En esta ocasión me gustaría hablaros de la chica holandesa detenida en Qatar por denunciar una violación. Creo que no hace falta que os diga la indignación que siento cada vez que leo o escucho algo referente a este caso, y supongo que a vosotros os pasará lo mismo. Me pongo en el lugar de esta chiquilla de tan solo 22 años y no puedo evitar que la ira se apodere de mi. Me imagino lo asustada y confundida que se debió de sentir esa mañana cuando se despertó en un lugar que no conocía y comprobó que había sido violada. Muchas mujeres en su situación se habrían marchado corriendo de ese lugar, habrían cogido el primer vuelo de vuelta a casa sin mirar atrás, y tratarían de fingir que nada de eso había pasado. Sin embargo, esta joven decidió no salir corriendo y acudió a poner la denuncia para intentar llevar a su agresor ante la justicia. Por desgracia en Qatar, como en muchos otros países, la mujer no tiene derechos y, a menudo, es juzgada y sentenciada, y sufre las penurias que le imponen unas leyes patriarcales injustas. Así, esta muchacha ha sido encarcelada cuando esperaba compresión y apoyo, mientras su agresor alegaba que el sexo era consentido. Además, la "justicia" podría condenarla por beber alcohol en público, considerado delito en Qatar, algo que a nosotros nos parece un sinsentido.
No ha sido este el único caso que ha encendido mi ira estos días. Hace unos días las redes sociales de medio mundo se movilizaban para repudiar la sentencia que condenaba a tan solo seis meses de cárcel a un joven acusado de violar a una muchacha que estaba inconsciente. El suceso tuvo lugar en la universidad de Stanford, en Estados Unidos. El juez se preocupó por el impacto que una larga condena en prisión podría tener sobre el acusado, a quien su padre describe como no violento, y considera que su vida no debería ser arruinada por tan solo "veinte minutos de acción". No sé qué me ha ofendido más si la actitud del juez o la del padre, porque ninguno de los dos se ha puesto en el lugar de su víctima. Ella misma ha escrito una carta en la que afirma que el alcohol no debería ser un eximente en estos casos, "yo también había bebido", afirma, "pero no te bajé los pantalones para violarte". Sin duda este suceso dejará un gran impacto en su vida, y le costará mucho tiempo olvidar, que un día un joven "no violento" aprovechó que ella estaba inconsciente para arruinar su vida, la de ella, no la de él. Nadie ha mencionado cuanto tiempo de terapia va a necesitar para volver a confiar en un hombre, ni el tiempo que le va a llevar perder el miedo a caminar sola por la calle, por no hablar de la posibilidad de encontrarse cara a cara con su agresor en la calle.
Definitivamente algo funciona mal en este mundo cuando dos mujeres son violadas, y una es encarcelada, y la otra debe sufrir como el juez se preocupa más por la situación de su agresor que por la suya. Es por eso que hoy escribo esta entrada en apoyo de estas dos chicas, para que sepan que no están solas y esperamos que en ambos casos se haga justicia y pronto, porque no hay nada que justifique la violación de una mujer. Si una mujer esta sola en un bar o donde sea, no significa que cualquiera pueda abordarla, y mucho menos abusar de ella. Si una chica lleva ropa ajustada o escotada no significa que quiera llamar la atención, y por supuesto tiene derecho a caminar por la calle sin que ningún descerebrado le grite alguna grosería. Las mujeres no debemos ser reducidas a meros objetos de deseo.
Por fortuna hay muchos hombres, cada vez más, que sí respetan a las mujeres, y así sucedió en Stanford donde fueron dos jóvenes los que alertaron a la policía y ayudaron a detener al agresor. Gracias a ellos se le pudo poner nombre y apellido y ha sido llevado ante la injusticia, de lo contrario habría sido un caso más de violación en una universidad estadounidense, y quién sabe lo que habría podido suceder.
Los que seguís habitualmente mi blog ya sabéis que me gusta terminar con una pieza de música; la de hoy es de Clara Schumann, ya que he pensado que una entrada con un marcado componente feminista debería finalizar con una mujer compositora. Espero que os guste.