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martes, 26 de mayo de 2015

Construyendo mi identidad


Estos días ando muy liada con los exámenes finales, además de otras cuestiones familiares de las que ya he hablado con anterioridad. El caso es que ayer un amigo me comentaba que echaba mucho de menos mis escritos en este blog. No tengo mucho tiempo para escribir últimamente y, debo confesar que lo echo mucho de menos. 

Si hay algo que me gusta de mi carrera es que me está ayudando a crecer mucho tanto emocionalmente como intelectualmente. He devorado libros desde muy pequeña, por lo que estudiar una carrera en la que la literatura juega un papel muy importante es algo que me me apasiona. La literatura es el vehículo que nos transporta a otros mundos, a lugares en los que nunca hemos estado, contribuyendo así a enriquecer nuestro pensamiento a través de la mirada de otras personas a las que no hemos visto jamás. 
A veces pensamos que lo sabemos todo sobre nosotros y sobre los demás, sin embargo muy a menudo esto no es así. Adoptamos una posición de fuerza cuando estamos en presencia de aquellos a los que percibimos como seres inferiores, intentando hacer valer nuestra hegemonía. Hay muchas personas que disfrutan humillando a otras personas, ya sea en el ámbito familiar o en el  laboral, y lo hacen porque creen que tienen todo el derecho del mundo a hacerlo. De esta manera se convierten en jueces y verdugos porque según su punto de vista están en posesión de la verdad absoluta, aunque en la mayoría de los casos tan sólo han visto una pequeña parte de la película. Y esto último es algo que nos ha pasado a todos.
Sí, lo confieso, yo también he pecado alguna vez de soberbia y he juzgado a alguien sin tener en cuenta todas las circunstancias, y me he dado de bruces al comprobar que estaba realmente equivocada. Por eso estoy muy contenta de haber descubierto a autores como Momaday o Sandra Cisneros, que me han enseñado a valorar otros puntos de vista diferentes al mio. Prometo que cuando termine los exámenes dedicaré una entrada a estos dos maravillosos autores.
Leer y estudiar nos ayudan a conocer nuevos puntos de vista y nos hacen más tolerantes,
pero sobre todo menos ignorantes.
Creo que soy muy afortunada, he escogido un camino en el que me siento muy feliz, estoy trabajando en lo que me gusta, que es mi carrera. He decidido centrarme en esto porque es algo que tenía pendiente desde hace mucho tiempo; recuerdo que salí del colegio diciendo que quería estudiar filología inglesa porque me apasionaban  las lenguas y la literatura. Terminé el instituto y otras razones, que ahora no vienen al caso, me llevaron por otros derroteros, algo de lo que siempre me he arrepentido. Ahora tengo la oportunidad de hacer lo que siempre quise, y no la pienso desaprovechar. Se trata de una decisión consciente y muy bien pesada que tomé hace ya varios años. En su momento sabía que significaba sacrificio y entrega, pero no me asusté porque pensaba que podía hacerlo, por lo que acepté el reto con entusiasmo y energía. Estoy persiguiendo mi sueño y no me importa dejar de hacer otras cosas mientras me centro en él. Esto es algo que le choca a muchas personas que consideran que en este momento de mi vida debería pensar en otras cosas que ellos consideran más serias y productivas. ¿Sabéis lo que les digo a esas personas?: nada, no merece la pena. Cuando alguien tiene la mente tan estrecha es imposible que entienda los razonamientos de los demás, sobre todo si estos se apartan de lo que ellos estiman como "normal".Vivimos en un mundo el que todo se mide en índices de productividad, y si no produces no eres nadie. Sin embargo, autores como Cisneros y Momaday me han ayudado a ver que sí soy alguien, porque nuestra identidad es algo que nosotros construimos, y yo ya llevo mucho tiempo construyendo la mía. Tal vez ya sea el momento de que muchas personas intenten construir la suya. ¿Por qué no decirlo?, así habrá muchos menos borregos en el mundo.
Y para terminar os dejo con una gran intérprete que me ha descubierto mi buen amigo Javier Almuzara, un hombre muy sabio, él y su pareja, que también es una gran amiga, me están enseñando mucho, algo que agradezco de corazón. La pieza es del gran Mozart, que en su día también se apartó de los cánones establecidos buscando su propio camino.Espero que os guste.




viernes, 19 de octubre de 2012

A Malala, para que siga luchando


En estos días de otoño hay alguien que ocupa mis pensamientos de manera casi constante, me pregunto cómo estará, si tendrá dolores o miedo, si pasará la noche bien o tal vez tenga pesadillas tras lo ocurrido la semana pasada. Esa persona en la que pienso de manera constante tiene catorce años, es de Pakistán y se llama Malala, hace algo más de una semana un demente le disparó a la cabeza cuando se dirigía a clase. Vosotros os preguntaréis, ¿qué habré hecho esta criatura para ser merecedora de tan brutal ataque?, pues nada más y nada menos que escribir un blog, igual que yo.

Malala es una niña muy valiente, algo que sorprende en alguien tan joven, especialmente en un país donde las mujeres son arrinconadas y vejadas, no se les permite expresarse y son consideradas poco menos que objetos que se pueden vender. Sin embargo esta niña quiere ser libre, sueña con ir a la escuela y tener una vida mejor, sabe que a su alrededor hay mucha gente que la mataría por escribir lo que escribe, y sin embargo continuó haciéndolo para llevar así su mensaje a todas partes. Malala al igual que yo ha descubierto su voz, una voz que pide igualdad para todos, justicia, educación, pero también habla de sus miedos y angustias, después de todo sigue siendo una niña.

Empezó a escribir su blog para la BBC con tan sólo once años, entonces debía utilizar un seudónimo, aunque su nombre se hizo público unos años después cuando los talibanes perdieron el poder. Su nombre se hizo público y ganó un premio a la paz, algo que sin duda tenía más que merecido.

No cuenta Malala que su padre se sentía orgulloso de tener una hija tan valiente, pero que lamentablemente no podía gritar a los cuatro vientos: “Esa es mi hija”, algo que le resultaba muy frustrante. También nos dice el miedo que ha pasado en multitud de ocasiones al oír los bombardeos, el miedo que se sentía al pasar delante de un extraño, ¿querría matarla”, vivir con un miedo tan atroz debe ser algo terrible. Pero la mayor preocupación de Malala es no poder ir a la escuela, ella sabe que sin educación no hay futuro, no conseguirá tener una vida digna, y tendrá que conformarse con la vida que aquellos dementes le quieren imponer. Es por eso que ella no se resigna y ha alzado su voz alta y clara para que todos la podamos escuchar, por desgracia esa valentía le ha costado muy cara y ahora lucha por su vida en un hospital en Birmingham. Todos esperamos que se recupere y que pronto vuelva a su escuela, para que pueda tener un futuro mejor, el que ella soñó.

En estos días me he acordado de mi buena Afzalah, fue una de mis mejores amigas en Londres, hija de padres Pakitasníes ha tenido la buena fortuna de nacer en Manchester, en Manchester, en el seno de una familia tolerante y cariñosa, que han dado lo mejor a todos sus hijos. El padre de mi amiga, un señor de lo más simpático y cariñoso, siempre recordaré su sonrisa sincera y bonachona, siempre les dijo a sus hijas eso de “donde fueras haz lo que vieres”. Lo que más preocupaba a este padre es que todos sus  hijos tuvieran la misma educación que los niños ingleses, que llegaran a algo en ese país, pero sobre todo que se integraran, algo que está más que logrado. Así yo hoy no veo diferencias entre una persona nacida en Inglaterra de padres ingleses y mi amiga Afzalah, es más, posiblemente mi amiga es más inglesa todavía.

La diferencia es que en Inglaterra las mujeres si tenemos derechos, hemos accedido al mercado laboral, y nadie nos pone trabas en el camino. Lo mismo sucede en España, la libertad que hoy tenemos nosotras, no la tuvieron nuestras abuelas, nuestra sociedad ha evolucionado para bien, algo que no ha sucedido en algunos países.

Yo hoy tengo 38 años, como bien sabéis, y he decidido retomar mi educación donde la dejé, Malala tiene 14, y quería tener una educación, pero un demente le ha querido quitar la vida por ello, es injusto, ¿verdad?.


Espero que se recupere pronto, y al pensar en ella me ha venido a la mente El claro de luna de Bethoven, una pieza hermosa y calmada, que espero que lleve calma a su vida, y que de aquí en adelante todo le vaya bien, aunque ahora mismo su futuro parece bastante incierto.

Si queréis saber algo más del blog de Malala os invito a pinchar en el siguiente enlace, donde oiréis su voz, clara y concisa





miércoles, 3 de octubre de 2012

Que el otoño no os deprima


Parece que llega el otoño por fin a nuestras casas, los días ya son mucho más cortos y parece que el sol no quiere madrugar para llenar de luz y energía todo lo que nos rodea. Por si fuera poco los datos del paro que conocimos hace sólo unos días no son muy halagüeños, quizá por eso la gente anda un poco triste estos días, ¡cómo vamos a salir adelante!, ¡esto no tiene fin!, en fin, toda clase de comentarios negativos y pesimistas.

En fin, es verdad  que el país está patas arriba, nos lo han dejado irreconocible, pero no nos podemos dejar vencer por el desaliento, sé que hay veces que uno no siente ganas ni de levantarse por las mañanas, ¡total para lo que hay que hacer! Pero eso es una equivocación, precisamente porque están las cosas como están hay que emplear más energía y determinación para lograr lo que nos hayamos propuesto, ya sea salir del paro, o simplemente iniciar una vida mejor. No es verdad que esté todo perdido, siempre hay algo a lo que aferrarse para salir adelante, lo mejor de nosotros seguro que está aún por salir, y nos tenemos que agarrar con fuerza a nuestra esperanza para poder seguir viviendo con ilusión.

Los días son muy largos cuando no trabajas, es cierto, por eso yo los lleno con un montón de cosas que llenan ese vacío, con libros que leer, cartas que escribir, amigos a los que ayudar, un coro en el que de vez en cuando hasta afino. En fin, no me canso de hacer cosas, he hecho un montón de cursos, y no me cansaré de hacerlos, y como he descubierto que me gusta mucho estudiar me he matriculado en la UNED para hacer el grado de Estudios ingleses, algo que llevaba mucho tiempo pensando, pero que no me terminaba de decidir, mira ahora quizá sea el mejor momento para hacerlo. Hace un par de días me llegaron algunos libros, y para mi sorpresa descubrí cuando me puse a estudiar que era muy fácil, supongo que mis años en Inglaterra me dan una ventaja especial, ¡menudo subidón!

Todas las mañanas cuando me levanto, pienso que quizá hoy será el día, y pongo todo de mi parte para que así sea, y aunque no llegue esa llamada no me doy por vencida, porque sé que soy una persona increíble y que algún día alguien verá todo lo bueno que hay en mí. Disfruto de la vida que me han dado, y me esfuerzo para que mis días tengan algún sentido, no tengo tiempo de aburrirme, ¡con tanto que estudiar!

Supongo que éste será el sentir de muchas de las personas que leéis mi blog, estáis cansados y quizá ya si motivación, por eso escribo estas líneas, para que tengáis un poco de ánimo. Todo pasa, no hay mal que cien años dure, o como decían antiguamente “alfa y omega”, “todo tiene principio y final” No perdáis la esperanza, sin ella no somos nada, y sin ilusión tampoco.
Daos algún capricho, si podéis, yo por poner un ejemplo la semana pasada me compré un vestido precioso en una tienda del barrio de La Calzada, y me queda de maravilla, algo que ayuda a sentirse mejor.

Así que amigos que el otoño no os deprima, y para demostrar que también esta estación puede ser preciosa y especial, os dejo con Vivaldi y El Otoño, una obra de arte, ¿no os parece?



PD, como también me entretengo escribiendo este blog, y otro para mi amiga Ana, que tiene una tienda de té y siempre me ha animado un montón, si queréis podéis echarle un vistazo.