Estos días ando muy liada con los exámenes finales, además de otras cuestiones familiares de las que ya he hablado con anterioridad. El caso es que ayer un amigo me comentaba que echaba mucho de menos mis escritos en este blog. No tengo mucho tiempo para escribir últimamente y, debo confesar que lo echo mucho de menos.
Si hay algo que me gusta de mi carrera es que me está ayudando a crecer mucho tanto emocionalmente como intelectualmente. He devorado libros desde muy pequeña, por lo que estudiar una carrera en la que la literatura juega un papel muy importante es algo que me me apasiona. La literatura es el vehículo que nos transporta a otros mundos, a lugares en los que nunca hemos estado, contribuyendo así a enriquecer nuestro pensamiento a través de la mirada de otras personas a las que no hemos visto jamás.
A veces pensamos que lo sabemos todo sobre nosotros y sobre los demás, sin embargo muy a menudo esto no es así. Adoptamos una posición de fuerza cuando estamos en presencia de aquellos a los que percibimos como seres inferiores, intentando hacer valer nuestra hegemonía. Hay muchas personas que disfrutan humillando a otras personas, ya sea en el ámbito familiar o en el laboral, y lo hacen porque creen que tienen todo el derecho del mundo a hacerlo. De esta manera se convierten en jueces y verdugos porque según su punto de vista están en posesión de la verdad absoluta, aunque en la mayoría de los casos tan sólo han visto una pequeña parte de la película. Y esto último es algo que nos ha pasado a todos.
Sí, lo confieso, yo también he pecado alguna vez de soberbia y he juzgado a alguien sin tener en cuenta todas las circunstancias, y me he dado de bruces al comprobar que estaba realmente equivocada. Por eso estoy muy contenta de haber descubierto a autores como Momaday o Sandra Cisneros, que me han enseñado a valorar otros puntos de vista diferentes al mio. Prometo que cuando termine los exámenes dedicaré una entrada a estos dos maravillosos autores.
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| Leer y estudiar nos ayudan a conocer nuevos puntos de vista y nos hacen más tolerantes, pero sobre todo menos ignorantes. |
Y para terminar os dejo con una gran intérprete que me ha descubierto mi buen amigo Javier Almuzara, un hombre muy sabio, él y su pareja, que también es una gran amiga, me están enseñando mucho, algo que agradezco de corazón. La pieza es del gran Mozart, que en su día también se apartó de los cánones establecidos buscando su propio camino.Espero que os guste.
