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domingo, 23 de diciembre de 2012

Persiguiendo mis sueños


Hace unos días mi amiga Emma, me descubrió el blog de Fátima Abril, un sitio  lleno de optimismo y motivación, que nos ayuda a descubrir lo mejor de nosotros mismos, y nos invita entre otras cosas a dejar atrás nuestros miedos y actuar. Debo decir que me tiene completamente enganchada, Fátima es una gran profesional y mejor comunicadora, así que no puedo evitar sentirme identificada con sus palabras, e intento aplicar en mi día a día todos sus consejos.

Así uno de sus últimos artículos nos hablaba de los sueños, y en contra de lo que algunos podáis imaginar nos anima a hacerlos realidad, porque si no hacemos caso de nuestros sueños y los arrinconamos en lo más profundo de nuestra mente, estaremos dejando de hacer lo que realmente queremos. Así es muy habitual encontrar personas descontentas con sus vidas, que se sienten infelices en insatisfechas, pero que aparte de quejarse no hacen nada más al respecto. A veces es más fácil quedarnos con nuestra cómoda, aunque a veces insulsa existencia, que salir afuera a pelear por nuestros sueños, que como bien dice Fátima, a menudo son considerados como algo romántico y lejano casi imposible de alcanzar.

Entonces me he parado a pensar en mi misma y en mi propia vida, si hay algo de lo que peco mucho precisamente es de eso, de ser una soñadora empedernida, algo que me ha valido no pocas críticas de quienes me rodeaban. A menudo he oído comentarios negativos, “no hagas eso”, “nunca lo vas a lograr”, “¿por qué te empeñas en eso?, en muchas ocasiones he dejado que esos comentarios socavaran mi autoestima y al final acabé por rendirme.

Sin embargo dice Fátima que no debemos hacer caso de los ejemplos de los demás, a menudo estos comentarios son realizados por personas que no se han atrevido a perseguir sus sueños. Son personas que han preferido vivir una vida cómoda, pero sin alicientes, por lo que no ven con buenos ojos que otras personas si se esfuercen por realizar sus sueños, han perdido la fe, así que se dejan llevar por el pesimismo y no pueden evitar contagiarlo a los demás.

Durante muchos años así ha sido la historia de mi vida, a menudo he intentado hacer algo útil con mi vida, y enseguida he recibido una lluvia de críticas, lo que me ha desmoralizado y desmotivado en no pocas ocasiones. Me han puesto toda clase de etiquetas, y a menudo he tenido que aguantar que algunas personas me hicieran de menos, pero todo eso ha cambiado últimamente de manera radical.
Ya no dejo que esas personas me influyan, he decidido perseguir mi sueño, que no es otro que ser la persona que realmente quiero ser, y estoy volcando todo mi tiempo y energía en mi  nueva aventura unediana para lograr así el primero de mis objetivos: Tener un título universitario.

Por supuesto como no podía ser de otra manera he vuelto a encontrar todo tipo de comentarios en contra, “estudiar es para los jóvenes”,”ya no tienes edad para eso”, en fin, tampoco me quiero alargar demasiado con esto. No he encontrado demasiado apoyo entre quienes me rodean, pero una cosa tengo clara, es mi decisión, y no les queda más remedio que respetarla, porque no voy a dejar la carrera, por muchos comentarios negativos que escuche. Es mi vida, es mi sueño, y soy yo quien debe decidir como vivirla, y lo que debo hacer en cada momento. A lo largo de mi vida me he encontrado muchas veces sola a la hora de tomar decisiones trascendentales, unas veces he salido bien parada de ellas y otras he salido escaldada, pero lo que me ha quedado claro en ambos casos, es que yo solita me basto y me sobro. Así que ya pueden decir misa en arameo si quieren, que yo no me pienso parar, es mi sueño, y no voy a parar hasta lograrlo.

Muchas gracias Fátima por tus sabias palabras, como ves me sirven de gran ayuda e inspiración, y muchas gracias también a Emma por descubrirme tu blog, ¡que gran recomendación!

Os dejo un enlace del artículo de Fátima, no tiene desperdicio, así que no os lo perdáis.

Y para terminar quiero compartir con vosotros una pieza musical preciosa, Fields of gold, de Sting, interpretada por Eva Cassidy, una cantante americana fallecida hace ya unos cuantos años, que desde que la descubrí no deja de emocionarme, espero que os guste.