Llevo unos días sin poder
escribir, en parte porque estoy convaleciente de una gastroenteritis que me ha
dejado bastante maltrecha, que después he encadenado con un feroz catarro. Pero
he decidido que no tengo ningún derecho a quejarme, después de conocer ciertas
noticias algunas de ellas muy trágicas, los catarros se curan después de todo,
un poco de jarabe para la tos y asunto arreglado.
Veréis ayer estuve casi toda la
tarde haciendo compañía a mi abuela que está en el hospital, no tiene nada
grave, tan solo un poco de fatiga, pero dada su avanzada edad los médicos
decidieron que era mejor hospitalizarla. El caso es que la mujer ayer estaba de
muy bueno humor, y no pierde su genio habitual, especialmente con una de mis
tías, a la que manda a paseo con una facilidad pasmosa, ¡cosas de la edad!
Pero si hubo algo que le hizo
partirse de la risa fue una petición muy singular que le hice yo: “Bueli, ya
que estás en el hospital mira a ver si hay algún médico joven y guapo para mí”. Claro ella que se lo
toma todo en serio al principio me contestó que no sabía de ninguno, pero luego
cuando le dije que preguntara a alguna enfermera enseguida sonrió y dijo que
por supuesto que iba a preguntar, ¡será por médicos en un hospital! Se reía la
mujer, ¡qué cosas tiene mi nieta!, pero en el fondo sé que le haría ilusión,
¡cuántas veces me habrá dicho la mujer que su ilusión es verme casada!
Después de marcharnos del
hospital recibimos la llamada de una prima de mi madre, que nos comunicaba que
su madre, hermana de mi abuela estaba en el hospital con la cadera rota, ¡vaya
racha! Y sin encima os cuento que otra de las primas de mi madre está en la
habitación contigua a la de su tía, ya seguramente diréis eso de “las
desgracias siempre vienen juntas”, si es que hay días que mejor…
En fin, el caso es que esta tía
de mi madre con casi ochenta y nueve años tiene una vitalidad absoluta, y
seguramente no vais a poder creer lo que os voy a contar ahora mismo. Esta
mujer de edad avanzada, se subió a una silla ayer, no me diréis para qué, se
cayó, pero ella que es indestructible, resulta que se levantó toda pancha,
comió, y después de haber fregado bien todo, no vaya a quedar mi cocina sucia,
llamó a su hija para decirle que tenía dolores. ¡Cómo para no tener dolores!,
el caso es que esta mujer no se deja apabullar por nada ni por nadie, es todo
un ejemplo de superación y fortaleza, y yo creo que es la primera vez que está
enferma, bueno la segunda. Hace unos años con los ochenta ya pasados fue
operada de apendicitis, ella misma fue al médico porque dijo que tenía un dolor
en el costado, de avisar a la hija ni hablar, tuvo que ser el médico el que la
llamó, no la iban a ingresar sola. El caso es que después de la operación, el
día que le daban el alta, el médico pasó por su habitación para explicarle como
debía cuidar la herida y demás, y al preguntarle éste si tenía alguna duda ella
respondió con su gracia y salero habitual: “Sí, tengo una duda, ¿puedo ir a la
playa a bañarme”, el médico quedó un poco sorprendido, y después de contestarle
que sí, por supuesto, le comentó que no esperaba que una señora de su edad
fuese a la playa a bañarse, a lo que ella respondió inmediatamente: “Todos los
días mientras pueda”
Definitivamente yo creo que en
lugar de salud, lo que le tenía que haber pedido a los reyes era ser como la
tía, porque así seguro que los virus ni se me acercaban, espero que algún gen
de ella me haya tocado, después de todo el parentesco está ahí.
Y como también soy mitad candasina, me gustaría dedicar la pieza musical a la memoria de las tres personas fallecidas ayer en Carreño, que además me he enterado que estaban emparentados conmigo, aunque de manera lejana. Me gustaría dedicarles el Pie Jesu de Faure interpretado por la gran Victoria de los Ángeles
Realmente precioso el post, bueno como todos los tuyos, que entereza, que vitalidad ya nos gustaria a muchos tener esa vitalidad, no ya cuando lleguemos a esa esas sino mucho antes. Me ha encantado el post como todos los que publicas.
ResponderEliminarUn Saludo.
Julio.
Esta gente de antes, como decía mi abuelo, están hechos de otra pasta. Y mi pésame por lo de Candás, es terrible. Yo también tengo familia en Candás, unos tíos y primos y mis suegros vivieron allí 10 años, sitio precioso al que voy mucho, me encanta. Te pareceré boba pero hoy no he escuchado la canción, me da demasiada angustia, entre la gastrooenteritis y las noticias... un besito.
ResponderEliminarPues sí, están hechas de otra pasta, y les viene de familia, así que espero que a mí me haya tocado algo, aunque no lo tengo tan claro, porque entre el catarro y la gastroenteritis estoy baldada, eso de pasar del jarabe para los vómitos al de la tos me ha hecho muy poca gracia, encima es que la dichosa tos se ha instalado y no se quiere ir.
ResponderEliminarun beso