Parece ser que en este país hay muchas personas que se han
sentido identificadas con lo que decía en mi post “Tengo 38 años, y qué”, ya
que ha tenido mucho tráfico y ha sido compartido varias veces. Lo que me lleva
a pensar que hay muchas personas que al igual que yo se sienten discriminadas
por su edad, algo que no debería suceder.
En este país cuando entras en una tienda te atienden chicas
jovencísimas, casi niñas, y lo mismo sucede cuando subes a un avión, llegas a
un hotel, etc. Sin embargo recuerdo que cuando trabajaba en Selfridges, que son
nada más y nada menos que los rivales de los grandes almacenes Harrods, lo
hacía codo con codo con abuelas, que por cierto se movían con más agilidad que
yo. Lo mismo sucede cuando subes a un avión de la British Arways , o llegas a
cualquier hotel, el personal puede tener los cincuenta más que cumplidos, y
nadie se rasga las vestiduras por ello. Es más, a esas personas se les reconoce
su valía profesional y son respetadas al máximo por sus compañeras, que ven en
ellas el ejemplo a seguir, y por sus superiores, que entienden que estas
personas lo han dado todo por la empresa en la que están.
Una de mis compañeras de entonces “Anita”, llevaba la
friolera de 45 años trabajando en Selfrigdes, por lo que la empresa le hizo un
homenaje dedicándole un precioso artículo en su revista, en la que le daban las
gracias por tantos años de esfuerzo. No sé yo si en este país se premiaría la
trayectoria de esta gran mujer de igual manera, quizá le dirían eso tan amable
de: “¿Cuándo te jubilas?”
Las personas que hoy tienen más de
50 años han trabajado más duro que nadie para levantar este país, algunas de
esas personas llevan o llevaban trabajando desde antes de cumplir los dieciséis
años, aunque ahora nos parezca extraño. No tuvieron las mismas oportunidades
que nosotros, vivieron una época en la
que sólo las personas adineradas estudiaban, así que desde muy temprano
salieron a trabajar para ayudar así a la economía familiar. Lo dieron todo por
sus familias, le entregaron su vida y su energía a las empresas en las que
trabajaron, algunas de esas personas perdieron la vida en el puesto de trabajo
por falta de prevención, entre otras cosas.
Hoy esta sociedad ingrata les da
la espalda a todas esas personas, no sólo no las tiene en cuenta, sino que las
desprecia como si no valieran nada. Pero quizá han sido ellas las que han
levantado la empresa que hoy hereda ese joven tan guapo y simpático, que a lo
mejor ha estudiado cinco carreras pero tiene menos sentido común que un pulpo.
A lo mejor esa persona estuvo codo con codo con el padre del “heredero”, se
levantó todos los días de su vida a las cinco de la mañana para no fallarle al
jefe, y dejó muchas veces de lado a su familia y amigos, porque el trabajo es
el trabajo.
Esta sociedad nuestra está un poco
enferma me parece a mí, si sólo busca gente joven y guapa dejando de lado la
sabiduría y la madurez de quienes tanto han dado por ella, tal vez no merezca
la pena, ¿estáis de acuerdo?
Para finalizar os dejo con una pieza musical hermosísima que siempre me hace reflexionar, El Adagio de Albinoni, espero que os guste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario