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sábado, 7 de junio de 2014

Las intocables

Sé que llevo mucho tiempo sin escribir en el blog, he tenido un mes un poco complicado, ya que he tenido que compaginar la preparación de los exámenes finales con el trabajo. Sí chicos, me han llamado de una bolsa de empleo en la que estoy desde hace unos años, y tengo trabajo hasta finales de este mes, ¡cuánta gente firmaría por algo así!, ¿verdad?
El caso, es que mientras yo estudiaba y trabajaba con toda mi energía el mundo ha seguido girando, y como no, las desgracias, o mejor dicho las injusticias, no han cesado de repetirse.
Ya sabemos que India es un país en el que la mujer no es respetada, y a menudo sus derechos son vulnerados de manera flagrante. Es famoso el caso de que aquella joven estudiante violada y golpeada de manera inmisericorde por un grupo de asesinos (no creo que merezcan otro nombre) en el autobús. Fue un caso  que obtuvo gran repercusión internacional, gran parte de la sociedad India que se movilizó para pedir justicia. Sin embargo, dos años más tarde se ha vuelto a repetir la misma historia, y dos muchachas han sido violadas en grupo para después ser ahorcadas. Las imágenes de los cuerpos de las dos criaturas colgando de un árbol ha dado la vuelta al mundo. De nuevo se han vuelto a escuchar voces pidiendo justicia a gritos, y recordando que una vez más la policía no solo no hace nada al respecto, sino que incluso a veces consienten, y en el peor de los casos participan en la agresión. Como os podréis imaginar las imágenes me han sobrecogido, y me he puesto en el lugar de esas dos familias que han visto como sus hijas eran asesinadas después de ser violadas. Han visto sus cuerpos colgando de un árbol, mientras a nadie parecía importarle su sufrimiento, ¿por qué? Muy sencillo, porque las jóvenes pertenecían a la casta más baja: los intocables.
La India es un país que suele llamar mucho la atención, es habitual que muchas personas viajen allí para encontrar paz de espíritu y tranquilidad. Sin embargo, esa paz está lejos de ser real en muchos lugares. Las injusticias y las desigualdades son extremas, y muchas personas no tienen una vida digna, especialmente las mujeres. El sistema de castas de este país, es desde mi punto de vista fuente de desigualdad y discriminación. No me interpretéis mal, no estoy en contra de las tradiciones, yo creo que deben ser respetadas, ya que forman parte de la cultura de esas personas, pero estaréis de acuerdo conmigo en que las personas no deberían tener categorías.
En mis años en Inglaterra compartí fatigas laborales con  muchas personas de la India, son personas maravillosas, alegres, generosas, con un gran sentido del humor, y puedo presumir de que algunas de esas personas siguen siendo mis amigas. Pero ellas mismas reconocían que su vida era mucho mejor en Inglaterra que en la India. Desgraciadamente, el peso de las tradiciones a veces ahoga al eslabón más débil, que muchas veces y en muchos lugares es la mujer.

Quiero creer que llegará un día en el que los derechos de las mujeres serán respetados en todos los países del mundo. Y que no habrá necesidad de salir a la calle a gritar justicia, porque ninguna mujer volverá a ser colgada de un árbol. Las mujeres no somos objetos de los que se puede disponer con libertad, somos seres humanos, nacemos libres y somos dueñas de nuestros cuerpos, nadie tiene derecho a abusar de nosotras. Lo que ha sucedido en la India es un crimen aborrecible, y espero que al menos esta vez, sí se haga justicia.

En memoria de estas dos muchachas me gustaría compartir con todos vosotros un fragmento del Requiem de Verdi. El vídeo que quiero compartir con vosotros es parte de un concierto de Voces para la paz, un grupo de músicos solidarios, os invito a que visitéis su página, merece la pena.


domingo, 6 de abril de 2014

El dolor que nunca tendrá fin

Como todas las mañanas hoy estaba desayunando con la BBC, ya sabéis que me encanta, es mi manera de seguir en contacto con Inglaterra, ese país del que estoy enamorada. Como se trata de una cadena muy comprometida a menudo dedican un espacio a temas tan espinosos como las violaciones que se cometen como arma de guerra. No pude evitar estremecerme de horror.
No hace falta que os diga que una violación es lo peor que le puede pasar a una mujer, es un hecho terrible que cuesta mucho superar, que deja cicatrices que ni el tiempo puede borrar. Todavía hoy en día hay sentencias que nos dejan a todos de piedra, causando nuestra indignación ya que no castigan a los autores con la suficiente dureza. Esto sobre todo ocurre en algunos países como India o los países musulmanes menos moderados. Allí aun se culpabiliza a la mujer, se la trata como a un simple objeto que está ahí para ser utilizada por el hombre, no tiene derechos y por supuesto la justicia no está de su parte. Por desgracia, la violación también es una poderosa arma de guerra, fue así en la guerra de los Balcanes, y sigue sucediendo en muchos países africanos donde la paz no parece llegar nunca.
Una mujer es delicada como una flor, cuando sufre una violación
el dolor y la humillación no terminan nunca © 
Han pasado casi veinte años desde el final de la guerra de los Balcanes, y sin embargo las mujeres Bosnias todavía no han hallado justicia. Hoy era Angelina Jolie la que se estremecía al conocer estas historias. No tengo nada en contra de esta mujer, pero parece que si ella no se involucra en una causa esta no existe. Debo decir que no es la primera persona interesada en poner cara a este crimen de guerra, ya en su día Isabel Coixet realizó un soberbio documental en el que se relataban estos y otros horrores de la guerra de Bosnia.
 Las violaciones como arma de guerra en algunos lugares están a la orden del día, y lo que me parece más triste es que parece casi imposible que los verdugos se enfrenten a la justicia. Una de las víctimas hablaba con amargura ante las cámaras de la BBC, no quería dar la cara así que habló de espaldas a la cámara. Los culpables no han sido llevados ante la justicia, y eso que muchas mujeres murieron después de ser violadas, no quiero ni pensar el calvario que debieron sufrir antes de fallecer. Sin embargo, los asesinos y violadores siguen impunes, e incluso tienen perfiles en diversas redes sociales que sus víctimas contemplan con estupefacción. Todos hemos visto los juicios en nuestra televisión, personajes tan siniestros como Millosevic o Karadzic han sido juzgados y condenados. Otros fueron juzgados y liberados después de unos pocos años, como si sus crímenes fueran ya cosa del pasado y a nadie le interesara ya mantener a buen recaudo a los culpables. Ahora esos criminales se pasean pavoneándose ante sus víctimas, que nunca dejarán de sufrir por lo sucedido. Las víctimas de estas violaciones nunca dejarán de rememorar lo sucedido, para ellas es un dolor que nunca tendrá fin. Han sido violados por los mismos desalmados que mataron a sus hijos, a sus padres y a sus maridos. Han tenido hijos que no deseaban, algunos de estos niños han sido repudiados por sus madres, ya que para ellas representaban un recuerdo muy vivo y doloroso de un horror que nunca podrán superar. Han sido tratadas como meros objetos, y han sido sometidas a un dolor y una humillación extremos. Pero lo más doloroso es que nadie se preocupe de su sufrimiento, y que los que tienen en sus manos la posibilidad de ejercer la justicia no lo hagan, y así algo tan terrible queda impune.

Todos debemos apoyar a estas mujeres, y debemos difundir estos hechos terribles para que no vuelvan a suceder. Ninguna mujer debería pasar por algo así, y si le sucede debemos tenderle nuestra mano, o nuestro hombro para que llore. Debemos tener claro que ella no ha tenido la culpa, que ha sido la víctima de un ser despreciable y desdeñable, un monstruo que no debería haber nacido, y que debe ser él quien ha de ser juzgado y despreciado. Debemos luchar para que los criminales de guerra paguen sus cuentas ante la justicia alzando nuestra voz por aquellos que ya no pueden hacerlo.
Hoy compartir con vosotros una pieza de música se me hace especialmente difícil porque no sé muy bien qué pieza podría encajar. Así que finalmente he optado por este conmovedor Memorial Requiem de Michael Nyman en homenaje a las víctimas de la guerra de Bosnia, para que no se vuelva a repetir.


viernes, 19 de octubre de 2012

A Malala, para que siga luchando


En estos días de otoño hay alguien que ocupa mis pensamientos de manera casi constante, me pregunto cómo estará, si tendrá dolores o miedo, si pasará la noche bien o tal vez tenga pesadillas tras lo ocurrido la semana pasada. Esa persona en la que pienso de manera constante tiene catorce años, es de Pakistán y se llama Malala, hace algo más de una semana un demente le disparó a la cabeza cuando se dirigía a clase. Vosotros os preguntaréis, ¿qué habré hecho esta criatura para ser merecedora de tan brutal ataque?, pues nada más y nada menos que escribir un blog, igual que yo.

Malala es una niña muy valiente, algo que sorprende en alguien tan joven, especialmente en un país donde las mujeres son arrinconadas y vejadas, no se les permite expresarse y son consideradas poco menos que objetos que se pueden vender. Sin embargo esta niña quiere ser libre, sueña con ir a la escuela y tener una vida mejor, sabe que a su alrededor hay mucha gente que la mataría por escribir lo que escribe, y sin embargo continuó haciéndolo para llevar así su mensaje a todas partes. Malala al igual que yo ha descubierto su voz, una voz que pide igualdad para todos, justicia, educación, pero también habla de sus miedos y angustias, después de todo sigue siendo una niña.

Empezó a escribir su blog para la BBC con tan sólo once años, entonces debía utilizar un seudónimo, aunque su nombre se hizo público unos años después cuando los talibanes perdieron el poder. Su nombre se hizo público y ganó un premio a la paz, algo que sin duda tenía más que merecido.

No cuenta Malala que su padre se sentía orgulloso de tener una hija tan valiente, pero que lamentablemente no podía gritar a los cuatro vientos: “Esa es mi hija”, algo que le resultaba muy frustrante. También nos dice el miedo que ha pasado en multitud de ocasiones al oír los bombardeos, el miedo que se sentía al pasar delante de un extraño, ¿querría matarla”, vivir con un miedo tan atroz debe ser algo terrible. Pero la mayor preocupación de Malala es no poder ir a la escuela, ella sabe que sin educación no hay futuro, no conseguirá tener una vida digna, y tendrá que conformarse con la vida que aquellos dementes le quieren imponer. Es por eso que ella no se resigna y ha alzado su voz alta y clara para que todos la podamos escuchar, por desgracia esa valentía le ha costado muy cara y ahora lucha por su vida en un hospital en Birmingham. Todos esperamos que se recupere y que pronto vuelva a su escuela, para que pueda tener un futuro mejor, el que ella soñó.

En estos días me he acordado de mi buena Afzalah, fue una de mis mejores amigas en Londres, hija de padres Pakitasníes ha tenido la buena fortuna de nacer en Manchester, en Manchester, en el seno de una familia tolerante y cariñosa, que han dado lo mejor a todos sus hijos. El padre de mi amiga, un señor de lo más simpático y cariñoso, siempre recordaré su sonrisa sincera y bonachona, siempre les dijo a sus hijas eso de “donde fueras haz lo que vieres”. Lo que más preocupaba a este padre es que todos sus  hijos tuvieran la misma educación que los niños ingleses, que llegaran a algo en ese país, pero sobre todo que se integraran, algo que está más que logrado. Así yo hoy no veo diferencias entre una persona nacida en Inglaterra de padres ingleses y mi amiga Afzalah, es más, posiblemente mi amiga es más inglesa todavía.

La diferencia es que en Inglaterra las mujeres si tenemos derechos, hemos accedido al mercado laboral, y nadie nos pone trabas en el camino. Lo mismo sucede en España, la libertad que hoy tenemos nosotras, no la tuvieron nuestras abuelas, nuestra sociedad ha evolucionado para bien, algo que no ha sucedido en algunos países.

Yo hoy tengo 38 años, como bien sabéis, y he decidido retomar mi educación donde la dejé, Malala tiene 14, y quería tener una educación, pero un demente le ha querido quitar la vida por ello, es injusto, ¿verdad?.


Espero que se recupere pronto, y al pensar en ella me ha venido a la mente El claro de luna de Bethoven, una pieza hermosa y calmada, que espero que lleve calma a su vida, y que de aquí en adelante todo le vaya bien, aunque ahora mismo su futuro parece bastante incierto.

Si queréis saber algo más del blog de Malala os invito a pinchar en el siguiente enlace, donde oiréis su voz, clara y concisa