Este verano lo estoy disfrutando
a tope, no paro de ir de aquí para allá con amigos y familia, y hasta estoy
planeando un nuevo viaje a Londres, mi segunda casa. Es lo que tiene haber
aprobado todo, que me permito algún que otro lujo, además estoy cogiendo el
coche de nuevo, que casi se me había olvidado conducir, lo que me ha permitido
detectar algún que otro comportamiento un tanto molesto.
La persona más calmada puede
convertirse en un ogro malvado al volante, nos pegamos al coche de delante, en
plan amenazador, y si el conductor va más lento de lo que nosotros consideramos
correcto nos enfadamos, ponemos malas caras que se detectan enseguida en los
espejos, eso si no utilizamos el claxon de manera grosera. Por si esto fuera poco, en cuanto vemos la
ocasión adelantamos y nos da igual que haya línea continua o que el límite de
velocidad esté en cincuenta, si nos tenemos que poner a cien para adelantar a
la tortuga que tenemos delante nos ponemos, ¡con la prisa que tenemos por
llegar!
Claro, después de esto me da por
pensar, somos uno de los países de Europa con mayor número de accidentes, todos
nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos las cifras de muertos en la
carretera. ¿De quién es la culpa?, nos preguntamos, y siempre hablamos de
puntos negros, que si las carreteras están muy mal por culpa del gobierno y
demás, pero claro se nos olvida que el coche es una máquina que conducimos
nosotros, por lo que algo de culpa tendremos si tenemos un accidente, ¿no es
verdad?
Debo reconocer que voy un poco
asustada al volante, poco a poco voy cogiendo más confianza y le voy perdiendo
miedo, pero no me ayuda nada ver la cara del de atrás en el espejo retrovisor.
Siempre me digo que me adelanten, yo no voy a correr más por mucho que me
atosigues, quiero llegar viva a mi destino, y no voy a dejar la prudencia en
casa. Siempre recuerdo una frase: Más vale perder un minuto en la vida que la
vida en un minuto, algo que a muchos a juzgar por los adelantamientos que he
visto en estos días se les olvida.
Así que aviso a todos los que me
siguen en la carretera, no voy a correr más de lo que puedo, ¿se les han
olvidado ya sus primeros días al volante?, porque en este país de locos parece
que todo el mundo quiere ser Fernando Alonso y todos parecen tener mucha prisa
por llegar.
Que no se nos olvide que las
prisas al volante son muy malas, y que a
veces es mejor ir un poco más despacio y llegar sanos y salvos al volante, y
piensen un poco en el que tienen delante, que se puede sentir intimidado al ver
su cara de malas pulgas en el espejo. Nadie nace enseñado, y a veces las prisas
y la mala educación pueden hacer que un conductor novel se ponga más nervioso
de la cuenta y cometa algún error que podría costarle la vida a alguien.
Para apaciguar esos ánimos hoy he
decidido compartir con todos vosotros una pieza musical tranquila, a ver qué os
parece este Arabesque de Debussy, a ver si nos relajamos todos. Espero que os
guste.
Cuánta razón. Y este verano Asurias se llea la palma de accidentes. Recuerda la chica de 18 años de Candás, la chica de El Empalme unos días después, el otro día una chica en moto en Bañugues, ayer otro en Oriente, otro chavalín hace días en Naves. Hasta un hijo de la jefa de mi hermana en noviembre perdió la vida. Hay ue tener cuidado. Nosotros tampoco paramos, a pesar de que los euros se nos desvanecen, pero estiramos lo que podemos, pero la carretera me da má miedo cada día, la gente es muy imprudente. Besinos y a seguir disfrutando.
ResponderEliminarHola Marigem, muchas gracias por tu comentario, la verdad es que me pone muy nerviosa que se me peguen de esa manera, ver sus caras reflejadas en el espejo no me ayuda para nada, tengo que ir poco a poco perdiendo el miedo porque el coche es algo que voy a necesitar. Y sí tienes razón, tenemos demasiados accidentes, las carreteras no son buenas y encima conducimos mal,y no nos damos cuenta de que al pegarnos al de delante podemos causar un accidente terrible. Un beso muy grande, disfruta del verano tú también ;-)
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