Hoy mientras caminaba por la
calle Covadonga camino de mi casa me encontré con Eduardo, una persona
maravillosa con mucho talento a quien conocí hace algo más de dos años en un
curso en Dicampus. Me preguntó cómo estaba y yo le respondí que muy bien, que estoy
muy feliz porque los proyectos que me he propuesto en este último año están
saliendo muy bien, ya tengo el primer curso de la universidad superado y ahora
me preparo para iniciar el segundo. Para Eduardo, que me conoció hace un par de
años en un curso de programación que me trajo más de un quebradero de cabeza,
pero del que no me apeé porque yo soy de las que no se rinden, verme tan
contenta y entusiasmada fue toda una sorpresa. Me comentaba que en el autobús
no ve más que caras tristes, parece que la gente está dejándose llevar por el
pesimismo de la situación económica actual y no ven salida, y este ambiente de
tristeza general se contagia y así parece que la alegría se ha desterrado para
siempre de nuestras calles.
Sin embargo, yo le comentaba a
Eduardo que lo bueno de vivir momentos como este es que aprendemos a conocernos
mejor, y de esta manera sacamos lo mejor de nosotros mismos. Son tiempos duros,
pero yo he decidido retomar las riendas de mi vida y recuperar el tiempo
perdido, lo que me está proporcionando grandes alegrías. He decidido dejar
atrás el miedo y la tristeza que producen tanta incertidumbre, yo sé que hay
luz al final del túnel, y que sí hay futuro, por mucho que ahora nos parezca
imposible. Como me decía Eduardo lo mío es comunicar, y de esta manera he
encontrado mi camino, que voy desarrollando en este blog y en mi carrera
universitaria, que tantas alegrías me está dando.
Lo que quiero decir con todo lo
anterior es que todos tenemos algo en lo que destacamos, aunque a veces no lo
sepamos, y son momentos como el que estamos viviendo los que nos ayudan a
averiguar en qué somos buenos. Debemos emplear nuestro tiempo y energía en
desarrollar esa capacidad que nos hará brillar por encima de los demás, y de
esta manera iremos superando el miedo al porvenir, porque ese porvenir lo
estaremos construyendo nosotros mismos.
¿Quién no tiene algún sueño
roto?, ¿quién no intentó volar más alto para darse cuenta de que tenías las
alas rotas? Todos alguna vez hemos sufrido algún desengaño, sin embargo tenemos
la capacidad de salir adelante, y podemos volver a soñar con alzar el vuelo,
porque como le decía a un buen amigo este fin de semana: si uno de tus sueños
se rompe no pasa nada, inventa otro y así hasta que uno se haga realidad. Me he
caído muchas veces, pero siempre he sido capaz de volver a ponerme en pie, y no
importa las veces que me vuelva a pasar, siempre me volveré a levantar, y si yo
puedo vosotros también. Así que si tenéis algún sueño roto no os preocupéis,
inventad otro, que no os detengan, seguid adelante porque no habrá crisis
económica capaz de acabar con todos vuestros sueños. Si os caéis volved a
levantaros, y si tenéis que caminar con muletas durante un tiempo hacedlo, y
con esto me refiero a los amigos y la familia, que siempre están ahí para lo
bueno y lo malo.
La crisis pasará porque nada es
eterno, así que la mejor manera de sobrellevarla ahora mismo es seguir creyendo
en que tenemos un mañana, que por muchas veces que nos rechacen en una
entrevista, haber estado allí ya es algo positivo, significa que alguien le ha
llamado la atención vuestro talento.
Un día nos levantaremos y la
crisis habrá pasado, así que aprovechad el momento para descubrir aquello en lo
que seáis buenos, para que cuando ese día llegue estéis listos para dar vuestra
mejor versión de vosotros mismos, y no os olvidéis de sonreír, o como dice mi
amigo Alberto Barranco de sumar. Que nadie os arrebate las ganas de seguir
luchando, como dice el amigo Fernando, que espero que esté ya plenamente
recuperado, que no os detengan.
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| No dejéis de creer en el mañana |
Alguien me ha dicho hace poco que
estoy en una proyección ascendente, que no paro de crecer y que algún día voy a
ser muy grande, yo le respondo que no tengo grandes sueños ahora, pero de lo
que sí estoy segura es de que nadie me va a arrebatar los sueños esta vez, y a
vosotros tampoco.
Para ver si levantamos esos ánimos he decidido compartir con vosotros un vídeo de la maravillosa Lucía Popp acompañada de Plácido Domingo. Espero que os guste el vídeo de La Traviata, porque la vida a veces se complica pero de vez en cuando un poco de alegría no viene mal, ¿verdad?


