En estos días de penurias económicas todos sin excepción
tendemos a mirar mucho más en qué gastamos nuestro dinero, tratamos de no
comprar por comprar, ya que a ninguno nos sobra el dinero, y quien más y quien
menos anda más bien escaso de fondos. Podríamos pensar que si no tenemos dinero
para caprichos, tampoco lo tenemos para apoyar causas sociales, ¡claro!, si no
tengo sueldo no puedo apadrinar a ningún niño, ¡más quisiera! Tampoco puedo
colaborar como quisiera con Greenpeace, o Adena, así que espero a que vengan
tiempos mejores para poder hacer mis aportaciones a estas organizaciones que
tanto bien hacen.
Sin embargo el otro día gracias a
Esther Maderuelo de Comunicarte descubrí un vídeo que me llenó de esperanza y me dio mucho en que pensar. Descubrí entonces que la solidaridad no depende de
mi por ahora inexistente nómina, sino de la voluntad de cada persona, que a
veces con un simple gesto puede hacer mucho más sencilla la vida de otro ser
humano. La solidaridad a veces consiste en ayudar a un ciego a cruzar la calle,
o en darle la mano a nuestra mejor amiga, porque sabemos que está pasando un
mal rato y no tiene quien la consuele. A su vez nuestra amiga devolverá ese
favor con el vecino que lo está pasando muy mal, pues ha perdido su trabajo y no tiene
dinero para dar de comer a sus hijos, así que ella le sube pan, arroz, pasta,
en fin, lo que haga falta, después de todo ella vive sola y le suele sobrar
comida. Entonces este vecino, reparará en la vecina mayor de enfrente, que está
sola y no puede salir de casa porque su salud no se lo permite, él le hará la
compra, después de todo tiene mucho tiempo libre, así que después de pasarse el
día repartiendo currículums por doquier, le hace la compra. Esta mujer en su
día fue maestra, y aunque ahora está jubilada todavía atesora mucha sabiduría,
y aunque está muy mayor recibe a los niños del vecino, para ayudarles con los deberes de matemáticas, o con la ortografía, algo que a nuestros niños les hace
mucha falta, ¡dichosos móviles! Así se produce un efecto boomerang, en el que cada buena acción que realicemos se verá multiplicada, y de esta manera nuestra solidaridad llegará muy lejos, mucho más de lo que habríamos pensado.
Decía mi nueva amiga VerónicaGálvez Lorente, que hay una gran película, Cadena de favores, que refleja muy
bien lo que yo acabo de describir, así que le he prometido que en cuanto tenga
un tiempo la voy a ver, ya os contaré qué tal.
He descubierto que aunque vivamos
tiempos convulsos y muy duros, podemos hacer mucho por nuestros semejantes, ya
que todos tenemos algo que ofrecer, y sin duda hay alguien por ahí esperando
nuestra ayuda, tan solo tenemos que salir a buscarlo y tenderle nuestra mano.
Os dejo el vídeo compartido por
Esther, espero que os guste tanto que a mí, que además lo he encontrado muy inspirador. Un saludo y que paséis un
gran fin de semana.
Entrar en tu blog y ver mencionado el mío ha sido.... Eres muy grande, Noelia, y tu blog una gran fuente de solidaridad y cooperación. Siempre tienes unas palabras bonitas para alguien, y eso te hace especial. La película que mencionas es preciosa y sí, tiene relación con el vídeo y con lo que describes en tu post. Tod@s tenemos algo que ofrecer.... Muy cierto. ¡¡¡Muchas Gracias!!!
ResponderEliminarNo hay nada que agradecer Esther, tú me descubriste el vídeo y justo es que te mencione. Me alegro que te guste mi blog, el tuyo también me encanta, me ayuda a saber un poco más sobre el complicado pero interesante mundo del social media. En cuanto pueda tengo que ver esa película, y tienes razón todos tenemos mucho que ofrecer, así que habrá que ponerse manos a la obra.Un saludo
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