Hoy es mi cumpleaños, treinta
nueve años ya, se dice pronto, son unos cuantos, y sin embargo aun soy muy
joven y tengo mucho camino por recorrer, si bien creo que ya estoy en el camino
que siempre quise seguir. Desafortunadamente cuando esta noche sople las velas
de la tarta no podré evitar pensar en mi abuela, que ya no está con nosotros, y
a la que no puedo evitar echar de menos, treinta y nueve años de amor
incondicional no se olvidan de la noche a la mañana. Así que ahora cuando miro
las fotos de mi primer cumpleaños hace ya treinta y ocho años, no puedo evitar
sentir un poco de tristeza al ver a mis abuelos en ellas, pues después de
tantos años este es el primero que celebro ya sin ninguno de ellos.
Sin embargo, creo que soy muy
afortunada, porque he podido disfrutar al menos de una de ellas hasta mis casi
treinta y nueve años, faltaron tan solo unos días, y eso es algo que debo
agradecer al destino, muchos niños no tienen la oportunidad de conocer a sus
abuelos, porque por desgracia se van muy pronto. Los abuelos son una parte muy
importante de nuestras vidas, están ahí a las duras y a las maduras, nos dan su
cariño a manos llenas, a veces nos consienten más de la cuenta, o nos riñen si
es que nos lo merecemos, pero siempre nos quieren más que a nada el mundo. Por
eso es importante tenerlos cerca, y tratarlos como se merecen, porque ellos nos
lo dan todo a cambio de muy poco, o de nada. Así que ya sabéis, los que todavía
tengáis abuelos cerca cuidad de ellos, porque la vida es efímera, somos como
polvo en el viento, y como decía Shakespeare en La Tempestad , nuestra vida
transcurre envuelta en un sueño. Y cuando nos queremos dar cuenta ya no están
aquí, y el vació que dejan es inmenso, os lo digo yo, que lo estoy viviendo
ahora mismo, ¡lo que daría por escuchar de nuevo sus voces!
Así que celebro este cumpleaños
con la alegría de seguir un año más aquí, sabiendo que estoy poniendo las
piedrecitas de lo que será mi vida futura, la que yo estoy escogiendo para mí,
pero también con la tristeza de una ausencia, o de varias más bien, pero la que
más duele es la última. Miro todas esas fotografías de mi infancia, y pienso en
lo afortunada que fui, una de mis abuelas Anita, me acompañó hasta los treinta
y cinco años, y la otra hasta los treinta y nueve menos ocho días. Me habría
gustado que se quedara más tiempo, pero creo que mi abuelo, que falleció hace
veintiún años, llevaba mucho tiempo solo en algún lugar, y no pudo esperar más,
así que vino una mañana de abril a buscar a mi abuela y se la llevó para siempre.
Ahora están los dos juntos, y seguramente me estarán cantando el cumpleaños
feliz desde alguna nube, desde donde me ven y cuidan de mí.
En estos días de tanta tristeza,
una chica me ha descubierto a una maravillosa soprano noruega, Anita Solberg,
que tiene una voz preciosa, su interpretación de Solveig’s Song es deliciosa.
Además esta chica ha tenido la bondad de traducirme parte de la letra: “Pasarán
el invierno y la primavera, pasarán todas las estaciones, pero yo te seguiré
esperando; y si estás ahí arriba, amor mío, espérame tú a mí”. No se me ocurre
mejor pieza musical en estos momentos, porque así es como me imagino a mi
abuela pensando todos estos años en mi abuelo, mientras ella seguía entre
nosotros él la esperaba en el cielo, ahora ya están juntos, y tal vez algún día
nos volvamos a ver.
Buenos dias Noelia.
ResponderEliminarMe ha encantado...toda una cascada de emociones donde es facil identificarse y encontrarse.Da gusto leerte. Saludos.
Muchas gracias por tus palabras Rodrigo, escribo lo que siento ni más ni menos, así que estás en lo cierto, mi blog es una cascada de emociones que me sacuden día tras día. Un saludo.
ResponderEliminarEres una bellísima persona, todo sentimiento. Se me han llenado los ojos de lagrimas al leerte. Por la tristeza, pero también por la emoción, porque has sabido guardar todos esos recuerdos con cariño y los recuerdas con felicidad. Un abrazo grande desde la cercana distancia y te deseo un Feliz cumpleaños con retraso y felicidad en cada día de tu vida. Eres una gran persona, Noelia
ResponderEliminarGracias Esther, lo escribo tal y como lo siento, es que mi abuela fue muy importante en mi vida, y la pérdida aun está muy reciente, así que tengo esos sentimientos a flor de piel. Tú también eres muy especial, y me encanta tu página y tu blog. Un abrazo de oso ;-)
ResponderEliminar