Cuando pienso en mi niñez
recuerdo libros, juegos, los dibujos animados que veía después del cole, en
fin, pero sobre todo mucha ilusión y muchos sueños de futuro, alguno
irrealizable, aunque a mí no me lo parecía, me creía capaz de todo. Sin embargo
hay muchos niños en el mundo que tan sólo pueden soñar con ser niños, porque
sus vidas poco o nada tienen que ver con las de los demás niños, tienen que
trabajar en condiciones verdaderamente penosas, y por supuesto no van a la
escuela. Estos niños sueñan con ser niños, la vida les ha puesto en la peor de
las situaciones: La de la pobreza y la marginación social.
Son muchos los niños de
diferentes países que se ven obligados a dejar de estudiar para sustentar a sus
familias, hoy me gustaría hablaros de los niños “Guajeros” de Guatemala,
quienes se ven obligados a recolectar desperdicios en los basureros. Estos
niños viven en unas condiciones de pobreza y marginación realmente trágicas,
además presentan graves problemas de salud causados por la exposición a los
residuos tóxicos del basurero. No podemos olvidar que Guatemala tiene una de
las mayores cifras de mortalidad infantil en América Latina, además un gran
porcentaje de niños menores de cinco años presentan grados extremos de
desnutrición, datos realmente alarmantes, escalofriantes diría yo. Sin embargo,
las familias de estos niños tienen tan asumida su situación que la ven como
algo normal, incluso son los propios
padres los encargados de llevar a sus
hijos al basurero a trabajar, pues consideran que los niños deben colaborar en
la maltrecha economía familiar.
Posiblemente a estas alturas
muchos de vosotros ya estaréis horrorizados, y posiblemente os preguntéis cómo
puede ocurrir esto en pleno SXXI, cómo pueden seguir ocurriendo estas cosas con
todo lo que el ser humano ha evolucionado en estos últimos años. Me gustaría
tener la respuesta para esa pregunta, pero como os podréis imaginar, no la
tengo, desgraciadamente la pobreza sigue siendo una realidad en estos tiempos,
y no parece que la irrupción de las nuevas tecnologías y las redes sociales
vayan a cambiar nada. Es más, quizá incluso contribuyan a acentuar las
diferencias entre los seres más privilegiados y aquello que no tienen nada.
Me gustaría dejaros con un vídeo
que he encontrado en youtube en que se denuncia esta situación, se trata de una
sucesión de imágenes de niños de la Comunidad Esperanza
en Cobán, capital de Alta Verapaz en Guatemala. En este lugar se está
desarrollando el “Proyecto formación y acompañamiento integral para niños y
jóvenes en situación de riesgo”. Dicho proyecto está financiado por la Asociación Comunidad
Esperanza, quienes a su vez reciben ayuda de la Fundación Esperanza
para la Cooperación
y Desarrollo de España, asociación sin ánimo de lucro que está llevando un
atisbo de esperanza, (nunca mejor dicho) a estos niños. Tan sólo espero que
todos ellos tengan una buena vida, y que en el futuro todas las penalidades por
las que han debido pasar sean sólo un mal recuerdo.
No les abandonemos, merecen una
vida digna y feliz, como el resto de los niños del mundo, ¿no es así?
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