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domingo, 14 de abril de 2013

En nombre del honor familiar


Ayer a la hora del desayuno sintonicé la BBC, estupenda fuente de noticias, que además me sirve para reforzar mis conocimientos de inglés y me trae muy buenos recuerdos de mi etapa londinense. El programa además era muy interesante, un famoso reportero británico, herido en un atentado en 2004 en Irak, decidió recorrer de nuevo no solo Irak donde fue atacado, sino también Arabia Saudí, donde visitó el hospital en el que le salvaron la vida, también Yemen y otros lugares donde estos días se viven las llamadas primaveras árabes.

En Arabia Saudí se entrevistó con una joven cuya historia me llamó mucho la atención, primero como  mujer y luego como ser humano en particular. Esta joven como muchas otras en ese país, ha sufrido en propias carnes lo que significa el fervor religioso mal entendido, y unas tradiciones que tratan de manera brutal a la mujer, que la despojan de todos sus derechos y la reducen y someten sin piedad. El fanatismo encarnado por su propio padre, un hombre cruel que la encerraba en el cuarto de baño, sin luz, ni agua ni comida durante días, la llevó a la cárcel, al alegar su padre que su hija no respetaba las tradiciones ni el código de conducta moral que se espera de las mujeres en esos países. El horror que debió sentir esta muchacha sin duda es indescriptible, pasó meses en prisión, hasta que un joven abogado, que simpatiza con la causa de las mujeres, se hizo cargo de su defensa y consiguió que esta muchacha saliera libre de prisión. Entonces el periodista preguntó qué había sido de su padre, ¿había pagado por lo que había hecho? La respuesta simple y llanamente es “no”, no solo no ha pagado por lo que le hizo a su hija, sino que sigue impunemente libre, y jamás llegará a pisar el suelo de una prisión, porque según las leyes de su país no ha hecho más que mirar por la moral y defender el honor de su familia.

Todos conocemos la terrible situación que viven las mujeres en algunos países, donde el fervor religioso mal entendido y unas tradiciones injustas y obsoletas las someten y las privan de todos sus derechos, por desgracia Arabia Saudí, uno de los países más ricos del mundo, es también uno de los lugares donde peor se trata a las mujeres. Hace unos años las mujeres ni siquiera eran registradas al nacer, desconozco si esto sigue siendo así, tienen prohibido conducir, y deben llevar un velo negro que solo deja libres los ojos para que puedan ver. Además son sometidas a la voluntad del padre, hermano o esposo, que es quien decide por ellas, ya que se considera que no tienen capacidad de decisión, además en un juicio no se admite su testimonio porque se considera que la mujer es mentirosa por naturaleza y por tanto su testimonio no sería fiable. Los clérigos religiosos incitan a la violencia contra las mujeres, y no hace muchos años clamaban contra las mujeres que maquillan sus ojos de manera llamativa: aquellas  mujeres cuyos ojos resultaran demasiado “sexis” debían ser azotadas, horrible, ¿verdad?

En nuestros países se ha avanzado mucho, y aunque queda mucho por hacer, sentimos que estamos por el buen camino, muchas mujeres ostentan puestos de poder, así en Australia tenemos a una primera ministra, y hoy muchos puestos de responsabilidad son ocupados por mujeres. Nos ha costado mucho llegar hasta aquí y sentimos que la lucha por la igualdad no debe decaer, sin embargo, nuestras victorias tienen un sabor amargo cuando miramos más allá de nuestras fronteras y observamos como muchas mujeres siguen sin tener derechos. Es nuestro deber apoyar su lucha, para que llegue el día en que todas las mujeres tengamos los mismos derechos, y conductas tan deleznables sean repudiadas por todos y así formen parte del pasado.

Cuando observo estas conductas no puedo evitar pensar en mi amiga Afzalah, británica de origen pakistaní, y su simpático padre, un hombre que cuando emigró al Reino Unido decidió adoptar las costumbres del país en el que vivía. Así instó a sus hijas a hablar su lengua, adoptar sus costumbres, y lo más importante de todo: debían estudiar una buena carrera, pues solo así lograrían una buena posición social. Hoy mi amiga es una respetable abogada, al igual que varias de sus hermanas, entre las que también hay médicas de profesión, todo eso se lo deben a sus padres que hicieron un gran esfuerzo para que sus hijas hoy en día tengan lo que a ellos les faltó. La diferencia entre mi amiga y la muchacha del reportaje es muy simple, mi amiga tiene un padre comprensivo que quiere a su familia por encima de todo, mientras que el padre de la otra muchacha no la quiere en absoluto, y no la ve como a un ser humano, sino como una más de sus posesiones. Ambos son musulmanes, pero mientras que uno ha sabido adaptarse a los  nuevos tiempos, el otro permanece anclado en el pasado, pero eso también se puede cambiar, y debe cambiar, ¿no os parece? Merecen tener los mismos derechos que nosotras y tomar sus propias decisiones, ya que sus vidas les pertenecen a ellas y a nadie más.


Como no os puedo dejar sin vuestra pieza musical, hoy he decidido que esta debe ser de alguna mujer, así que he pensado compartir con vosotros una composición de Fanny Hensel, la chica cuyo retrato podéis ver en la parte derecha de mi blog, y cuya historia ya os conté en su día, espero que os guste.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cambia tus palabras y cambiarás el mundo


Ayer por la tarde, mientras me esforzaba por aprender los conceptos del tema 4 de El lenguaje humano, eché un vistazo a mi cronología de twitter, a ver que se cocía por ahí. Entonces vi un vídeo que realmente me conmovió, era un anuncio, pero se puede extrapolar mucho de esas imágenes, yo al menos así lo hice y por eso os quiero hablar de ello.

En el vídeo se podía ver a un anciano ciego pidiendo limosna en la calle, que bien podría estar en el Londres de mis amores, “soy ciego” rezaba su cartel, sin embargo, no tenía mucho éxito y apenas recogía alguna que otra moneda. Entonces un día una joven con gafas de sol repara en el hombre, y sin decir una palabra coge el cartel en sus manos, y empieza a escribir algo en él, el hombre mientras tanto toca los zapatos de la joven con curiosidad. Sucede entonces un milagro, la gente comienza a dejar monedas a raudales, el hombre no da crédito a lo que está sucediendo, ¿qué habrá escrito aquella chica?, se pregunta. Un día la joven vuelve, el hombre reconoce sus zapatos, y le pregunta: ¿qué hiciste? Ella responde: “escribí lo mismo, pero con diferentes palabras” En ese momento tenemos una visión del cartel, “hace un día maravilloso, pero yo no puedo verlo” El slogan final es algo así como “Cambia tus palabras y cambiarás el mundo”

Como ya he dicho se trata de un anuncio, y probablemente serán actores interpretando un papel, pero yo he conseguido sacar una enseñanza de ello, las palabras tienen mucho poder, tanto que pueden cambiar el mundo. Yo no sé si mis palabras podrían cambiar el mundo, ¡ya quisiera!, me temo que soy muy pequeña para tan alto objetivo, pero sí que puedo cambiar el mío, y en ello estoy.

Sería muy fácil pasarme la vida lamentándome, pero es que no me gusta el papel de víctima, y desde luego no me quiero convertir en una, prefiero ser la chica alegre y soñadora que siempre he sido. Me gusta ser como soy, aunque esté un poco loca, confiar en la gente, esperar que la vida algún día me de alguna sorpresa agradable, por qué no, todo puede cambiar de la noche a la mañana. Las cosas buenas y malas que me han ocurrido han hecho de mí la persona que soy en día, y me siento muy feliz de ser así. Últimamente he oído mucho que soy un encanto, y quiero seguir oyendo esa frase, así que por convertirme en un muermo de tristeza y frustración, en alguien del que todo el mundo huye porque parece que sólo le ocurren desgracias.

Tengo mucho por lo que dar gracias, por mis hermanas, por mis amigos, porque mi abuela siga aquí con 90 años, ¡que ya son años!, hasta por vivir en casa de mis padres, ¡cuanta gente daría lo que fuera por tener la casa de sus padres! También os tengo a vosotros, amigos de mi blog, que me hacéis muy feliz cada vez que comentáis algo, ya sea aquí o en cualquier red social, es de agradecer que os toméis la molestia de dedicarme vuestro tiempo, leyendo primero y comentando después.
Tengo mucho que agradecerle a la vida, no me cabe la menor duda, es muy hermoso seguir aquí, viviendo cada nuevo día con esperanza e ilusión. Yo he decidido cambiar mis palabras hace ya mucho tiempo, y mira algo ya he notado, no puedo evitar sonreír a todas horas, y eso ya es algo, ¿verdad?

Ya lo he dicho antes, vivimos tiempos convulsos, parece que no hay esperanza, pero sí que la hay, está ahí en algún sitio, sólo tenemos que seguir luchando, aferrándonos a la vida con fuerza, que es demasiado bonita para saltar un día por la ventana. Que no nos quiten las ganas de seguir viviendo, cambiad vuestras palabras, puede que no cambien el mundo, pero al menos cambiarán el vuestro, y ya es algo, ¿no es así?

Si queréis ver el vídeo os lo dejo en el siguiente enlace "The power of words", vaya si son poderosas, ¿verdad? Me gustaría darle las gracias a Aitor, que fue quien compartió el vídeo en twitter, como puedes ver yo lo he visto con otros ojos y me ha servido de inspiración para escribir esta entrada, así que lo dicho muchas gracias por compartirlo.

Y para terminar os dejo con un vídeo musical, esta vez os voy a sorprender, no es una pieza de ópera de esas que tanto me gustan, me parece más adecuado decir "Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto". Preciosa canción de Violeta Parra, interpretada por la gran cantante argentina Mercedes Sosa, guiño para mi amiga Fiorella, que desde Londres echa mucho de menos el Buenos Aires de sus amores, así que ya sabes amiga, va por ti, y por todos vosotros.


sábado, 28 de julio de 2012

Sobre mi blog


Hace unos días me comentaba una amiga que le gustaba mucho mi blog, que le gustaba que dedicara mi tiempo a expresar mis inquietudes de esta manera, prestando mi voz a quienes no la tienen. Esta misma mañana, Lidia Llop, quien me está ayudando en la ardua tarea que es la búsqueda de empleo me decía lo mismo, que debía estar orgullosa de mis palabras, que quizá no logren cambiar el mundo, pero ya es poner un granito de arena.
Quizá muchas personas estén de acuerdo con ellas, sin embargo yo no le daba importancia, es más ni siquiera hacía un gran esfuerzo para dar a conocer mi blog, simplemente lo escribo y poco más. Lo cierto es que estoy rodeada de gente que piensa que escribir sobre estas cosas es una tontería más, y supongo que algunos de esos comentarios me influyeron más de lo que debieran.
Pues bien, pienso hacerle caso a mis dos amigas, a partir de ahora pienso enorgullecerme de lo que escribo y darlo a conocer al mundo, no creo que pueda llegar a cambiarlo, pero tal vez llegue a alguien que pueda hacer algo más que yo, valdrá la pena intentarlo.

Cuando le contestaba a Lidia, recordaba a mi bisabuela Agustina, a quien tuve la fortuna de conocer, que acogió a una mujer que no conocía en su casa durante la guerra y la trató  igual que a una hija. También le ofreció lo poco que tenía a su hermana, que había regresado de Francia con una mano delante y otra detrás, y lo hizo sin esperar nada  a cambio, por pura generosidad. Supongo que yo tengo algo del espíritu de esa mujer, que dio tanto a los demás a cambio de nada, bueno sí, a cambio del cariño que todo el mundo le profesaba por ser como era. Es por eso que hoy mi post está dedicado a ella, a su memoria, porque merece que todo el mundo sepa quien era y lo valiente y generosa que fue, y por ella voy a seguir luchando, para que dondequiera que esté se sienta orgullosa de la persona que soy.

Dedicado a la memoria de mi bisabuela Agustina Cuervo, un gran ejemplo de solidaridad y generosidad, ella me inspira este blog y muchas cosas más.
Y muchas gracias a ti Lidia por tu apoyo y tus palabras, estoy segura que con tu ayuda saldré del bache, y muchas gracias también a Laura Mateo, Ariadna y todos los compañeros del grupo Herramientas en la búsqueda activa de empleo” de Linkedin, otro gran ejemplo de solidaridad.