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viernes, 20 de marzo de 2015

A Zaida


Estos días tengo muy poco tiempo para desarrollar mi creatividad, como os podréis imaginar me paso la mayor parte del día estudiando. Algo que me gusta mucho, no os quiero seguir aburriendo con eso, pero que me deja muy poco tiempo para otras actividades que también son de mi agrado. Sin embargo, no quería dejar pasar la oportunidad de mostrar mi apoyo a una mujer que por desgracia ha sido noticia por su extraordinario trabajo en lugares como Kosovo, sino por que ha pasado por un auténtico calvario durante los últimos años.
Como ya os habréis dado cuenta a estas alturas me refiero a la capitana Zaida Cantera, que ha sufrido un sinfín de vejaciones y humillaciones por parte de un superior ya condenado por la justicia. Y que lejos de encontrar el apoyo que sin duda buscaba y necesitaba, ha sido juzgada y casi sentenciada por los estamentos militares, que se han convertido en los verdugos de la mujer a la que deberían haber apoyado y defendido.
Creo que Zaida es una mujer muy valiente, no os podéis ni imaginar lo que supone para una mujer ser acosada sexualmente. Muchas ni siquiera se atreven a denunciarlo, tienen miedo de perder su trabajo, y de lo que puedan decir los demás. Por desgracia son juzgadas con demasiada frecuencia, todos hemos oído alguna vez expresiones del tipo: “esta chica es una fresca”, o “mira que falda más corta lleva”, “seguro que va buscando guerra”. De esta manera se nos trata como meros objetos sin capacidad de decisión, y se justifica una agresión, que siempre deja graves secuelas psicológicas. Muchas mujeres pasan noches enteras  llorando, no quieren que la noche termine nunca, porque a la mañana siguiente deben acudir a su puesto de trabajo una vez más. Entonces su pesadilla volverá a reproducirse. Puede ser un superior, o un compañero, se creen poderosos y saben como minar la moral de su víctima. Amenazan  con destruir la vida de su víctima: “me encargaré de que no vuelvas a trabajar”. Se asegurarán de que no se les denuncie: “nadie te va a creer”, “todos pensarán que estás loca”. Y así es, el mundo de estas mujeres se tambalea por completo, no saben qué hacer ni a quién acudir. A veces hasta sus propias amigas les dan la espalda: “no deberías haberle denunciado”, “piensa en su familia”. No os podéis imaginar lo solas que se sienten, las que se atreven a denunciar a pesar de todo son muy valientes.
Supongo que así se ha debido de sentir Zaida, absolutamente sola, sin nadie a quién acudir. No se trata solo de que los estamentos militares estén anclados en el pasado, que así es. Desconozco el funcionamiento de una unidad militar, pero por lo que he visto estos días en las noticias, hay jerarquías establecidas durante generaciones. A quienes están en lo más alto no les gusta que estas sean amenazadas, podríamos decir que son casi intocables, y si alguien consigue que estas se tambaleen aunque sea solo de manera muy ligera lo paga caro. Y esto me temo que es lo que le ha pasado a Zaida. Se ha levantado para reivindicar sus derechos, para decir alto claro que tiene derecho a realizar su trabajo sin ser acosada. Que entre su vida personal y su trabajo existe un límite claro y nadie tiene derecho a sobrepasarlo sin su consentimiento. La justicia le ha dado la razón, pero ha seguido estando tan sola dentro del ejército, que al final ha decidido abandonar y seguir adelante con su vida, ¿y quién puede culparla? Yo desde luego no. Creo que este país pierde a una gran militar, que ha demostrado de sobra su valía profesional. Pero si hay algo que esta mujer nos ha enseñado es a levantar nuestra voz cuando nos avasallan y acorralan. Porque ella ha sabido defender sus derechos hasta el final, lástima que quienes deberían haber estado ahí para apoyarla castigando y apartando al culpable para siempre de sus funciones, le han dado la espalda. Por ti Zaida quizá las cosas algún día lleguen a cambiar.

Y me gustaría terminar esta entrada compartiendo con todos vosotros un vídeo de la gran Aretha Franklin cantando Respect. Respeto es lo que todas las mujeres reivindicamos y necesitamos. Respeto en nuestra vida diaria, en el trabajo, cuando caminamos por la calle. Respeta nuestras opiniones, no nos impongas las tuyas. Respeta también nuestras decisiones. Pero sobre todo respetamos cuando decimos"no" alto y claro.









viernes, 14 de marzo de 2014

Leyendo Jane Eyre

Estos dísa en Asturias estamos disfrutando de un sol maravilloso, no sé vosotros, pero yo en días así me gusta ir a leer al parque. Por suerte tengo muy cerca el parque de Los Pericones, que ya sabéis que es uno de mis lugares favoritos en Gijón, así que ayer me pasé un buen rato sentada al sol en uno de sus bancos con uno de mis libros favoritos: Jane Eyre.

Como ya sabéis estoy estudiando en la UNED el grado en Estudios ingleses, y Jane Eyre es una de las lecturas obligatorias de literatura inglesa en este cuatrimestre. Pero lejos de ser una obligación, para mí leer de nuevo este libro es un inmenso placer, no solo por la historia en sí, que siempre me ha fascinado, sino por la forma en que Charlotte Brönte utiliza el lenguaje, que es algo sensacional. Sin embargo, quizá si hay algo que me fascina de esta historia es la propia Jane, que como muchos de vosotros sabréis tiene mucho en común con su creadora, pero empiezo a pensar que también conmigo.
Jane inicia la novela como una niña huérfana que vive en casa de su tía, que la desprecia, y con un primo John, que de manera constante abusa de ella ante la pasividad de sus dos hermanas y del servicio, que no osa contradecir al malcriado muchacho. Después sus penurias continúan en un colegio en el que pasa hambre y frío, pero es allí donde recibe una educación y se convierte en profesora. Más tarde será institutriz de una niña francesa en casa del señor Rochester, y no os cuento más del argumento por si acaso lo estáis leyendo.
Pasar la tarde acompañada de  Jane Eyre
es todo un placer
Jane es un personaje que anhela sentirse querida, despreciada y repudiada por los que la rodea, sale al mundo en busca de su propio destino. Lectora empedernida como nos cuenta al principio de la novela, siente la necesidad de aprender, pues sabe que será la educación lo que finalmente la liberará de la dependencia a la que se encuentra sometida al principio. Y yo creo que eso es lo que tenemos en común Jane y yo, ella es una mujer muy luchadora y valiente, no se rinde, pero también es generosa y desprendida, como demostrará más adelante en la novela. Es una mujer que está desprotegida en un mundo que le es hostil, por suerte ella tiene las agallas suficientes para hacer frente a quienes abusan de ella. Yo al igual que ella durante mucho tiempo me he sentido injustamente tratada por la vida, no obstante, lejos de sumirme en una queja sin final he sentido el impulso de salir al mundo para encontrar mi camino, igual que mi adorada protagonista. Yo también he visto en la educación la herramienta que me hará salvar las dificultades que la vida ha puesto en mi camino. Y así estudiando he descubierto la manera de recuperar las riendas de mi vida, y todavía no he hecho más que empezar a leer la novela.

Todos necesitamos algún estímulo que  nos ayude a salir de nuestro letargo, en mi caso ha sido la vuelta a la universidad, pero estoy segura de que todos vosotros tenéis el vuestro justo delante de vosotros, solo tenéis que ser valientes y afrontar lo que sea. La vida no regala nada, eso está claro, y más en estos tiempos, por eso a veces hay que esforzarse más y salir a luchar por lo que uno quiere, ya sabéis que siempre se ha dicho que el mundo es de los valientes. Ya sabéis lo que tenéis que hacer, salid al mundo y dejar atrás vuestros miedos, y si alguien os dice que estáis locos vosotros ni caso, merecerá la pena, os lo aseguro.

Y para terminar como siempre os regalo una bonita  pieza musical. La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un recital benéfico de la soprano Ana Nebot con el bajo Simón Orfila. Fue una velada inolvidable, me gustó mucho la voz y la técnica de esta soprano de Oviedo a la que me gustaría desearle muchos éxitos.


domingo, 18 de agosto de 2013

La maternidad en Liberia

Me decía un amigo hace unos días que tengo una sensibilidad especial, algo que me hace diferente, y debe de ser verdad, porque a menudo me sobrecojo cuando veo las noticias, especialmente aquellas que me recuerdan la existencia de otros lugares en los que la vida es un deporte de alto riesgo.
Así esta mañana de domingo mientras desayunaba veía un programa en la BBC titulado El lugar más duro para ser  una matrona, y una vez más no pude evitar sentir un escalofrío al comprobar lo difícil que es algo tan natural y bonito como dar a luz en algunos lugares.
Suzanne Saunders-Blundell es una matrona británica que se trasladó a Liberia para ayudar y enseñar a las matronas de ese país, quienes a menudo ven morir a las madres y a sus bebés debido a la falta de medios y a las duras condiciones de vida en ese país. Muchas veces las madres no tienen tiempo de llegar al hospital, por lo que son atendidas por gentes del lugar, tal y como lo han hecho siempre, que desgraciadamente no tienen ningún conocimiento médico. Así es habitual que muchas madres mueran en el parto, al igual que sus bebés, de esta manera un momento tan hermoso como dar a luz se convierte en una experiencia terrible y temible. Las matronas se ven impotentes, como se vio la propia Suzanne al no poder evitar la muerte de una joven que había intentado abortar por sus propios medios, su demora en acudir a un centro médico hizo que la infección causada por el aborto clandestino le costara la vida. En ese momento la matrona británica se sintió absolutamente sobrecogida, “nunca he visto a nadie morir”, decía, “era como si casi estuviera muriendo enfrente de nosotros”. Lo que para nosotros y la propia Suzanne es un auténtico horror es algo habitual en Liberia, allí la vida y la muerte penden de un mismo hilo, que con frecuencia se rompe por falta de medios y medicinas. Ver morir a una persona después de haber hecho todo cuanto está en sus manos puede ser frustrante a veces, como afirmaba Lucy, la más veterana de  las matronas, pero al no haber nada más que puedan hacer necesitan seguir adelante con su trabajo sin mirar atrás.     
Allí los bebés prematuros eran envueltos en papel de aluminio, a pesar de contar con una incubadora donada por UNICEF, que desgraciadamente ninguna matrona sabía utilizar, pero allí estaba Suzanne, para enseñarlas a hacerlo. Sin embargo, a pesar de las duras condiciones de trabajo, esas mujeres aman su trabajo y lo hacen convencidas de que están haciendo algo importante, algo que quizá nos falta a nosotros, que tantas veces nos vemos obligados a hacer aquello en lo que no creemos, pero poco más podemos hacer, tenemos que comer, ¿verdad?

No se me escapa que la joven del reportaje murió al tratar de abortar por sus propios medios, lo que hace necesario leyes pro-aborto que eviten esas prácticas ilegales que cuestan la vida a tantas mujeres. También es necesaria la prevención, pues muchas de esas mujeres tienen más hijos de los que realmente pueden mantener, una de esas madres llegó a rogar a Suzanne que se llevara a alguno de sus hijos, lo que nos da una idea de sus desesperación. Traer hijos a este mundo es algo muy hermoso, pero traer hijos al mundo para que pasen hambre y  mueran de inanición es terrible.

Ser madre es una experiencia muy hermosa
sin embargo en África es algo muy duro también

Nosotros lo tenemos todo, estamos viviendo una crisis económica terrible, y no nos damos cuenta de ello. Nos lamentamos y pensamos que nuestras vidas nunca volverán a ser las mismas, no tenemos la culpa de lo que ha pasado, la gran mayoría de nosotros no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cantinela que hemos oído demasiadas veces en los últimos tiempos.
Nos vemos incapaces de seguir adelante y nos olvidamos de lo que realmente merece la pena, porque lo tenemos todo en realidad y quizá lo hemos dado todo por supuesto. Yo he aprendido que cuanto necesito está a mi alcance, no me hace falta tener un armario ropero como el de las chicas de la tele, ni quiero convertirme en un icono de estilo. Tampoco me hace falta salir a cenar todas las noches, y me conformo con un sándwich en buena compañía, después la película de todos los sábados convierte una velada muy simple en algo extraordinario. Además aquí en Asturias tengo los mejores paisajes para pasear, como los acantilados de la Providencia. Tengo un techo sobre mi cabeza, y sé que si tengo algún problema de salud mi médico de cabecera pondrá todos los medios a su alcance, que son muchos, a mi disposición, no necesito nada más.


Me gustaría poder cambiar el mundo, pero sé que no puedo, pero mientras exista gente como Suzanne me quedará la esperanza de que eso sí es posible, y con eso me basta. Dicen que soy muy valiente, tal vez sea cierto, pero creo que Suzanne es mucho más valiente que yo, porque después de la experiencia vivida en Liberia ha viajado a Nepal y a Tanzania para ayudar a mejorar las cosas, y de esta manera ha llevado esperanza a lugares donde quizá ya no la había.

Os dejo un enlace donde podéis leer todo sobre la experiencia de Suzanne en Liberia.

Y para terminar os dejo con una de las voces más hermosas de África, mujer y luchadora Cesarea Èvora, que nos dejó hace poco tiempo pero nos legó su hermosa voz con la que cantó a un continente lleno de color y luz, pero también de miserias y tinieblas.


martes, 16 de abril de 2013

Día mundial contra la esclavitud infantil


Hoy dieciséis de abril se celebra el Día Internacional contra la esclavitud infantil, una práctica que desgraciadamente tiraniza y deja sin infancia a millones de niños en diversos países. Además esta fecha se celebra en recuerdo de Iqbal Masih, que fue asesinado tal día como hoy hace dieciocho años, con tan solo doce años de edad.
 
Apagaron su voz, pero su lucha sigue viva

Iqbal, fue vendido por su padre a la industria tapicera de Pakistán a la tierna edad de cuatro años, como os podréis imaginar su vida fue muy dura, sin infancia, sin tiempo para juegos, ni para estudiar en el colegio como todos los niños de su edad. En cambio debió afrontar largas jornadas de trabajo de más de doce horas, en las que además sufría diversas vejaciones como ser encadenado al telar, entre otras atrocidades. Con tan solo diez años consiguió escapar de la fábrica, y decidió dedicar su vida a erradicar la esclavitud infantil, y se convirtió en un destacado militante del Frente de Liberación del Trabajo Forzado, lo que le valió no pocos enemigos. Su lucha contra la esclavitud infantil le llevó a lugares tan diversos como Boston y Estocolmo, donde fue premiado por su actitud valiente y decidida. El gran deseo de Iqbal era convertirse en abogado para defender  a los millones de niños que cada día sufren en sus carnes lo que significa vivir en régimen de esclavitud. Desgraciadamente este deseo nunca llegó a hacerse realidad, ya que fue asesinado por la misma industria que años antes le había arrebatado su libertad, sin embargo su espíritu sigue vivo y la lucha contra la explotación infantil sigue viva.

Hoy diversas Organizaciones no gubernamentales luchan contra la erradicación de la esclavitud infantil, algo que  no es fácil, ya que a veces son los propios padres los que venden a sus hijos, además las mafias no se dejan vencer fácilmente, y los actos de vendetta son frecuentes, no obstante miles de fábricas que empleaban a niños en régimen de esclavitud han sido cerradas, pero la lucha continua.

Los niños deberían tener los mismos derechos en todos  los lugares del mundo, deberían poder ir a la escuela, jugar con otros niños de su edad, soñar con el día en que serán mayores, en definitiva tienen derecho a ser niños. Pero por desgracia eso no es así en todos los lugares del mundo, y en muchos países hay niños que encadenados al telar en el que pasan más de doce horas trabajando, solo sueñan con poder ver la luz del sol, injusto, ¿verdad? Hace unos cuantos años mi madre y yo mirábamos alfombras en un centro comercial, entonces de repente mi madre reparó en una etiqueta y corrió a mostrármela, decía así: “la empresa XXX certifica que esta alfombra no ha sido realizada por ningún niño en régimen de esclavitud", no compramos la alfombra ese día, pero lo hemos tenido siempre presente. No es solo la alfombra, también pueden ser las piezas de nuestro flamante smartphone, o de nuestro perfume favorito, debemos exigir a las empresas que se comprometan a erradicar para siempre esta práctica, que como ya he dicho arrebata la infancia a tantos niños en muchos lugares del mundo, ellos merecen una vida digna, ¿no es así?

Os dejo con un vídeo de solidaridad.net en el que nos recuerdan que no debemos permanecer ciegos a lo que nos rodea.


jueves, 28 de marzo de 2013

En recuerdo de Shanaz Mazli


Hoy echando un vistazo a mi timeline de Facebook, he reparado en una noticia que me ha helado la sangre, una profesora paquistaní ha sido asesinada cuando se dirigía a la escuela de  niñas en la que trabajaba. Una terrible noticia que me ha causado perplejidad, tristeza e indignación a partes iguales.

La ignorancia junto con el fanatismo más radical, dan lugar a noticias tan dramáticas como esta, que al menos a mí no me dejan indiferente, es más, me dejan una terrible sensación de impotencia y desazón que no me permiten mirar para otro lado.
Las niñas deberían tener los mismos derechos en todas partes, y desde luego la profesión de maestra de niñas no debería ser una profesión de alto riesgo, algo que sin embargo es así en muchos lugares. Así las niñas en muchos lugares del mundo son obligadas a casarse con muy pocos años de edad, lo que debería estar penada por ley, sin embargo muchos gobiernos miran para otro lado, sin importarles lo que suceda a estas criaturas.

Las niñas del llamado primer mundo sueñan con tener el smartphone de moda, o con ir a un concierto de Justin Bieber, en cambio para muchas otras niñas su máximo anhelo es poder ir a la escuela, y ser eso niñas. Sin embargo, a veces son obligadas a trabajar en basureros, como  los niños de Guatemala, o son obligadas a casarse con hombres mucho mayores que ellas, que les arrebatan la inocencia. Dejan así de ser niñas demasiado pronto, son obligadas a dejar la escuela, y así se pierde la posibilidad de tener una vida mejor, ¿no es injusto?, yo creo que sí.

Por si esto fuera poco, hay personas, que aferrándose a unas creencias absurdas, y consumidos por el fanatismo más absoluto y exacerbado, les privan de todos sus derechos, como el derecho a la educación o a tener una vida digna. Las encierran en sus casas, obligándolas a llevar un velo tras el que no pueden ser ellas mismas, a menudo sufren palizas injustificadas, y cuando alguien trata de rebelarse es ejecutado. Así le ocurrió a Malala hace unos meses, ella ha tenido más suerte y ha sobrevivido al ataque brutal del que fue víctima. Sin embargo, Shahnaz Nazli no ha tenido tanta suerte y ha perdido la vida por hacer su trabajo, educando a esas niñas para que así puedan tener una  vida mejor.

Son las mujeres como Shanaz o Malala quienes merecen el nobel de la paz, ya que ellas se juegan la vida defendiendo aquello en lo que creen, son más valientes que nadie, ya que aunque tengan miedo, que seguramente lo tienen, no lo demuestran y siguen adelante. Son ellas quienes merecen toda mi admiración y apoyo, no esos ídolos con pies de barro, que construimos para luego dejarlos caer. Sin embargo no reciben homenajes multitudinarios, y quizá muchas personas ni siquiera lleguen a ser conscientes de la tragedia que muchas mujeres y niñas viven en otros lugares del mundo.

Por eso hoy me gustaría dedicarle esta entrada a esa mujer valiente que ha caído ejerciendo una de las profesiones más bonitas del mundo, la de enseñar, para que su nombre no caiga tan fácilmente en el olvido. Hoy en su memoria, me gustaría dejaros con una pieza maravillosa del barroco italiano: el Stabat Mater de Pergolessi, una obra maestra sin duda. Me gustaría que esta noticia no se repitiera nunca más, y que todas las niñas del mundo reciban la educación que merecen para tener así una vida digna.
Descanse en paz Shanaz Mazli, que su causa no caiga en el olvido.


viernes, 19 de octubre de 2012

A Malala, para que siga luchando


En estos días de otoño hay alguien que ocupa mis pensamientos de manera casi constante, me pregunto cómo estará, si tendrá dolores o miedo, si pasará la noche bien o tal vez tenga pesadillas tras lo ocurrido la semana pasada. Esa persona en la que pienso de manera constante tiene catorce años, es de Pakistán y se llama Malala, hace algo más de una semana un demente le disparó a la cabeza cuando se dirigía a clase. Vosotros os preguntaréis, ¿qué habré hecho esta criatura para ser merecedora de tan brutal ataque?, pues nada más y nada menos que escribir un blog, igual que yo.

Malala es una niña muy valiente, algo que sorprende en alguien tan joven, especialmente en un país donde las mujeres son arrinconadas y vejadas, no se les permite expresarse y son consideradas poco menos que objetos que se pueden vender. Sin embargo esta niña quiere ser libre, sueña con ir a la escuela y tener una vida mejor, sabe que a su alrededor hay mucha gente que la mataría por escribir lo que escribe, y sin embargo continuó haciéndolo para llevar así su mensaje a todas partes. Malala al igual que yo ha descubierto su voz, una voz que pide igualdad para todos, justicia, educación, pero también habla de sus miedos y angustias, después de todo sigue siendo una niña.

Empezó a escribir su blog para la BBC con tan sólo once años, entonces debía utilizar un seudónimo, aunque su nombre se hizo público unos años después cuando los talibanes perdieron el poder. Su nombre se hizo público y ganó un premio a la paz, algo que sin duda tenía más que merecido.

No cuenta Malala que su padre se sentía orgulloso de tener una hija tan valiente, pero que lamentablemente no podía gritar a los cuatro vientos: “Esa es mi hija”, algo que le resultaba muy frustrante. También nos dice el miedo que ha pasado en multitud de ocasiones al oír los bombardeos, el miedo que se sentía al pasar delante de un extraño, ¿querría matarla”, vivir con un miedo tan atroz debe ser algo terrible. Pero la mayor preocupación de Malala es no poder ir a la escuela, ella sabe que sin educación no hay futuro, no conseguirá tener una vida digna, y tendrá que conformarse con la vida que aquellos dementes le quieren imponer. Es por eso que ella no se resigna y ha alzado su voz alta y clara para que todos la podamos escuchar, por desgracia esa valentía le ha costado muy cara y ahora lucha por su vida en un hospital en Birmingham. Todos esperamos que se recupere y que pronto vuelva a su escuela, para que pueda tener un futuro mejor, el que ella soñó.

En estos días me he acordado de mi buena Afzalah, fue una de mis mejores amigas en Londres, hija de padres Pakitasníes ha tenido la buena fortuna de nacer en Manchester, en Manchester, en el seno de una familia tolerante y cariñosa, que han dado lo mejor a todos sus hijos. El padre de mi amiga, un señor de lo más simpático y cariñoso, siempre recordaré su sonrisa sincera y bonachona, siempre les dijo a sus hijas eso de “donde fueras haz lo que vieres”. Lo que más preocupaba a este padre es que todos sus  hijos tuvieran la misma educación que los niños ingleses, que llegaran a algo en ese país, pero sobre todo que se integraran, algo que está más que logrado. Así yo hoy no veo diferencias entre una persona nacida en Inglaterra de padres ingleses y mi amiga Afzalah, es más, posiblemente mi amiga es más inglesa todavía.

La diferencia es que en Inglaterra las mujeres si tenemos derechos, hemos accedido al mercado laboral, y nadie nos pone trabas en el camino. Lo mismo sucede en España, la libertad que hoy tenemos nosotras, no la tuvieron nuestras abuelas, nuestra sociedad ha evolucionado para bien, algo que no ha sucedido en algunos países.

Yo hoy tengo 38 años, como bien sabéis, y he decidido retomar mi educación donde la dejé, Malala tiene 14, y quería tener una educación, pero un demente le ha querido quitar la vida por ello, es injusto, ¿verdad?.


Espero que se recupere pronto, y al pensar en ella me ha venido a la mente El claro de luna de Bethoven, una pieza hermosa y calmada, que espero que lleve calma a su vida, y que de aquí en adelante todo le vaya bien, aunque ahora mismo su futuro parece bastante incierto.

Si queréis saber algo más del blog de Malala os invito a pinchar en el siguiente enlace, donde oiréis su voz, clara y concisa