Hoy domingo, al terminar de
desayunar he visto un interesante pero duro programa en la BBC , que ilustraba la vida de
los bomberos en Guatemala, que a menudo se ven obligados a lidiar con
situaciones extremadamente duras. El título del programa era revelador: El
lugar más duro para ser paramédico.
Angie, una enfermera galesa de
ambulancias, pasó varias semanas trabajando como paramédico codo con codo con
los bomberos guatemaltecos. Así vivió situaciones muy peligrosas, y se enfrentó
a la realidad de un país devastado por los sucesivos conflictos armados y la pobreza más absoluta. Allí los apuñalamientos y
tiroteos son constantes, la vida de los seres humanos no vale nada, y por
desgracia a menudo los paramédicos no pueden hacer nada para ayudar a la
población que tanto sufre. El peligro es constante, por eso Angie se vio
obligada a llevar chaleco antibalas, y se sorprendió al verse obligada a
atender a un herido dentro de la ambulancia, ya que atenderlo en la calle tal y
como ella está acostumbrada a hacer, es muy peligroso. Las Maras se han hecho
dueñas de la situación, así los ataques son constantes, y algo tan cotidiano
como un viaje en autobús puede ser un arriesgado juego mortal. Por si todo lo anterior fuera poco los poderosos
clanes del narcotráfico mexicano se están extendiendo a este país, llevando el
crimen y la violencia a un país ya acostumbrado a vivir en el caos más
absoluto.
Sin embargo, a pesar de todo
esto, sus gentes son alegres y sencillas, comparten todo lo que tienen, y
acogieron a Angie como a un miembro más de su familia. Su generosidad llegó a
tal extremo, que todos los miembros de la familia decidieron dormir en la misma
habitación para poder así ceder la otra a Angie, de esta manera ella estaría
más cómoda en su humilde morada, un gran gesto que conmovió a la enfermera
galesa.
Entonces reflexiono, tienen muy
poco y sin embargo son felices, se quieren y se respetan, dan gracias porque
cada día que viven es un regalo, no se angustian por su situación que saben que
es precaria. Son generosos en extremo con los demás, y no recelan de nadie a
pesar de vivir rodeados de tanta violencia y pobreza. En cambio, nosotros en el
llamado mundo desarrollado, lloramos si no tenemos el móvil de última
generación, nos angustiamos por la cosa más nimia, y desde luego no somos tan
generosos como ellos. No acogeríamos a cualquiera en nuestra casa, y
probablemente si lo hiciéramos esperaríamos algo a cambio, ellos no, acogieron
a Angie a sabiendas de que tan solo iba a estar allí un tiempo para filmar un
reportaje y después volvería a su casa.
Hemos perdido el sentido de la
vida, rodeados de tanta tecnología, viviendo en las redes sociales, a veces
perdiendo el contacto con otros seres humanos, pues chateamos en lugar de hablar
tomando una taza de café con nuestros amigos.
Enzarzados en el medio de una
crisis económica mundial que nos ha quitado hasta la esperanza, se nos olvida
que el cielo sigue siendo azul y que hay vida más allá de Internet. La crisis
se ha cebado con nuestras familias, muchas han perdido sus casas y no tienen a
donde ir, sin signos de mejora, por mucho que nos hablen de brotes
verdes que nosotros no vemos, nos perdemos en un mar de desesperación en el que
creemos que nos vamos a ahogar. Pero yo creo que somos capaces de superar esto
y más, saldremos adelante porque somos un pueblo luchador que no nos rendimos
así como así, pero tenemos que aprender a vivir de otra manera, valorando todo
lo que tenemos en su justa medida.
Que no nos arrebaten las ganas de vivir y
sigamos luchando, porque en la vida todo tiene principio y final, y la crisis
tarde o temprano terminará, espero que para entonces hayamos aprendido la
lección, y ya no nos preocupe tanto atesorar bienes materiales de lujo
superfluos. La vida es mucho más que eso, después de todo qué es mejor, el
coche de lujo o el mejor amigo del mundo, yo creo que lo segundo, ¿verdad? En
Guatemala parece que eso ya lo sabían desde hace mucho tiempo, a pesar de ser
el lugar más duro para vivir.
A menudo cuando parece que el mundo a mi alrededor se derrumba y tengo ganas de salir corriendo, lo que hago es buscar un poco de paz y tranquilidad, entonces cojo un buen libro, ahora estoy viviendo las aventuras de las hermanas Bennet, y pongo buena música de fondo. La voz de Lorena Mckennit me acompaña a menudo, también en mis tardes de estudio, su voz es cálida y penetrante, y me hace sentir sensaciones muy hermosas. Os dejo con el tango para Évora, que tanto me emociona, pues está dedicado una gran mujer de la que ya os hablaré un día, espero que os guste.
Cuánta razón, Noelia. El cielo siempre será azul, aunque llueva. Y la esperanza no hay que perderla nunca, aunque las noticias y todo lo de alrededor nos den ganas de salir corriendo. Con situaciones como las que explicas podemos reflexionar, aprender, e intentar con cometer los errores que describes. ¡Eres auténtica! Un abrazo
ResponderEliminarCuánta razón, Noelia. El cielo siempre será azul, aunque llueva. Y la esperanza no hay que perderla nunca, aunque las noticias y todo lo de alrededor nos den ganas de salir corriendo. Con situaciones como las que explicas podemos reflexionar, aprender, e intentar con cometer los errores que describes. ¡Eres auténtica! Un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias Esther, yo creo que de las situaciones duras se puede aprender mucho y de esta manera sacamos lo mejor de nosotros mismos. Yo creo que tú también eres auténtica, por eso me encantan tanto tu página como tu blog, de lo que tanto aprendo. Un beso muy fuerte y un abrazo de oso ;-)
ResponderEliminarPreciosa entrada, da que pensar. Es cierto que hay vida más allá de Internet, y tus reflexiones se aproximan mucho a mi forma de pensar; me gusta buscar lo bueno, evitar agobiarme por nimiedades, aunque no siempre es fácil. Un besín guapa, a seguir disfrutando del verano que ya tenemos ahí la semana grande.
ResponderEliminarHola Marigem, gracias por pasarte por aquí, son tiempos complicados así que a la gente le cuesta encontrar motivos para sonreír, y encima parece que cada uno va a lo suyo, pero bueno, yo creo que el ser humano se crece en los momentos difíciles, así que esperemos que pronto todo esto cambie para mejor. ¡Qué poco nos queda ya para la semana grande!, dentro de nada ya tenemos los fuegos y todo lo demás, y la feria, que yo todavía no he ido, ¡qué ganas!
ResponderEliminarbesos