Hoy voy a escribir una entradita
muy corta, porque tengo los exámenes ya a la vuelta de la esquina y estoy
totalmente entregada con el estudio, así que de momento os dejo la que quizá
sea la última entrada hasta dentro de unas semanas.
Me gustaría hablar de las
librerías, lugares llenos de magia, en los que me gusta perderme de vez en
cuando, sobre todo en esas que llevan toda la vida entre nosotros, como pueden
ser la Librería Central
en Gijón, o la Cervantes
en Oviedo. También me han hablado de una muy antigua en Lisboa que ha
sobrevivido a guerras, terremotos, y ahora mismo al igual que muchos otros
establecimientos capea la crisis como buenamente pueden.
Los libros son tesoros, al menos
desde mi punto de vista, a través de ellos puedes viajar a la luna, con la
ayuda de Julio Verne, o mantener una Conversación en la Catedral , también se
pueden vivir Cien años de Soledad, y Amar en los tiempos del Cólera. Los libros
nos transportan a lugares en los que jamás hemos estado, despiertan nuestra
imaginación y nos enseñan a pensar por nosotros mismos. También nos hablan de
tiempos pasados, de personas que han dejado huella en nuestra historia, dejando
testimonio escrito de su grandeza. También sirven para recordar momentos duros
de nuestra historia, guerras, revoluciones, gobiernos autoritarios, para que
así los que vengan detrás sepan lo que pasó, y tengamos los instrumentos
necesarios para evitar que se repita.
Siempre he adorado los libros, no
sé vivir sin ellos, desde que tengo uso de razón he tenido la nariz pegado a
uno de ellos, soy como Jane Eyre, que leía escondida tras una cortina,
evadiéndose así de su primo el abusón, y de su tía que la odiaba sin motivo
alguno. También he viajado a Afganistán, a través de un libro escrito por un
alto comisionado de las Naciones Unidas, libro que además de ser todo un reto
porque estaba en inglés, me hizo comprender un poco mejor lo que sucede en ese país. Por eso siempre
que entro en una librería siento que estoy en el paraíso, hoy en los tiempos de
Internet, todo el mundo se baja todo, y sí,
hay que modernizarse, hasta yo he pedido el kindle a los reyes magos,
pero donde esté un bueno libro en papel…
De hecho el día que tenga mi propia casa, que no sé cuando ocurrirá eso, me gustaría tener una buena biblioteca en casa, y uno de mis mayores sueños es ser escritora, aunque de momento lo primero es el grado.
De hecho el día que tenga mi propia casa, que no sé cuando ocurrirá eso, me gustaría tener una buena biblioteca en casa, y uno de mis mayores sueños es ser escritora, aunque de momento lo primero es el grado.
Siempre que entro en la librería
Central me siento como en otro lugar aparte, un lugar para la imaginación,
lleno de historia, pero también de magia, de fantasía. Todos los que trabajan
allí se esfuerzan por darnos el mejor servicio, desde María, a quien conozco
desde niña, hasta Arturo, que me consiguió Grandes Esperanzas de Dickens, y The
Grass is Singing de Doris Lessing. Por eso me da mucha pena que en estos tiempos,
todo el mundo tenga desde el Ipad mas sofisticado hasta el smartphone de última
generación, y se nos olvide que los libros son nuestros mejores amigos, fuente
de saber y de inspiración, no los dejemos morir.
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| Algún día iré a Lisboa y me perderé dentro de esta maravillosa librería, un lugar donde todo puede suceder, ¿verdad? |
Me gustaría despedirme hasta dentro de unos días, con una frase que me encanta, "¿Amigos Pip?, "Siempre", los libros siempre serán mis amigos, igual que vosotros que estáis ahí, que tengáis una buena semana y nos vemos pronto.
Y para terminar os propongo una pieza única, El lago de los Cisnes del gran Tchaikovsky, espero que os guste.

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