Hace unos días mi amiga Emma, me
descubrió el blog de Fátima Abril, un sitio
lleno de optimismo y motivación, que nos ayuda a descubrir lo mejor de
nosotros mismos, y nos invita entre otras cosas a dejar atrás nuestros miedos y
actuar. Debo decir que me tiene completamente enganchada, Fátima es una gran
profesional y mejor comunicadora, así que no puedo evitar sentirme identificada
con sus palabras, e intento aplicar en mi día a día todos sus consejos.
Así uno de sus últimos artículos
nos hablaba de los sueños, y en contra de lo que algunos podáis imaginar nos
anima a hacerlos realidad, porque si no hacemos caso de nuestros sueños y los
arrinconamos en lo más profundo de nuestra mente, estaremos dejando de hacer lo
que realmente queremos. Así es muy habitual encontrar personas descontentas con
sus vidas, que se sienten infelices en insatisfechas, pero que aparte de
quejarse no hacen nada más al respecto. A veces es más fácil quedarnos con
nuestra cómoda, aunque a veces insulsa existencia, que salir afuera a pelear
por nuestros sueños, que como bien dice Fátima, a menudo son considerados como
algo romántico y lejano casi imposible de alcanzar.
Entonces me he parado a pensar en
mi misma y en mi propia vida, si hay algo de lo que peco mucho precisamente es
de eso, de ser una soñadora empedernida, algo que me ha valido no pocas
críticas de quienes me rodeaban. A menudo he oído comentarios negativos, “no
hagas eso”, “nunca lo vas a lograr”, “¿por qué te empeñas en eso?, en muchas
ocasiones he dejado que esos comentarios socavaran mi autoestima y al final
acabé por rendirme.
Sin embargo dice Fátima que no
debemos hacer caso de los ejemplos de los demás, a menudo estos comentarios son
realizados por personas que no se han atrevido a perseguir sus sueños. Son personas
que han preferido vivir una vida cómoda, pero sin alicientes, por lo que no ven
con buenos ojos que otras personas si se esfuercen por realizar sus sueños, han
perdido la fe, así que se dejan llevar por el pesimismo y no pueden evitar
contagiarlo a los demás.
Durante muchos años así ha sido
la historia de mi vida, a menudo he intentado hacer algo útil con mi vida, y
enseguida he recibido una lluvia de críticas, lo que me ha desmoralizado y
desmotivado en no pocas ocasiones. Me han puesto toda clase de etiquetas, y a
menudo he tenido que aguantar que algunas personas me hicieran de menos, pero
todo eso ha cambiado últimamente de manera radical.
Ya no dejo que esas personas me
influyan, he decidido perseguir mi sueño, que no es otro que ser la
persona que realmente quiero ser, y estoy volcando todo mi tiempo y energía en
mi nueva aventura unediana para lograr
así el primero de mis objetivos: Tener un título universitario.
Por supuesto como no podía ser de
otra manera he vuelto a encontrar todo tipo de comentarios en contra, “estudiar
es para los jóvenes”,”ya no tienes edad para eso”, en fin, tampoco me quiero
alargar demasiado con esto. No he encontrado demasiado apoyo entre quienes me
rodean, pero una cosa tengo clara, es mi decisión, y no les queda más remedio
que respetarla, porque no voy a dejar la carrera, por muchos comentarios
negativos que escuche. Es mi vida, es mi sueño, y soy yo quien debe decidir
como vivirla, y lo que debo hacer en cada momento. A lo largo de mi vida me he
encontrado muchas veces sola a la hora de tomar decisiones trascendentales,
unas veces he salido bien parada de ellas y otras he salido escaldada, pero lo
que me ha quedado claro en ambos casos, es que yo solita me basto y me sobro.
Así que ya pueden decir misa en arameo si quieren, que yo no me pienso parar,
es mi sueño, y no voy a parar hasta lograrlo.
Muchas gracias Fátima por tus
sabias palabras, como ves me sirven de gran ayuda e inspiración, y muchas
gracias también a Emma por descubrirme tu blog, ¡que gran recomendación!
Os dejo un enlace del artículo de
Fátima, no tiene desperdicio, así que no os lo perdáis.
Y para terminar quiero compartir con vosotros una pieza musical preciosa, Fields of gold, de Sting, interpretada por Eva Cassidy, una cantante americana fallecida hace ya unos cuantos años, que desde que la descubrí no deja de emocionarme, espero que os guste.