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domingo, 13 de enero de 2013

Para mi abuela y su hermana


Llevo unos días sin poder escribir, en parte porque estoy convaleciente de una gastroenteritis que me ha dejado bastante maltrecha, que después he encadenado con un feroz catarro. Pero he decidido que no tengo ningún derecho a quejarme, después de conocer ciertas noticias algunas de ellas muy trágicas, los catarros se curan después de todo, un poco de jarabe para la tos y asunto arreglado.

Veréis ayer estuve casi toda la tarde haciendo compañía a mi abuela que está en el hospital, no tiene nada grave, tan solo un poco de fatiga, pero dada su avanzada edad los médicos decidieron que era mejor hospitalizarla. El caso es que la mujer ayer estaba de muy bueno humor, y no pierde su genio habitual, especialmente con una de mis tías, a la que manda a paseo con una facilidad pasmosa, ¡cosas de la edad!
Pero si hubo algo que le hizo partirse de la risa fue una petición muy singular que le hice yo: “Bueli, ya que estás en el hospital mira a ver si hay algún médico  joven y guapo para mí”. Claro ella que se lo toma todo en serio al principio me contestó que no sabía de ninguno, pero luego cuando le dije que preguntara a alguna enfermera enseguida sonrió y dijo que por supuesto que iba a preguntar, ¡será por médicos en un hospital! Se reía la mujer, ¡qué cosas tiene mi nieta!, pero en el fondo sé que le haría ilusión, ¡cuántas veces me habrá dicho la mujer que su ilusión es verme casada!
Después de marcharnos del hospital recibimos la llamada de una prima de mi madre, que nos comunicaba que su madre, hermana de mi abuela estaba en el hospital con la cadera rota, ¡vaya racha! Y sin encima os cuento que otra de las primas de mi madre está en la habitación contigua a la de su tía, ya seguramente diréis eso de “las desgracias siempre vienen juntas”, si es que hay días que mejor…

En fin, el caso es que esta tía de mi madre con casi ochenta y nueve años tiene una vitalidad absoluta, y seguramente no vais a poder creer lo que os voy a contar ahora mismo. Esta mujer de edad avanzada, se subió a una silla ayer, no me diréis para qué, se cayó, pero ella que es indestructible, resulta que se levantó toda pancha, comió, y después de haber fregado bien todo, no vaya a quedar mi cocina sucia, llamó a su hija para decirle que tenía dolores. ¡Cómo para no tener dolores!, el caso es que esta mujer no se deja apabullar por nada ni por nadie, es todo un ejemplo de superación y fortaleza, y yo creo que es la primera vez que está enferma, bueno la segunda. Hace unos años con los ochenta ya pasados fue operada de apendicitis, ella misma fue al médico porque dijo que tenía un dolor en el costado, de avisar a la hija ni hablar, tuvo que ser el médico el que la llamó, no la iban a ingresar sola. El caso es que después de la operación, el día que le daban el alta, el médico pasó por su habitación para explicarle como debía cuidar la herida y demás, y al preguntarle éste si tenía alguna duda ella respondió con su gracia y salero habitual: “Sí, tengo una duda, ¿puedo ir a la playa a bañarme”, el médico quedó un poco sorprendido, y después de contestarle que sí, por supuesto, le comentó que no esperaba que una señora de su edad fuese a la playa a bañarse, a lo que ella respondió inmediatamente: “Todos los días mientras pueda”

Definitivamente yo creo que en lugar de salud, lo que le tenía que haber pedido a los reyes era ser como la tía, porque así seguro que los virus ni se me acercaban, espero que algún gen de ella me haya tocado, después de todo el parentesco está ahí.

Y como también soy mitad candasina, me gustaría dedicar la pieza musical a la memoria de las tres personas fallecidas ayer en Carreño, que además me he enterado que estaban emparentados conmigo, aunque de manera lejana. Me gustaría dedicarles el Pie Jesu de Faure interpretado por la gran Victoria de los Ángeles


jueves, 13 de diciembre de 2012

Ya estamos otra vez con la edad


De nuevo en el grupo Parejas orientadoras para la búsqueda de empleo, ha surgido el tema de la discriminación por edad, y por supuesto todos hemos saltado enseguida a comentar algo. Pero esta vez mira por donde tenemos una actitud diferente, alguien no solo no se ha sentido discriminado por este motivo, sino que ha conseguido encontrar trabajo sin problemas pasados los 40.

Nuestro compañero Alfonso perdió su trabajo con cuarenta y algunos, no vamos a decir cuantos, y a pesar de todos los augurios y de los tiempos que corren, consiguió encontrar otro trabajo enseguida. Además hace poco tiempo que ha cambiado a otro trabajo aun mejor, él lo achaca a la suerte, yo creo que ha sido fruto de su esfuerzo y su tenacidad, ni más ni menos.

Seguramente Alfonso es un gran trabajador que se deja la piel en su puesto de trabajo, a lo largo de los años habrá dejado una gran huella entre sus compañeros y jefes, tiene una gran experiencia que aportar a cualquier empresa, y seguramente será el primero en llegar y el último en marcharse. Igual que todos nosotros, que  llevamos años y años en el mercado laboral, no sé vosotros, pero yo no puedo me marchar si no he terminado antes lo que estaba haciendo, y por supuesto no dejo para los demás lo que me toca hacer a mí. Y sin duda, eso es lo que habrán apreciado quienes le han contratado pasados ya los cuarenta, como tiene que ser.

Hace pocos meses, me decía una chica que ha trabajado muchos años asesorando empresas en Asturias, que la edad es un problema a la hora de buscar trabajo en este país. Ella me comentaba que cuando venía alguien solicitando currículums para un puesto de dependienta, les decían eso de “menor de 25”, y cuando alguien les preguntaba por qué, respondían “porque está estipulado así”. Pues bien, señores, no está estipulado en ningún sitio que las dependientas tengan que ser menores de 25, y seguramente las chicas menores de esa edad no tendrán la experiencia que le sobra a las de cuarenta y algo.

Tener 38 años, es lo que me hace más sensata y responsable, además ahora sé lo que quiero, por lo que posiblemente aportaré a un puesto de trabajo estabilidad y serenidad. Además volcaré todas mis energías en mi puesto de trabajo, por lo que pueden estar seguros que no dejaré nada para mañana. Cuando he trabajado en una empresa siempre me he sentido identificada con esta, sus problemas eran mis problemas, así que intentaba aportar soluciones, y no dejar a nadie colgado. Siempre me he caracterizado por tener un gran sentido de la responsabilidad, y desde luego, salir de marcha e ir a trabajar de resaca nunca ha entrado en mis planes (tengo que reconocer que no he tenido una resaca en mi vida, así que eso es fácil).

Además, un artículo compartido por nuestra amiga Emma, nos explica que este tipo de discriminación es algo que nuestras leyes penalizan, así que sepan ustedes que cuando anuncian un puesto de trabajo en el que ya de mano solicitan una persona menor de tantos años, se exponen a ser multados. Por si les quedan dudas les paso el enlace de dicho artículo, para que se vayan poniendo al día. Ofertas de empleo discriminatorias por razón de edad.

La edad no es más que un número en el carnét de identidad, pero por encima de todo somos personas, siempre me han dicho que no aparento mi edad, pero yo no la escondo, es más lo digo a los cuatro vientos, tengo 38 años, y bien orgullosa que estoy de tenerlos. He vivido mucho, algunas cosas han sido buenas y otras no tanto, pero todas esas cosas son las que me han convertido en la mujer que soy hoy, de la que estoy más que orgullosa. Por fin sé lo quiero y estoy dirigiendo mis pasos en ese sentido, algo que con 20 años no tenía nada claro, por lo que equivoqué mis pasos muchas veces, tropecé muchas veces, pero aunque me caí otras tantas siempre me volví a levantar, y lo haré todas las veces que haga falta.

Y para terminar me gustaría ofreceros otro vídeo musical, y como no me canso de decirlo en el mundo del Bel Canto, la voz está en su mejor momento a partir de los cuarenta años, antes ni siquiera está formada, por eso mujeres como Renée Fleming están en la cincuentena en su mejor momento. A ver quien le dice a esta gran mujer que ya es mayor, nadie, porque tiene una voz y una sensibilidad que no tiene una chica de 20.