Sobre el blog

jueves, 27 de junio de 2019

Más allá del arco iris

En estos últimos meses he empezado a escuchar la radio con el objetivo de "desengarcharme" del móvil; ese  objeto pequeño que nos tiene un poco esclavizados a todos sin que nos demos cuenta de ello. Escuchar la radio es uno de esos pequeños placeres que te hacen la vida un poco más agradable, ya que permite escuchar historias diferentes cada día, algunas de personas anónimas, otras de personas conocidas. Uno de mis programas favoritos es "No es un día cualquiera" en radio nacional, y  una de las secciones más curiosas es "El  Acabose" con Nieves Concostrina. El sábado se cumplían cincuenta años de la muerte de Judy Garland, por este motivo esta sección estuvo dedicada a su figura.
Los que seguís mi blog ya sabéis que la música es una parte muy importante de mi vida y de este blog también, por eso intento terminar cada entrada con una pieza musical. Siempre tengo una canción en la cabeza, y con mi voz de soprano me gusta martirizar a los que me rodean a cualquier hora del día o de la noche cantando a todo volumen, que suele ser bastante alto para desgracia de mis sufridos vecinos. Como os podréis imaginar Over the Rainbow es una de esas canciones con las que me he sentido identificada en más de una ocasión, porque ¿quién no ha soñado alguna vez con volar más allá del arco iris? Todos hemos imaginado un lugar sin nubarrones en el cielo donde hacer realidad nuestras ilusiones. Al igual que a Dorothy nos habría gustado recorrer el camino de baldosas amarillas en busca de ese lugar soñado, alejándonos para siempre de las tristezas y decepciones de nuestra vida cotidiana. Por desgracia Judy Garlan nunca llegó a ese lugar y su vida estuvo llena de tristezas y amarguras que culminaron con su muerte  un 22 de junio de 1969.
Hay muchos artículos en internet que describan las penurias por las que pasó la actriz, el maltrato al que fue sometida por los productores de Hollywood que, entre otras cosas, la obligaban a tomar barbitúricos y anfetaminas para sobrellevar las duras condiciones de rodaje. Su personaje debía aparentar doce años, pero ella ya tenía dieciséis y tenía cierta tendencia a engordar, por lo que el estudio decidió controlar su dieta de manera drástica. Un alto ejecutivo de la época la definió como el patito feo de la industria del cine.  Fue acosada sexualmente y obligada a abortar para mantener esa imagen cándida e inocente que todos recordamos. Todas estas humillaciones hicieron mella en su personalidad y la marcaron para siempre. Así Judy Garland se convirtió en una persona tímida e insegura, adicta a las drogas y al tabaco que no pudo escapar de tan aciago destino. Murió víctima de una sobredosis accidental pocos días después de haber cumplido cuarenta y siete años.
Al leer tantos y tantos artículos sobre su figura y al escuchar a Nieves Concostrina el sábado en RNE, no pude evitar pensar en la crueldad a la que algunos seres humanos someten a sus semejantes. Han pasado cincuenta años y aunque hemos evolucionado mucho, quedan aún muchas cosas que debemos solventar. ¿Acaso el acoso que sufren muchos niños en la escuela no es similar al que padeció Judy Garland? Es cierto que cambian las circunstancias y el contexto, pero no puedo evitar pensar en esos niños y adolescentes que han acabado suicidándose porque nadie supo escucharles, porque no les proporcionamos herramientas defensa y, en demasiadas ocasiones los agresores quedan impunes. Nos estremecemos al leer sus historias, al igual que nos estremecemos cuando leemos la de la trágica estrella de Hollywood que no pudo encontrar ese lugar más allá del arco iris. Las niñas hoy en día están extremadamente sexualizadas, no hay más que ver algunos vídeos musicales. Los estereotipos de género siguen vigentes, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Y si hablamos del alcohol y las drogas, basta con pasearse por el centro de cualquier ciudad durante el fin de semana para darnos cuenta de que nuestros jóvenes tienen un problema con el alcohol. No nos damos cuenta pero a esas edades la presión del grupo de iguales es muy importante y muchos jóvenes empiezan a beber presionados por sus amigos. Sí, no son estrellas de Hollywood, pero creo que el infierno por el que pasó nuestra protagonista de hoy no difiere mucho del que viven muchos jóvenes de hoy en día.
El movimiento MeToo nos ha ayudado a levantarnos y decir basta ya al acoso sexual y la discriminación por razón de género, nos ha impulsado a luchar contra las injusticias y nos ha enseñado que debemos hacer frente a los agresores. Me pregunto si habría ayudado a Garland hace cincuenta años, tal vez sí, pero por desgracia nunca lo sabremos. Desafortunadamente,  el patrón de estrella infeliz que recurre a las drogas para escapar de su realidad sigue sin ser parte del pasado. Tal vez es hora de que veamos a los actores, actrices, cantantes y demás personajes populares como lo son: seres humanos de carne y hueso con sus miserias y sus desengaños, es decir, como tú y como yo, pero nosotros no somos el espejo en el que otros creen reflejarse.
Judy Garland tenía un talento especial para la música, no hay más que escuchar su voz en Over the Rainbow para darnos cuenta de ello. Es una de esas interpretaciones que te hacen vibrar y te llevan a ese lugar maravilloso con el que todos hemos soñado alguna. Ese lugar en el que vemos pájaros azules pasar mientras cantan, y nuestros sueños se hacen realidad. Por eso  hoy la entrada musical tenía que ser esta canción que tantas personas han versionado, aunque nadie la cantó como ella. Espero que os guste.

domingo, 9 de junio de 2019

Sobre nuestros océanos

El puente romano de Mérida es una de esas construcciones que nos legaron los romanos y, cada vez que me paro a hablar con alguien no puedo evitar pensar en las diferentes conversaciones que este puente habrá escuchado a lo largo de la historia. El viernes cuando cruzaba el puente de vuelta a casa,me encontré con una de esas pequeñas a las que doy clase de inglés todos los martes y jueves. Caminaba de la mano de su abuela ambas vestidas de romanas, la abuela de patricia y la pequeña de esclava porque "se empeñó en ponerse ese vestido". Sofía, como se llama esta pequeña tiene mucho genio, así que para disgusto de su abuela se puso el vestido que ella quiso: el de esclava que había llevado en el colegio. Estos días en Mérida celebramos Emerita Ludica, una tradición que nos devuelve a época romana cuando la ciudad vivía sus momentos de máximo esplendor. En estos días podemos ver legiones de romanos desfilando por las calles o familias enteras vestidos con túnicas. Son unos días de alegría y celebración en los que la gente ríe y baila que sirven de escusa para reunirse y pasarse por el mercado que se ha dispuesto alrededor del templo de Diana. Como os podréis imaginar Emerita Ludica es una buena oportunidad de negocio para los establecimientos, ya que quien más y quien menos aprovecha para comprar alguna cosilla o para reunirse para comer y beber en los bares con la familia y los amigos. El bullicio y la alegría que se viven en nuestra ciudad estos días ha hecho que el 8 de junio, día mundial de los océanos haya pasado desapercibido para la gran mayoría de emeritenses.
El impacto de la actividad humana sobre los océanos es innegable, ya que gran parte de nuestros residuos van a parar  a ellos. Todos hemos oído hablar de los microplásticos, esas pequeñas partículas que acaban en el estómago de esos peces,que luego acaban en nuestra mesa, y en nuestro organismo. Y quién no se ha sobrecogido al ver la fotografía de una tortuga atrapada en una bolsa de plástico. Sin embargo, durante estos días de celebración todos nos tomaremos una caña en vaso de plástico que, luego acabará en la basura, porque buscar un contenedor de reciclaje es algo que nos da pereza. Nos comeremos un helado y como no, pediremos una cucharita de plástico que también acabará en el contenedor de basura. Además hace calor, así que todo el mundo camina con una botellita de agua, que poca gente se molesta en reciclar, que muchas veces acaba tirada en medio del puente romano( si es que no acaba en el pobre Guadiana)porque no hay papeleras en el puente y no se puede caminar unos metros con una botella vacía. Todos estos residuos lo creamos o no acaban en nuestros océanos que, aunque nos parezca algo muy lejano, son parte imprescindible de nuestro ecosistema.
Fuente 


Extremadura tiene fama de tener el aire más limpio de nuestro país y, aunque no he leído ningún artículo científico que lo corrobore (que supongo que sí que los habrá), puedo decir que en esta comunidad se pueden ver las estrella como no se ven en ninguna otra parte. Lo que los extremeños posiblemente no sepan es que los océanos son el pulmón de nuestro planeta, ya que generan la mayor parte del oxígeno que respiramos. El mismo oxígeno que respiramos aquí en Extremadura, en Madrid y en el sudeste asiático, que es donde acaban la gran mayoría de esos plásticos que nosotros no reciclamos. En este enlace podéis leer un poco más al respecto https://www.un.org/es/events/oceansday/
 Reciclar, es uno de esos pequeños gestos que podemos hacer para cambiar esta realidad, pero es evidente que necesitamos disminuir de manera drástica nuestro consumo de plásticos. Hay  muchos otros gestos que podemos hacer: llevar nuestra propia bolsa al supermercado (las mías son de algodón), o beber agua del grifo que en nuestro país es perfectamente saludable y además sale mucho más barata. Otra cosa que yo me he propuesto es consumir solo los productos que necesito. De esta manera cuando siento el impulso de comprar algo, antes de hacerlo reflexiono y pienso si realmente lo necesito, si es algo que ya tengo aunque sea en otro color, eso me suele pasar con los esmaltes de uñas. para qué narices necesito diez colores de uñas distintos, ¿ si solo tengo dos manos y dos pies y siempre acabo utilizando los mismos colores y el resto se pudren en un neceser? Se puede aplicar este mismo sistema a la ropa, ¿cuántas camisetas de verano necesitas? La respuesta dependerá de vuestras necesidades personales, pero seguro que no necesitas tantas como piensas, porque todos tenemos una muy especial que nos ponemos siempre que tenemos ocasión. 
Escribo estas reflexiones pensado en el futuro de Sofía y tantos otros niños que el día de mañana tendrá que afrontar las consecuencias de nuestro despilfarro económico y de nuestra falta de preocupación por el mundo que nos rodea. Os invito a visualizar este vídeo donde podemos ver de manera muy clara nuestro impacto sobre nuestros mares.