Hoy por fin llegó el día de mi
primer examen en la UNED ,
estaba muy nerviosa, no os voy a engañar, y después del desastre de examen
oral, que no es que me haya salido mal, es que esperaba mas de mí, estaba un
poco preocupada al respecto. El caso es que el día amaneció soleado, así cuando
caminaba desde el Intra hasta la
UNED con mi Anna Netrebko del alma calmando mi ansiedad, me
tranquilicé un poco, después de todo solo es un examen, tampoco es que me vaya
la vida en ello.
Antes de entrar en la sala de exámenes
pude desvirtualizar a Paloma, compañera del grupo “parejas orientadoras para la
búsqueda de empleo”, que me tranquilizó un poco, siempre viene estar acompañado
en estos casos. El caso es que Paloma estaba muy tranquila, al menos en
apariencia, así que me pasó un poco de esa serenidad, de la que yo adolezco
casi siempre. “Tengo fobia a los exámenes”, le dije, algo que ella como buena
psicóloga entiende perfectamente, aunque también me aclaró que todo el mundo se
pone nervioso ante un examen, vamos que no soy la única víctima de la ansiedad
pre-examen. Por cierto Paloma, tengo unas ganas tremendas de verte esta tarde
en la TPA , seguro
que sales muy guapa y hablas muy bien.
El caso es que el examen ya ha
pasado, y debo reconocer que no me ha salido del todo mal, sobre todo la parte
que correspondía al libro “The bluest
eye”, que tanto me conmovió, esa parte creo que la he bordado. Por
cierto os lo recomiendo, es una historia bastante dura, que cuenta la historia
de Peccola, una niña afroamericana que sufre de una manera atroz el rechazo y
la discriminación racial. Un día le dedicaré una entrada a Peccola, porque debo
reconocer que esta historia me conmovió muchísimo, yo le habría dado mas de un abrazo a esta pobre
niña, y le habría roto los dientes a mas de una.
Después he llegado a casa y todo
lo que he encontrado son mensajes del tipo: “¿viste ayer el partidazo de tu
primo?”, ¡que bien!, ¡campeones!, y demás…En fin, tengo que reconocer que no vi
el partido, me habría gustado, pero es que estaba tan centrada en el examen de
esta mañana que se me olvidó, pero bueno, me uno a la felicitación general de
todo el mundo, me alegro mucho que la selección española de balonmano, con mi
primo Alberto a la cabeza, se haya vuelto a proclamar campeona del mundo.
Pero también quiero darle la
enhorabuena a Javier Fernández, que este fin de semana ha ganado el campeonato
de Europa de patinaje sobre hielo, deporte que sigo desde hace muchos años. En
todos estos años jamás pensé que llegaría a escuchar el himno de España, ni que
emocionaría como lo hice con un patinador español, espero que tanto él como a
los chicos del balonmano, reciban el
trato y las ayudas que se merecen para poder seguir compitiendo. A menudo los
esfuerzos económicos que deben hacer las familias de nuestros deportistas
suponen un gran desgaste para ellas, ya que no todas pueden hacer frente a los
gastos de los viajes y entrenamientos. Es por eso que muchos deportistas han
tenido que irse al extranjero para poder seguir así con su carrera, ya que en este
país se les negaban los medios necesarios. Sé que estamos viviendo tiempos muy
duros y que no hay dinero para nada, pero si no lo hay para unas cosas, tampoco
debería haberlo para otras, ¿me explico?
Hoy como estoy un poco cansada
después de haberme pasado todo el fin de semana estudiando sin parar me apetece
compartir una pieza tranquila y relajada, ¿qué os parece el Canon de
Pachelbel?. A mí siempre me ha gustado mucho esta pieza, una obra maestra de la
historia de la música, ¿no os parece?
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