En estos últimos años han cerrado
muchas tiendas en Gijón, demasiadas, como ya apuntaba en mi anterior post Queno me cierren mis tiendas de siempre. Pasear por mi ciudad es muy triste,
supongo que ocurrirá lo mismo en el resto de ciudades, ver esos locales vacíos
que antes tuvieron tanta vida es realmente desalentador, es como perder un
trocito de nuestra historia.
En los últimos años han cerrado
muchas tiendas, pero quizá las tiendas que con más tristeza he visto
desaparecer son las de música, de las que sólo nos queda una en Gijón, la de La Plazuela de San Miguel,
aunque parece ser que no le queda ya mucho tiempo.
Sus dueños son dos personas
encantadoras, que me perdonen porque no me sé sus nombres, allí me podría
perder horas enteras, si mi economía me lo permitiese les acabaría con las existencias. Allí lo mismo puedes
encontrar música antigua de la más alta calidad, óperas, sin dejar de lado la
música asturiana, de la que están bien surtidos, como no podía ser de otra
manera viviendo en esta tierra tan maravillosa. Por supuesto también se pueden
encontrar los discos de los ídolos del momento, así que no será por variedad.
¡Ah!, que me olvidaba, también tienen vinilos, así que si tenéis nostalgia del
tocadiscos de aguja ya sabéis a donde
tenéis que ir.
Desgraciadamente los años han
tratado bastante mal a la industria musical, y no creo que toda la culpa sea de la piratería, que
algo sí que tendrá, las propias discográficas, frías multinacionales que sólo
miran por sus intereses tienen también parte de culpa. Las pequeñas tiendas
como ésta se las ven y se las desean para vender lo que pueden, a veces incluso
tienen que pedir los discos a Alemania,
pagando los portes carísimos de su propio bolsillo, ya que las casas no les
sirven como debieran, primero son las grandes superficies, y después van ellos,
y claro así no se puede trabajar, ¡no me extraña que muchos se hayan rendido
ya! ¡Cómo van a vender discos si las casas no les sirven!, al final se tienen
que buscar la vida como pueden, y supongo que será eso lo que les lleva a
jubilarse dentro de unos meses, ya están cansados de luchar tanto en un sector
tan ingrato.
Me pregunto qué será de nuestra
ciudad cuando ellos echen el cierre y nos quedemos sin ese lugar mágico de
música y color, se irá un poco de nuestra historia, igual que se fue cuando
cerraron Memphis y Discoteca, que durante tantos años dieron vida a nuestra
ciudad.
Y para terminar me gustaría
contaros una anécdota, hace un año, andaba buscando un disco de Anna Netrebko,
Souvenirs, no lo encontraba por ningún sitio, y ellos se ofrecieron a
traérmelo. Pasaron los meses y yo pensé que se habían olvidado de mí y de mi
disco, y de repente un día en enero suena el teléfono en mi casa, me llamaban
de la tienda de discos para decirme que me habían conseguido por fin los dos
discos de Netrekbo que les había pedido. ¡Pero si sólo quería uno!, exclamé,
claro la mujer un poco extrañada dijo que no pasaba nada, que si sólo quería
uno el otro lo ponían a la venta, si se iba a vender sólo. Total que al final
me llevé los dos, ¡qué narices!, si me encanta esta mujer, seguro que me voy a
cansar de oír estos discos, y así es, no paro de escuchar ambos. Sé que fue un
gran esfuerzo traer esos dos discos de Alemania, tuvieron que buscarse la vida
para traérmelos como fuera y no se rindieron, así cada vez que los escucho, que
es muy a menudo me acuerdo de ellos, de los vendedores de otros sitios no.
Y para terminar nada mejor que ofreceros un vídeo de Anna Netrebko, canta el Pie Jesu de Andrew Lloyd Webber como nadie, forma parte del disco Souvenirs, que no me canso de oír gracias a mis dos protagonistas de hoy, espero que os guste
No hay comentarios:
Publicar un comentario