de nuestras escuelas cuando es más necesaria que nunca. Me gustaría que entendiesen que mientras ellos se van de botellón, sin tener en cuenta las consecuencias que podría acarrear para sus allegados, otros niños viven en condiciones infrahumanas. No estoy hablando de llevarles a un campo de refugiados, pero tal vez sea el momento de enseñarles a ponerse en la situación de otras personas para que se den cuenta de lo afortunados que son. Ellos tienen voz, mientras que los niños como Sahara necesitan la ayuda de las ONG para alzar la suya. No se les puede regalar todo, mientras no muy lejos de aquí hay niños que por no tener no tienen ni un lápiz. Y cuando hablo de regalar por supuesto que me refiero a que deben aprobar todas las asignaturas para poder graduarse. ¿Qué futuro les espera si les damos todo echo? ¿Qué sociedad estamos creando así? Dejadme que os lo diga alto claro: una sociedad que mira para otro lado cuando niños como Zahara nos piden ayuda desde un campo de refugiados en Lesbos. Ese no es el mundo que quiero dejar a los que vengan detrás de mí. 

Los que me seguís ya sabéis que siempre acabo mis entradas con alguna canción que me gusta, porque la música es una parte muy importante de mi vida y me gusta conjugar el amor por la escritura con el amor por la música, creo que es una combinación que funciona muy bien. Hoy me estaba resultando difícil encontrar una canción que refleje lo que acabo de expresar. Echando un vistazo en internet he encontrado una de esas canciones que sobrecogen, al menos tiene ese efecto en mí: Tears in Heaven de Eric Clapton y Will Jenning. Clapton le dedicó esta canción a su hijo Conor que falleció al caer desde la ventana del rascacielos donde residía junto a su madre. Lo que expresa Clapton en esa canción es sin duda lo que sienten todos esos padres que han huído de países como Siria dejándolo todo atrás. Muchos de ellos han perdido a sus hijos en esa guerra y al igual que Clapton se preguntan si sus hijos serán capaces de reconocerles en el cielo. La vida ha golpeado con extremada dureza a estas personas, pero debemos recuperar nuestra humanidad y tenderles nuestra mano. No les demos la espalda. 



martes, 8 de septiembre de 2020

Feliz día de Asturias y de Extremadura

 Hola a todos los que os dejáis caer por aquí, espero que estéis pasando un buen día. Hoy al menos en Asturias tenemos un precioso día de sol sin una sola nube en el cielo. Como ya sabéis hace unos meses que nos mudamos a Navia desde Extremadura, y este ha sido mi primer día de Asturias en Navia, que no en el occidente asturiano. Como ya os podéis imaginar este día de Asturias es un poco tristón y deslucido, ya que debido a la pandemia se han tenido que suspender todos los actos que estaban programados. Para los que no sois de Asturias, la fiesta se celebra cada año en un lugar distinto, el año pasado se celebró en el concejo de Cabrales. En este día suele haber diversas actividades como conciertos o juegos tradicionales, entre otras muchas cosas. Pero como ya os podéis imaginar este año todo ha quedado reducido a un pequeño homenaje a las víctimas de la Covid-19. Creo que en Extremadura ha pasado lo mismo, las actividades se han cancelado y tan solo se ha celebrado en Mérida otro pequeño homenaje a las víctimas de esta pandemia. Pero hoy me gustaría mirar a nuestra tierra, Asturias y Extremadura (haber pasado allí tres años y medio de mi vida me dan derecho a considerarla también un poco mi tierra), con un poquito de optimismo. 

De Asturias ya he  hablado muchas veces en otras entradas. Ya sabéis que es el lugar en el que nací, la tierra de mis padres y abuelos. Gente trabajadora y muy luchadora que me  han ayudado mucho en mi camino. Os he contado lo mucho que me gustan lugares como Candás, el pueblo en el que nació mi madre, y también Porcía, donde nació mi padre, que está muy cerquita del lugar en el que vivo ahora. Y yo creo que los recuerdos más bonitos del día de Asturias son los que pasé en este lugar. Allí el 8 de septiembre se celebra la romería de los Remedios con una gran fiesta de prado. Cuando mis hermanas y yo éramos pequeñas solíamos venir a pasar el día con nuestros primos y tíos. Después había verbena hasta altas horas de la madrugada. Si el tiempo acompañaba nos dábamos un baño en la cala, que para mí es mágica. Recuerdo que mi abuela Anita siempre se acordaba de esta playa, que para ella era la más bonita del mundo. Solíamos comer todos juntos en un prado propiedad de Fernando, uno de los hermanos de mi abuela. El día no podía terminar sin ir a ver a los familiares de mi padre que todavía estaban en el pueblo, algunos de ellos todavía viven allí. Solíamos ir a ver a mi bisabuela Teresa, a Fernando, Elda, Cristina y Carmen del Molino, a Oscar, y si nos daba tiempo a ir a Salave se visitaba a Fina y a Paco y a Elena. De las hijas de Fina y Paco también tengo muy buenos recuerdos, sobre todo, de Sefa, que nos dejaba jugar con sus Nancys y sus mariquitas, a las que les confeccionaba ropa ella misma. Como os podréis imaginar cuando mi pareja fue destinada al hospital de Jarrio pensé que era cosa del destino que me hacía volver a mis orígenes. 

Y ahora que ya he narrado mis recuerdos de infancia del día de Asturias me gustaría hablaros de como he vivido ese mismo día en Extremadura. Como ya os he contado en otras ocasiones he pasado tres  años y medio de mi vida en Mérida, donde tengo grandes amigos. Es una tierra llena de gente generosa y trabajadora, con un gran patrimonio artístico y una rica gastronomía. Las grandes dehesas de Extremadura son lugares llenos de belleza. Cerca de Mérida está Cornalvo, uno de los parajes más uno de los más bonitos que visité y que tiene  una gran diversidad de animales y vegetación. Pero también están pueblos como Llerena o Zafra, además de Trujillo y Cáceres, que tienen un gran patrimonio histórico que merece la pena conocer. Siempre se dice que Extremadura es la gran desconocida, y realmente lo es. ¿Habéis oído hablar del treatro Romano de Regina? o ¿de la presa Romana de Proserpina? Pues son lugares que tenemos mucho más cerca que otras ciudades y deberíamos conocer. Al igual que en Asturias, en Extremadura se celebran diferentes eventos. Al igual que se hace en Asturias, se entregan las medallas de la región en un acto solemne que tiene lugar en el teatro romano de Mérida.  No sé si estaré equivocada, pero si no recuerdo mal José Ignacio, antiguo director del colegio concertado en el que trabajé cantó en una ocasión el himno junto a la soprano Carmen Solís en este evento. Extremadura es tierra de conquistadores, eso creo que lo sabemos todos, Pizarro, Hernán Cortés, pero ¿cuántos de vosotros sabéis que también nos ha dado grandes cantantes líricos? María Espada, Carmen Solís, Delia Agúndez, y también grandes escritores como Dulce Chacón o Javier Cercas.  Además es la cuna de uno de nuestros más grandes pintores Zurbarán, en Zafra se puede ver un impresionante retablo obra de este gran pintor. Qué mas os podría decir de Extremadura, tierra que me acogió y donde di mis primeros pasos como profesora. Donde tengo grandes amigos, muy buena gente como Laura, Sole, Julia, Alicia, Irene, Nandi y tantos otros de los que me acuerdo mucho en estos días. 



Lo dicho, feliz día a todos los asturianos y a todos los extremeños. 

Y los que me seguís ya sabéis que siempre acabo mis entradas con una pieza  musical, en esta ocasión he pensado en compartir con vosotros Asturias de Albéniz, que es una de esas composiciones que siempre me emocionan 




jueves, 30 de julio de 2020

Don't keep it to yourself


Dear all,as you may have already noticed,I haven’t written for a long time, . It seems that my muse has deserted me for too long. In addition, I have to admit I’m pretty busy with lots of topics to prepare for a competitive exam next year. But a few days ago, I recalled something that happened when I was twelve years old and, although I had stored it in a dark corner of my mind, it started to trouble me again.
We have to go back to the late eighties, imagine a twelve-year-old girl that wants to dress herself as a very popular singer. This singer had a particularly striking image that deviated from the mainstream one. She challenged stereotypes, she pursued her own dreams and was strongly determined to behave as she wanted and not as she was expected to do, thus she was and advocating for liberty of expression and claiming the right to act as her real self. Furthermore, one of her songs was to become a gay anthem in the following years. Taking into consideration these words about her, I guess you may know what I wanted to dress like her. But let’s go back to that moment.
It was Carnival 1987, still winter, so my mum allowed me to wear mini skirt not too short with black tights, and a jacket as it was winter, although it wasn`t too cold. My mum was a bit conservative, so she allowed a bit of make-up but not too much, and I combed my hair up in a ponytail. That was me, that day. Just a normal twelve-year-old girl with a bit of make-up, a mini skirt not too short and a pony- tail. My mum asked me to go to the supermarket, which I did as usual. So I left my house in a good mood. But then something unexpected happened. As I passed by the park opposite the supermarket two boys, I think they were about ten years old, they started to shout out loud “puta barata” which can be translated as “cheap bitch”. I don’t remember what I told them in response, what I do remember is how embarrassed I felt, although I knew I had done nothing wrong. They were the ones who were trespassing a limit, not me. They were laughing, I guess they didn’t know the implications of their words.  I entered the supermarket in a hurry, hoping no one had heard what they said in case they thought it was all my fault, which it wasn’t.
As the time has passed, I came to realized that it wasn’t my fault, as I did nothing to provoke them, in fact, I hadn’t even noticed that they were there until they started to insult me. They were kids, that’s right, but the fact that they were under age doesn’t change the fact that they thought that calling me a bitch was funny. It makes me wonder about how they were being educated at that time. Did their male relatives used to refer to other women in the same terms? Did they actually understand the implications of what they were saying?
As I did that day, women had to endure sexist insults for too long. We had overcome many gender issues, however, in the public sphere women are still insulted and called unpleasant sexist names. This is something we all must repudiate, exposing those who think they have the right to refer to us in these terms. 
Those kids violated my fundamental rights, so we
need to teach young children to respect young girls

Let me explain you how the twelve-year-old me felt at that time: it was embarrassing and humiliating. I felt vexed and angered at the same time as I hadn’t done anything to deserve those comments. They had no right to humiliate me, and above all I think they are the ones that should have felt embarrassed as their behavior was unacceptable and despicable. Now I’m a secondary teacher and I think if the same thing happened in my classroom, I would supported the girl and punished the perpetrators. As an English teacher I guess I would asked them to write an essay about their actions with the aim of getting them to understand the impact of their words on a girl their same age. Unfortunately, no one was there for me at that time, and this is something that I hope it has changed. Now I'm a grown up woman who has overcome many difficult moments and despite all those troubles I have achieved wonderful things. The past is over now, but I still needed to write about it so if the same thing happens to a young girl my words can be of help. Remember it's not your fault, you should be allowed to wear any clothes or make up and no one has the right to insult you, and if they do it just seek for help, don't keep it to yourself as I did. Expose those who have humilliated you, as they are the ones that must reflect about their behavior. They must learn that insulting women is unacceptable and despicable. 

jueves, 2 de abril de 2020

#LIUB Ilumínalo de azul

Hola a todos de nuevo. Hace mucho tiempo que no escribo en el blog, no tanto por falta de tiempo, como quizá por falta de motivación o incluso de interés. Pero hoy he sentido la necesidad de retomar esa costumbre de expresarme acerca de todo aquello que me preocupa.
Han pasado muchas cosas desde la última vez que publiqué una entrada: me he trasladado de Mérida a Navia, en el occidente de Asturias (de eso hablaré en otro momento), he dejado de trabajar para dedicarme en cuerpo y alma a las oposiciones (sí ya sé que se han pospuesto, pero no puedo dejar que eso afecte a mi motivación) y, bueno, qué os puedo decir de lo que estamos viviendo estos días. Son momentos difíciles para todos, al igual que vosotros, o quizá un poco más, porque mi chico trabaja en el hospital comarcal, vivo a veces con cierta angustia la situación actual. En esos momentos en los que siento que las emociones me abruman, intento hacer cosas que me distraigan, la gran PD James, maestra de la novela negra inglesa es un gran bálsamo para esos momentos de inquietud. También hago cursos del British Council o de Future Learn. Y uno de mis momentos favoritos llega a las ocho de la tarde cuando salgo a aplaudir a todo el personal que trabaja en nuestros hospitales y centros de salud (digo todo el personal porque eso incluye celadores, personal de limpieza, mantenimiento...  de los que  a veces nos olvidamos). Los vecinos, incluido nuestro alcalde, nos asomamos a la ventana y nos saludamos y, si no hace mucho frío charlamos un poquito. En fin, que todos tenemos algo a lo que recurrir en estos momentos de tensión y ansiedad. 

A las 9 de la noche pon algún objeto azul oscuro en tu ventana 
Pero hoy os quería hablar de otra cosa, que ha cobrado especial relevancia estos días.  Para muchos de vosotros hoy 2 de abril de 2020 es un día más de confinamiento y quizá no sepáis que hoy es el día mundial de concienciación sobre el autismo. El trastorno del espectro del autismo (TEA) tiene origen neurobiológico, afecta a la configuración del sistema nervioso y el funcionamiento del cerebro (https://diamundialautismo.com/entender-el-autismo/). Quienes lo padecen tienen dificultades de comunicación e interacción social, flexibilidad del pensamiento y de la conducta. Es decir, que una persona con un trastorno del espectro del autismo no tiene mecanismos de adaptación que le permitan sobrellevar una situación tan dura como la que estamos viviendo. Estas personas no pueden comprender emociones como la ira, la tristeza, por eso a veces cuando vemos ciertas reacciones ante ciertas situaciones, que no se corresponden con lo que nosotros esperamos; por ejemplo, ante una enfermedad, nosotros esperamos que nos conforten, que nos den muestras de apoyo. Sin embargo, una persona con un trastorno del espectro del autismo no tiene mecanismos para identificar la tristeza que nos embarga en ese momento, por lo que no responderá igual que nosotros ante esta nueva situación. Esto a menudo se entiende como una falta de tacto, de empatía, pero no lo es en absoluto, el hecho de que esas personas no puedan expresar su tristeza como nosotros lo haríamos no significa que no le duela tanto como  a nosotros. De hecho posiblemente las ausencias les duelan mucho más a ellos que a nosotros, que sí tenemos mecanismos para adaptarnos a estas situaciones. En cambio ellos lo único que perciben es que alguien que estaba muy presente en su vida en estos momentos ha desaparecido de ella porque está en el hospital, ellos quieren que vuelva ya, y por mucho que les expliques que esa persona estará hospitalizada el tiempo que sea necesario, no lo van a entender. Se pasarán día y noche preguntándose por qué esa persona no está, y eso para quienes conviven con ellos es muy duro porque tienen que vivir con la angustia que provoca la enfermedad de alguien como puede ser un abuelo, un padre, o una esposa, y  mientras tienen que lidiar con el sufrimiento que experimenta quien tiene un trastorno del espectro del autismo. No os podéis hacer una idea de lo que supone para ellos un cambio tan aparentemente insignificante como un simple cambio de peinado, mamá era rubia y hoy es pelirroja, no me gusta, yo quiero que mamá vuelva a ser rubia. Algo que en principio no tendría mayor trascendencia, para ellos es como si se abriese un agujero enorme en la tierra que no saben como sortear. Y mamá  que sigue siendo la misma persona a pesar de su cambio de look, tendrá que  afrontar el drama que supone para su vástago ese pequeño cambio en su rutina. Pues ahora imaginaos lo que supone estar confinado día si y día también. No pueden ver a sus amigos, a sus terapeutas, y para ellos la COVID-19 es un nombre raro que no comprenden, pero que ha puesto patas arriba su rutina diaria. Es un ser malvado que debe irse ya para que puedan volver a su vida diaria. Esta incertidumbre en la que se ha convertido nuestro día a día, para ellos es algo incomprensible, y todo su mundo se ha venido abajo de la noche a la mañana. Por eso el gobierno les ha autorizado a salir a dar un paseo de manera excepcional para que puedan sobrellevar la situación un poco mejor dentro de lo que cabe.
Entonces empiezo a leer que hay gente que insulta desde sus balcones a esas personas que salen con autorización, que además de una falta de empatía es una muestra de poca educación y dice mucho de esa persona. Pero ya no es solo que se esté insultando a personas que salen con sus niños con trastorno del espectro del autismo, es que se está insultando a todo él que sale a la calle y eso incluye a médicos, enfermeras, celadores, personal de supermercado, etc. Hace un par de semanas más o menos a una amiga mía que trabaja en un supermercado en Gijón un energúmeno le gritó con un megáfono que se fuese  a su casa, y a dónde pensaría  este memo qué iba. Si estás leyendo estas líneas quiero que sepas que eres un completo idiota. Las madres y padres con niños con trastorno de espectro autista que están siendo increpadas sufren doblemente por sus hijos y por la incomprensión y la falta de empatía que sigue castigándoles sin motivo. Por eso hoy os pido que a las 9 de la noche salgáis al balcón y pongáis algo azul oscuro, de ahí el título de esta entrada y mostrad vuestra solidaridad con esas personas. Demostremos que somos solidarios y comprensivos porque ninguno estamos libres de vernos en una situación parecida y nos gustaría que nos tendiesen la mano.
Hace un par de años yo trabajaba en un colegio concertado en Mérida, allí teníamos a dos hermanos con trastorno del espectro del autismo, Félx y Sofía, a ellos y a sus profesores que tanto se esforzaban por comprenderles y ayudarles está dedicada esta entrada.

Los que me seguís (si es que me queda algún seguidor) sabéis que siempre termino mi entrada con alguna canción. Hoy no sabía muy bien que canción escoger y de repente he recordado que Lady Crocs, a quien sigo en twitter es muy fan de Amaral, igual que yo.  Entonces me he dado cuenta de que la canción que debería compartir es Mares igual que tú, porque al igual que todos los mares son el mismo mar, los seres humanos a pesar de nuestras diferencias somos iguales o al menos deberíamos serlo, porque todos queremos lo mismo: que pronto pase este momento.