jueves, 27 de junio de 2019

Más allá del arco iris

En estos últimos meses he empezado a escuchar la radio con el objetivo de "desengarcharme" del móvil; ese  objeto pequeño que nos tiene un poco esclavizados a todos sin que nos demos cuenta de ello. Escuchar la radio es uno de esos pequeños placeres que te hacen la vida un poco más agradable, ya que permite escuchar historias diferentes cada día, algunas de personas anónimas, otras de personas conocidas. Uno de mis programas favoritos es "No es un día cualquiera" en radio nacional, y  una de las secciones más curiosas es "El  Acabose" con Nieves Concostrina. El sábado se cumplían cincuenta años de la muerte de Judy Garland, por este motivo esta sección estuvo dedicada a su figura.
Los que seguís mi blog ya sabéis que la música es una parte muy importante de mi vida y de este blog también, por eso intento terminar cada entrada con una pieza musical. Siempre tengo una canción en la cabeza, y con mi voz de soprano me gusta martirizar a los que me rodean a cualquier hora del día o de la noche cantando a todo volumen, que suele ser bastante alto para desgracia de mis sufridos vecinos. Como os podréis imaginar Over the Rainbow es una de esas canciones con las que me he sentido identificada en más de una ocasión, porque ¿quién no ha soñado alguna vez con volar más allá del arco iris? Todos hemos imaginado un lugar sin nubarrones en el cielo donde hacer realidad nuestras ilusiones. Al igual que a Dorothy nos habría gustado recorrer el camino de baldosas amarillas en busca de ese lugar soñado, alejándonos para siempre de las tristezas y decepciones de nuestra vida cotidiana. Por desgracia Judy Garlan nunca llegó a ese lugar y su vida estuvo llena de tristezas y amarguras que culminaron con su muerte  un 22 de junio de 1969.
Hay muchos artículos en internet que describan las penurias por las que pasó la actriz, el maltrato al que fue sometida por los productores de Hollywood que, entre otras cosas, la obligaban a tomar barbitúricos y anfetaminas para sobrellevar las duras condiciones de rodaje. Su personaje debía aparentar doce años, pero ella ya tenía dieciséis y tenía cierta tendencia a engordar, por lo que el estudio decidió controlar su dieta de manera drástica. Un alto ejecutivo de la época la definió como el patito feo de la industria del cine.  Fue acosada sexualmente y obligada a abortar para mantener esa imagen cándida e inocente que todos recordamos. Todas estas humillaciones hicieron mella en su personalidad y la marcaron para siempre. Así Judy Garland se convirtió en una persona tímida e insegura, adicta a las drogas y al tabaco que no pudo escapar de tan aciago destino. Murió víctima de una sobredosis accidental pocos días después de haber cumplido cuarenta y siete años.
Al leer tantos y tantos artículos sobre su figura y al escuchar a Nieves Concostrina el sábado en RNE, no pude evitar pensar en la crueldad a la que algunos seres humanos someten a sus semejantes. Han pasado cincuenta años y aunque hemos evolucionado mucho, quedan aún muchas cosas que debemos solventar. ¿Acaso el acoso que sufren muchos niños en la escuela no es similar al que padeció Judy Garland? Es cierto que cambian las circunstancias y el contexto, pero no puedo evitar pensar en esos niños y adolescentes que han acabado suicidándose porque nadie supo escucharles, porque no les proporcionamos herramientas defensa y, en demasiadas ocasiones los agresores quedan impunes. Nos estremecemos al leer sus historias, al igual que nos estremecemos cuando leemos la de la trágica estrella de Hollywood que no pudo encontrar ese lugar más allá del arco iris. Las niñas hoy en día están extremadamente sexualizadas, no hay más que ver algunos vídeos musicales. Los estereotipos de género siguen vigentes, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Y si hablamos del alcohol y las drogas, basta con pasearse por el centro de cualquier ciudad durante el fin de semana para darnos cuenta de que nuestros jóvenes tienen un problema con el alcohol. No nos damos cuenta pero a esas edades la presión del grupo de iguales es muy importante y muchos jóvenes empiezan a beber presionados por sus amigos. Sí, no son estrellas de Hollywood, pero creo que el infierno por el que pasó nuestra protagonista de hoy no difiere mucho del que viven muchos jóvenes de hoy en día.
El movimiento MeToo nos ha ayudado a levantarnos y decir basta ya al acoso sexual y la discriminación por razón de género, nos ha impulsado a luchar contra las injusticias y nos ha enseñado que debemos hacer frente a los agresores. Me pregunto si habría ayudado a Garland hace cincuenta años, tal vez sí, pero por desgracia nunca lo sabremos. Desafortunadamente,  el patrón de estrella infeliz que recurre a las drogas para escapar de su realidad sigue sin ser parte del pasado. Tal vez es hora de que veamos a los actores, actrices, cantantes y demás personajes populares como lo son: seres humanos de carne y hueso con sus miserias y sus desengaños, es decir, como tú y como yo, pero nosotros no somos el espejo en el que otros creen reflejarse.
Judy Garland tenía un talento especial para la música, no hay más que escuchar su voz en Over the Rainbow para darnos cuenta de ello. Es una de esas interpretaciones que te hacen vibrar y te llevan a ese lugar maravilloso con el que todos hemos soñado alguna. Ese lugar en el que vemos pájaros azules pasar mientras cantan, y nuestros sueños se hacen realidad. Por eso  hoy la entrada musical tenía que ser esta canción que tantas personas han versionado, aunque nadie la cantó como ella. Espero que os guste.

domingo, 9 de junio de 2019

Sobre nuestros océanos

El puente romano de Mérida es una de esas construcciones que nos legaron los romanos y, cada vez que me paro a hablar con alguien no puedo evitar pensar en las diferentes conversaciones que este puente habrá escuchado a lo largo de la historia. El viernes cuando cruzaba el puente de vuelta a casa,me encontré con una de esas pequeñas a las que doy clase de inglés todos los martes y jueves. Caminaba de la mano de su abuela ambas vestidas de romanas, la abuela de patricia y la pequeña de esclava porque "se empeñó en ponerse ese vestido". Sofía, como se llama esta pequeña tiene mucho genio, así que para disgusto de su abuela se puso el vestido que ella quiso: el de esclava que había llevado en el colegio. Estos días en Mérida celebramos Emerita Ludica, una tradición que nos devuelve a época romana cuando la ciudad vivía sus momentos de máximo esplendor. En estos días podemos ver legiones de romanos desfilando por las calles o familias enteras vestidos con túnicas. Son unos días de alegría y celebración en los que la gente ríe y baila que sirven de escusa para reunirse y pasarse por el mercado que se ha dispuesto alrededor del templo de Diana. Como os podréis imaginar Emerita Ludica es una buena oportunidad de negocio para los establecimientos, ya que quien más y quien menos aprovecha para comprar alguna cosilla o para reunirse para comer y beber en los bares con la familia y los amigos. El bullicio y la alegría que se viven en nuestra ciudad estos días ha hecho que el 8 de junio, día mundial de los océanos haya pasado desapercibido para la gran mayoría de emeritenses.
El impacto de la actividad humana sobre los océanos es innegable, ya que gran parte de nuestros residuos van a parar  a ellos. Todos hemos oído hablar de los microplásticos, esas pequeñas partículas que acaban en el estómago de esos peces,que luego acaban en nuestra mesa, y en nuestro organismo. Y quién no se ha sobrecogido al ver la fotografía de una tortuga atrapada en una bolsa de plástico. Sin embargo, durante estos días de celebración todos nos tomaremos una caña en vaso de plástico que, luego acabará en la basura, porque buscar un contenedor de reciclaje es algo que nos da pereza. Nos comeremos un helado y como no, pediremos una cucharita de plástico que también acabará en el contenedor de basura. Además hace calor, así que todo el mundo camina con una botellita de agua, que poca gente se molesta en reciclar, que muchas veces acaba tirada en medio del puente romano( si es que no acaba en el pobre Guadiana)porque no hay papeleras en el puente y no se puede caminar unos metros con una botella vacía. Todos estos residuos lo creamos o no acaban en nuestros océanos que, aunque nos parezca algo muy lejano, son parte imprescindible de nuestro ecosistema.
Fuente 


Extremadura tiene fama de tener el aire más limpio de nuestro país y, aunque no he leído ningún artículo científico que lo corrobore (que supongo que sí que los habrá), puedo decir que en esta comunidad se pueden ver las estrella como no se ven en ninguna otra parte. Lo que los extremeños posiblemente no sepan es que los océanos son el pulmón de nuestro planeta, ya que generan la mayor parte del oxígeno que respiramos. El mismo oxígeno que respiramos aquí en Extremadura, en Madrid y en el sudeste asiático, que es donde acaban la gran mayoría de esos plásticos que nosotros no reciclamos. En este enlace podéis leer un poco más al respecto https://www.un.org/es/events/oceansday/
 Reciclar, es uno de esos pequeños gestos que podemos hacer para cambiar esta realidad, pero es evidente que necesitamos disminuir de manera drástica nuestro consumo de plásticos. Hay  muchos otros gestos que podemos hacer: llevar nuestra propia bolsa al supermercado (las mías son de algodón), o beber agua del grifo que en nuestro país es perfectamente saludable y además sale mucho más barata. Otra cosa que yo me he propuesto es consumir solo los productos que necesito. De esta manera cuando siento el impulso de comprar algo, antes de hacerlo reflexiono y pienso si realmente lo necesito, si es algo que ya tengo aunque sea en otro color, eso me suele pasar con los esmaltes de uñas. para qué narices necesito diez colores de uñas distintos, ¿ si solo tengo dos manos y dos pies y siempre acabo utilizando los mismos colores y el resto se pudren en un neceser? Se puede aplicar este mismo sistema a la ropa, ¿cuántas camisetas de verano necesitas? La respuesta dependerá de vuestras necesidades personales, pero seguro que no necesitas tantas como piensas, porque todos tenemos una muy especial que nos ponemos siempre que tenemos ocasión. 
Escribo estas reflexiones pensado en el futuro de Sofía y tantos otros niños que el día de mañana tendrá que afrontar las consecuencias de nuestro despilfarro económico y de nuestra falta de preocupación por el mundo que nos rodea. Os invito a visualizar este vídeo donde podemos ver de manera muy clara nuestro impacto sobre nuestros mares.



martes, 5 de marzo de 2019

Sobre Seneca Falls y lo que hemos avanzado


Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí unas palabras en este blog. He pasado un periodo de mucho estrés con el trabajo, y otras cosillas,  y mi vida como desperate housewife, que me ha impedido seguir expresando mis ideas en este blog como hacía hace unos pocos años.
Hoy me gustaría hablar de un momento crucial en la historia de la lucha por los derechos de las mujeres, que tuvo lugar  en Seneca Falls un día de julio de 1848. En dicha convención, un grupo de mujeres encabezado por Elizabeth Cady Stanton and Lucretia Mott, hicieron público un manifiesto titulado La Declaración de Sentimientos (Declaration of Sentiments), en clara alusión a la Declaración de Independencia, que reivindicaba, entre otras cosas, el derecho a la educación y a la propiedad. Las mujeres en el SXIX en el ámbito anglosajón, experimentaban lo que se ha dado en llamar muerte social, ya que al casarse perdían su apellido, al adoptar el de su marido, y todas sus propiedades pasaban a estar controladas por este. De esta manera el matrimonio se convertía en un arma de represión y control, al carecer las mujeres de otro medio de subsistencia. La América del siglo XIX nos puede parecer lejana en el tiempo, sin embargo, nuestras madres y abuelas sufrieron esta misma represión durante los años de la dictadura, en los que el nacional catolicismo supuso un claro retroceso en nuestra sociedad. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, no obstante, las altas cifras de violencia de género, especialmente entre nuestros adolescentes, nos hacen darnos cuenta de que aún nos queda mucho por hacer. El movimiento #MeToo nos ha servido  como catalizador para expresarnos y hacer valer nuestro rechazo hacia ciertas actitudes machistas, que todas en algún momento hemos sentido. Además, nos ha abierto los ojos para descubrir que aún quedan muchas cosas que debemos cambiar en nuestra sociedad si queremos alcanzar la igualdad real.
Han pasado 170 años desde que Elizabeth Cady Stanton leyó la Declaración de Sentimientos. Muchas cosas han cambiado, podemos votar, estudiamos en la universidad, lo que nos permite acceder a puestos de trabajo cualificados. Sin embargo, cuando una mujer decide ser madre sabe que sus posibilidades de ascenso se verán drásticamente reducidas, y que no podrá conciliar vida laboral y familiar. Las cosas no son muy diferentes cuando hablamos de educación, a las mujeres nos respetan menos en nuestras aulas. Si tienes un grupo de alumnos conflictivos y eres mujer las posibilidades de que tus clases sean un ejercicio de riesgo se duplican.
A través de  la historia las mujeres hemos ido creando redes de solidaridad entre nosotras como respuesta a las injustas leyes patriarcales que nos han subyugado. Y en eso consiste el movimiento #MeToo que a través de las redes sociales nos ha permitido solidarizarnos y apoyarnos las unas a las otras. Algo que no habríamos logrado sin grandes mujeres como Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott.
A pocos días del día internacional de la mujer, los medios comunicación nos ofrecen su propia perspectiva de género, entrevistando a mujeres que han  debido superar las barreras de género que la sociedad ha puesto en su camino. También presentan diferentes iniciativas destinadas a erradicar dichas barreras, como la brecha salarial o los techos de cristal. Esta mañana he escuchado en la radio a Margarita Arboix y Adelaida de la calle, rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona y ex-rectora de la Universidad de Málaga. Escuchando a estas mujeres me he dado cuenta de efectivamente hemos avanzado mucho, pero todavía nos queda mucho más por avanzar. Ya no estamos vetadas en ninguna carrera, afortunadamente, pero aún hoy en día el número de mujeres rectoras sigue siendo muy inferior al de hombres que sustentan dicho cargo. Además, en palabras de Margarita Boix el porcentaje de mujeres catedráticas es "una miseria" comparado con el mismo porcentaje de hombres que logran acceder a una cátedra. Ambas recalcaron la importancia de la educación a la hora de romper estereotipos de género. Además, Adelaida de la Calle recordó la necesidad de lograr un gran pacto educativo que sirva para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, entre otras cosas muy necesarias. Podéis escuchar la entrevista en el siguiente enlace http://www.rtve.es/alacarta/audios/las-mananas-de-rne-con-inigo-alfonso/mananas-rne-inigo-alfonso-mujer-universidad-hablan-rectoras/5034648/

Esto por no hablar de la feminización de la pobreza, ya que la mayor parte de los puestos de trabajo con peor remuneración son habitualmente desempeñados por mujeres.
Sin embargo, a mí me gusta pensar en positivo, y creo que sí existe lugar para la esperanza de un mañana mejor en el que hombres y mujeres tendremos los mismos derechos y obligaciones. Gran parte de esa esperanza está motivada por los niños con los que trabajo que, cuando salen al patio a jugar un ratito me hacen ver que las diferencias de género no son más que barreras artificiales que no existen  en sus juegos infantiles.

Me gustaría terminar esta entrada con una pieza de música escrita por una mujer: Clara Schuman, espero que os guste.


 



viernes, 12 de octubre de 2018

"Yo soy el color vibrante de la libertad"

Hoy 12 de octubre es un día muy especial en nuestro país, sin embargo, yo quiero hablaros de ayer 11 de octubre, fecha en la que se celebra el Día internacional de la niña. Una fecha que debería ser tan importante que el día de la hispanidad, porque las niñas de hoy serán las mujeres del mañana y para ellas debemos construir una sociedad libre de prejuicios, discriminación o violencia. Ayer no tuve tiempo para escribir sobre lo que representa este día para mí debido al trabajo y otras ocupaciones que se llevan una buena parte de mi tiempo. 

Hace algo menos de un mes empecé a trabajar en una academia de inglés aquí en Mérida. Trabajo con niños de entre cuatro y once años, ¡todo un reto! Trabajar con los más pequeños es muy gratificante, pero exige una gran motivación y mucho mucho esfuerzo para conseguir captar su atención y motivarles para que aprendan a través de juegos y canciones. Son muy pequeños, y aún no saben de discriminación por razón de sexo, violencia de género o techos de cristal. Cuando estoy rodeada de estos pequeños me siento feliz y pienso en lo hermoso que sería si pudieran conservar algo de su inocencia para la vida adulta. El miércoles les veía jugar en nuestro pequeño parque y pude observar que tanto niños como niñas disfrutaban del mismo juego: policías y ladrones. Las niñas eran policías y uno de los niños era el ladrón. Me sentí feliz al darme cuenta de que tal vez esta generación de niños y niñas  conseguirá superar los roles de género que tradicionalmente se nos han asignado a hombres y mujeres. 

Pero hoy he leído un artículo en El Comercio y no he podido evitar sentir tristeza otra vez por todas esas otras niñas que no han tenido la misma suerte que las pequeñas que anteayer jugaban a policías y ladrones. Nice  Nailantei Leng'ete es una mujer que ha escapado dos veces a la mutilación genital femenina, un horror del que ya os he hablado en otras ocasiones. Cuenta en el artículo que os he mencionado, que ha visto a niñas morir tras haber sido sometidas a una ablación. Además, menciona algo que por desgracia sigue siendo muy frecuente como es el matrimonio infantil. De esta manera muchas niñas son doblemente víctimas, ya que son forzadas a casarse poco tiempo después de pasar por esta traumática experiencia. Se les roba el derecho a seguir viviendo su infancia, a ser dueñas de sus propias vidas y, por qué no decirlo, se les priva del derecho a vivir una sexualidad plena. Tampoco podemos olvidarnos del derecho a la educación que también se reivindica en este artículo, ya que sirve para empoderar a las mujeres en general, pero muy especialmente a todas esas niñas que se encuentran en situaciones muy vulnerables. 
Creo que el Día internacional de la niña debería celebrarse en los colegios, igual que celebramos el día la paz, con diferentes actividades. De esta manera tanto niños como niñas aprenderían a ser conscientes de la realidad de otras personas en otros lugares y,  podremos enseñarles a cooperar para afrontar y vencer las desigualdades de género. Así los niños y niñas que juegan juntos a policías y ladrones vivirán en una sociedad libre de prejuicios y desigualdades sociales. 
Os invito a ver un vídeo de UNICEF que sirve de punto de partida para una campaña de emponderamiento de las niñas. Me gustaría destacar una frase de este vídeo: "Yo soy el color vibrante de la libertad". Espero que esa frase sea pronto una realidad para todas las niñas del mundo. 

domingo, 29 de abril de 2018

Algo que desea olvidar, pero no puede

Hola a todos, me gustaría dedicar unos momentos en esta tarde lluviosa de domingo a reflexionar un poco sobre los acontecimientos de estos días. Creo que no hace falta ni que os diga sobre qué quiero reflexionar: sobre el movimiento #Metoo  que nos ha impulsado a mostrar nuestro apoyo a una joven que seguramente en estos momentos lo estará pasando muy mal.
No le voy a dedicar demasiado tiempo a la sentencia, porque como me ha dicho mi chico, que es licenciado en derecho, no es firme ya que tenemos un sistema jurídico que prevé que se pueden producir errores, y tanto víctima como acusados tienen derecho a recurrir si no están de acuerdo con el fallo del tribunal. Está claro que este será el caso, así que hay que esperar a que se agote la vía de los recursos para ver lo qué realmente pasa.
De lo que sí me gustaría hablar es de la fuerza que ha tenido el movimiento #MeToo, que ha impulsado a muchas mujeres a perder el miedo y alzar la voz para denunciar la discriminación a la que la mujer ha estado sometida durante muchos años.
Las estructuras patriarcales han estado, y siguen estando, presentes durante muchos en nuestras vidas. Cuando tenía dieciséis años una mujer mayor que estudiaba música conmigo me dijo que yo era igual que "un hombrón" porque le dije que no sabía coser. Recuerdo que en aquel momento sentí dos cosas: por un lado indignación, ¿cómo era posible que esta señora me juzgase de esta manera?; sin embargo, otra parte de mí se sentía mal por no saber coser. Es evidente que el discurso patriarcal ya había hecho mella en mi personalidad, lo que hizo que me sintiese indignada y avergonzada a la vez.
Hoy conversando con otra mujer ya cercana a los setenta, he vuelto a sentir un poco de esa indignación que comencé a sentir con dieciséis años. Ella decía que no es lo mismo violación que asesinato, y que por tanto las penas deberían ser totalmente diferentes. No conozco el código penal, pero supongo que las penas sí serán distintas. Vivimos en un estado de derecho en el que se protegen los derechos constitucionales tanto de las víctimas como de los acusados. Luego comentó que a veces la gente se emborracha y comete errores, pero claro, de ahí a fastidiarle la vida a la gente por culpa del alcohol. En ese momento no he podido resistirme y he saltado: ¿conoces a alguna víctima de violación? Porque yo sí conozco a una y sé que su forma de ver la vida cambió para siempre el día en que la atacaron.
No quiero que entendáis esta entrada como un ataque contra quienes tienen esa forma de pensar, porque no lo es. Entiendo que hay mujeres que han sido adoctrinadas en el nacionalcatolicismo y les cuesta mucho entender el cambio que se ha producido al calor de este movimiento de hermandad entre mujeres que nos ha unido a todas las mujeres del mundo. Ellas también han sido víctimas de un discurso patriarcal que las ha sometido a sus leyes y las ha convertido en esclavas de unos ideales que por suerte las generaciones más jóvenes hemos dejado atrás, o al menos lo estamos intentando. 

Hace casi trece años, que una buena amiga me confesó que había sido violada unos años atrás, cuando yo la conocí tenía veinte años recién cumplidos. Imaginaos que sois una adolescente inglesa de origen indio, que camina de regreso a casa a última hora de la tarde, después de un intenso día de clase en el instituto. Tal vez estéis pensando en algún examen pendiente, o en ese trabajo de literatura que debes terminar esa misma noche porque si no lo haces tu profesor escribirá un "no-presentado" en su cuaderno, y perderás una parte de tu nota. Entonces, de la nada aparece un individuo, no recuerdas su cara, tan solo que era más alto y más fuerte que tú, y que te obligó a hacer algo que tú no querías hacer. No recuerdas cómo comenzó, tan sólo recuerdas haber cerrado los ojos y haber rezado para que acabase pronto y poder volver viva a casa. Al final acaba y te das cuenta de que sigues viva, y sientes vergüenza, mucha vergüenza. Eres hindú, así que te han educado en una cultura patriarcal que culpabiliza a la mujer. Tu padre es una persona muy tradicional que siempre ha dicho que tu máxima aspiración en la vida es casarte con alguien de buena posición, y te ha conminado a mantenerte pura, porque de otra manera ningún pretendiente te aceptará. Lo que tu padre tanto temía acaba de suceder,  y eso es lo que más te preocupa, que tu padre diga que ya no es pura y que por tanto ya no hay futuro para ti. Así que te secas las lágrimas y solo se lo cuentas a una de tus hermanas, quien te aconseja que no digas nada, porque si se llega a saber tus posibilidades de lograr un buen matrimonio se habrán esfumado. Así que eres víctima dos veces: eres la víctima de un ser abominable que te ha utilizado para satisfacer sus más bajos instintos, y por otro lado eres víctima de un sistema patriarcal que ha hecho recaer sobre ti toda la culpa de lo sucedido. 
Y así sola te has sentido durante muchos años, hasta que un día detrás del mostrador en el que trabajas se lo cuentas a una compañera en la que confías y por la que sientes un cariño especial. Esa amiga soy yo y hoy cuento tu historia sin decir tu nombre para que todos entiendan lo que siente una víctima de violación. Por eso me da igual que hayas bebidos alcohol o que te hayas pasado con la marihuana o lo que sea. Cuando agredes sexualmente a una mujer cometes un crimen por el que debes responder ante la justicia.Tu víctima nunca volverá a ser la misma ya que las consecuencias de tu agresión la acompañarán y torturarán el resto de su vida. Tendrá pesadillas todas las noches y cada vez que se cruce con otro hombre por la calle sentirá miedo y pensará que lo sucedido se volverá a repetir. Revivirá la agresión una y otra vez en su mente durante años, puede que incluso toda su vida. Al igual que mi amiga cargará con un sentimiento de culpa y vergüenza que vivirá en soledad porque a veces hablar de lo que pasó es revivir de nuevo algo que desea olvidar, pero no puede, y posiblemente nunca podrá.
Creo que después de leer esta entrada todos entenderéis de que lado estoy.













domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz Año Nuevo

Llega una Nochevieja más y todos nos preparamos para recibir al nuevo año con los rituales de siempre: preparamos una opípara cena con turrones, mazapanes, un poco de sidra champanada y, por supuesto las uvas de la suerte. Todos esperamos que en el nuevo año se cumplan nuestros mejores deseos, y enviamos miles de felicitaciones a nuestros amigos y familiares. Echamos de menos a los que ya no  se comerán las uvas con nosotros y brindamos para que en el nuevo año todos tengamos salud y sigamos juntos la próxima Nochevieja.  Yo personalmente al nuevo año le pido casi seguir como estoy, porque el 2017 me ha dado mucho más de lo que esperaba y me siento muy muy feliz.
Sé que la felicidad completa no existe y, todos en algún momento de nuestras vidas hemos echado en falta algo que deseábamos con mucho anhelo, pero nunca llegó a hacerse realidad. Pues bien, yo puedo decir que hoy uno de mis sueños se ha cumplido y por fin soy profesora de educación

secundaria obligatoria.
Que os podría decir de mi trabajo... Es algo que he estado persiguiendo durante cinco años, cuatro de carrera y otro de Máster de Formación del Profesorado. Cinco años muy intensos de trabajo que, sin embargo, no te preparan para lo que nos enfrentamos en el aula. Hay alumnos que simplemente no quieren estar ahí, y dedican todo su tiempo y energía a intentar reventar la clase. No les interesa aprender y no quieren ni escuchar nada de lo que has preparado con mucha paciencia y dedicación. Con estos alumnos debemos tener mucha paciencia, y a veces un poco de resignación; no se puede enseñar a quien no quiere aprender. Eso sí, es importante no decaer y no tirar la toalla antes de tiempo, porque tal vez llegue el milagro y consigamos motivar a estos alumnos descontentos. 
Otros alumnos tienen dificultades de aprendizaje pero no se rinden, quieren alcanzar los mismos logros que sus compañeros y se esfuerzan al máximo para alcanzar sus objetivos. Como decía una compañera estos alumnos son dignos de aplauso y merecen todo nuestro apoyo. 
Y qué decir de esos estudiantes que mucho esfuerzo y dedicación, porque no se consigue nada sin trabajar, consiguen sacar unas notas estupendas. Además, son chicos que siempre atienden en clase y tratan de hacer que tu trabajo sea el momento más agradable del día.
Pero son todos ellos, los que consiguen que mi trabajo me siga pareciendo el mejor del mundo. Los alumnos difíciles hacen que me esfuerce por se mejor cada día, buscando actividades diferentes que consigan captar su atención. Los alumnos estudiosos hacen que me sienta recompensada y me hacen ver que voy por el buen camino. Por último, y recordemos que los últimos serán los primeros, los alumnos con dificultades son los que hacen que todo merezca la pena. Son ellos los que me inspiran y me recuerdan porqué decidí ser profesora, y hacen que sienta que todos mis esfuerzos sean recompensados. A mí no me ha tocado la lotería el día 22, pero me tocó el día que Javier me llamó para ofrecerme una sustitución en nuestro centro. Ese día llegaron a mi vida Tania, Francis, Carla, Patricia, Milagros, Fran, Irene, Julia, Ainoa, y no sigo porque quiero terminar el post hoy. A todos vosotros chicos y a los profes, en especial a Sole, gracias por haber cambiado mi vida.
No obstante mi felicidad no es completa, porque esta sustitución está motivada por la enfermedad grave del hijo de otra compañera, a quien deseo lo mejor. No puedo dejar de pensar que lo que para mí ha sido una gran noticia, ha sido una desgracia para una gran compañera. Espero que pronto todo esto haya pasado y pueda recuperar su vidas normal porque se lo merece.
Hoy si me lo permitís, le voy a dedicar la pieza musical a esta compañera y a su familia.Os dejo con el Ave María de Tomás Luis de Victoria, espero que os guste. Feliz año nuevo a todos, que el 2018 solo os traiga paz, amor y muchos momentos memorables.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Violencia de género adolescente: una preocupante realidad

Hace mucho tiempo que no publico ningún contenido en el blog, no tanto por falta de tiempo como por falta de motivación. Este verano ha sido el primero en el que he podido descansar y relajarme después de cinco años dedicados a estudiar la carrera y luego el máster del profesorado. Leer libros ha vuelto a ser un placer y no una obligación, lo que me ha permitido volver a disfrutar de las descabelladas aventuras de personajes como Augusto Faroni, de Juegos de la edad tardía. Como os podréis imaginar, necesitaba este tiempo para disfrutar de los míos, en especial de mi sobrina Paula, que ya tiene dos años y me tiene tan enamorada como mi chico. De esta manera he podido recargar las pilas para afrontar ahora un nuevo reto: las oposiciones de secundaria. Así es, en cinco años he pasado de estudiante sufridora en la UNED a opositora del cuerpo de maestros de educación secundaria, pero de eso os hablaré en otro momento.
Hoy me gustaría comentar una noticia que he visto en el diario El Comercio de Gijón, y que me ha entristecido mucho. El titular habla de la muerte por arma blanca de una joven de veinte años en Cartagena. Este tipo de noticias indudablemente te hacen pensar que hay algo que está fallando en nuestra sociedad. Las cifras de violencia de género adolescente y juvenil se han disparado en los últimos años. Las nuevas generaciones muestran un cambio de valores y actitudes muy preocupante, que pueden alcanzar resultados tan trágicos como este que os acabo de mencionar. Sé bien de lo que hablo porque realicé una investigación bastante detallada de la violencia de género adolescente para mi TFM (trabajo fin de máster). He leído los informes de la Fundación Anar, y he conocido el trabajo de expertos muy reconocidos en la materia como María José Díaz-Aguado.
La mayor parte de las jóvenes víctimas de violencia de género no son conscientes de su victimización, esto es quizá uno de los aspectos más preocupantes de este fenómeno. Además, la violencia empieza de una manera muy sutil, normalmente la pareja suele mostrar una imagen dulce y romántica, que poco empieza a cambiar. El primer paso es aislar a la víctima y asumir el control de su vida. Es muy habitual que el joven empiece a pedirle a su novia que le mande una foto para saber en que lugar se encuentra, si está sola, etc. Los golpes llegan de manera inesperada, por lo que normalmente la chica no sabe cómo actuar, ni sabe a dónde debe acudir para pedir ayuda. Por este motivo es muy importante que tanto padres como profesores nos unamos para ayudar tanto a los adolescentes como a las adolescentes a superar estos comportamientos y, en los casos en los que sea necesario, ayudar a la víctima a salir de esa situación. 

Es muy importante trabajar la violencia de género en las aulas como contenido transversal. De esta manera el profesor puede contribuir a crear un entorno más confortable y cercano para sus estudiantes. Estos a su vez deben aprender a comunicarse de manera eficaz, lo que les ayudará a gestionar sus conflictos de manera mucho más eficaz, eludiendo la violencia. Para esto es importante que nuestros alumnos perciban que pueden confiar en nosotros, ya que somos sus guías en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Debemos erradicar viejos mitos, como el mito del amor romántico, así como conductas machistas y estereotipos de género. Para conseguir este fin debemos aprender a comunicar estos valores de manera eficaz, así como promover que nuestros alumnos participen de manera activa  en su educación. 
Rosa María, la joven asesinada en Cartagena había puesto una denuncia esa misma mañana. Pero me pregunto si trabajar este tipo de contenidos en su clase, y en la de su agresor, habría evitado su muerte. Por desgracia esta es una pregunta que no podrá ser contestada ya.
Podéis leer los informes de la Fundación Anar sobre violencia de género adolescente en este enlace:https://www.anar.org/ . Prometo dedicar más entradas a este preocupante problema. 
Los que conocéis mi blog ya sabéis que suelo terminar cada entrada con una pieza musical. La música a lo largo de la historia ha servido para dar voz a nuestros sentimientos, y en este caso he pensado que lo más adecuado sería un Réquiem en recuerdo de esta joven. He decidido compartir con vosotros este Pie Jesu de la Misa de Réquiem de Andrew Lloyd Webber interpretado por Anna Netrebko. En una misa de Réquiem normalmente se pide a dios que conceda el descanso eterno a la persona en cuya memoria se realiza la misa. Supongo que a estas alturas ya habréis entendido porqué he elegido esta pieza. Os paso un enlace en el que podéis leer la traducción de esta pieza https://es.wikipedia.org/wiki/Pie_Jesu.