Hoy debo confesar que me sentía
un poco enfadada, las ofertas de empleo a veces llegan a ser indignantes, estoy
harta de leer anuncios del tipo de se busca persona “joven”, menor de 30 años,
caramba, ¿qué pasa, que los que pasamos de esa edad no tenemos derecho a
trabajar? Me he cogido un cabreo monumental y con razón, las empresas deberían
tener en cuenta la experiencia y la valía de los candidatos y no la edad, eso
es tan sólo un número. En Inglaterra por ejemplo se prohibió hace unos años
este tipo de anuncios que se consideran discriminatorios, es más, en una
entrevista de trabajo ni siquiera te pueden preguntar los años que tienes, pero
parece ser que “Spain is different”, y vaya si lo es.
Entonces he salido a dar una
vuelta por la playa de San Lorenzo, el sol aún brilla con fuerza, las olas
sonaban a música, la gente paseaba alegre, y de repente me he visto de pequeña
en esa playa, jugando a saltar a las olas y me he sentido mucho mejor. El
recuerdo de la niña soñadora y parlanchina que fui hizo que la sonrisa volviera
mi rostro y se me pasara el cabreo, la mala racha no durará eternamente tan sólo hay que perseverar y esperar a que llegue mi momento,
que llegará, no me queda duda.
Supongo que os pasa lo mismo a
muchos de vosotros, miráis las ofertas de empleo y entonces se os cae el alma a
los pies, a lo mejor tenéis 50 años y sí que no veis salida, esta sociedad
ingrata os arrincona y se olvida que fue la gente de vuestra generación la que logró
todo lo que hoy tenemos. O quizá buscáis vuestro primer empleo después de haber
estudiado durante años, años que ahora parecen perdidos dada la situación
actual, sé que es duro, pero seguro que para vosotros también habrá una luz, no
os rindáis.
Yo he decidido que no voy a dejar
que nadie me borre la sonrisa de mi cara, voy a reírme hasta de mi misma si
hace falta, y espero contagiar esa sonrisa a los que me rodean, hay que
espantar a las penas como sea. Me he hecho mayor, tengo 38 años, y ya no queda
mucho de aquella niña soñadora, aunque sigo siendo igual de parlanchina, hablo
hasta debajo del agua, bueno eso dicen. También canto mucho, porque dicen que el
que canta su mal espanta, y yo creo que es verdad, por cuando ensayo con los
chicos del coro me siento muy bien. En fin, tenemos que buscar algo que llene
nuestras vidas, yo he encontrado mis dos espacios este blog y el coro, ambas
cosas me llenan de ilusión y de energía, seguro que vosotros tenéis algo por ahí
también que os guste hacer y que os ayudará a hacer este momento duro un poco más llevadero.
Y luego por supuesto no dejéis de
formaros, aunque resulte obvio y estéis cansados de hacerlo, al final seguro
que da resultado, y bueno a lo mejor es el momento de hacer aquello que siempre
quisisteis hacer y no pudisteis. Eso es lo que he decidido hacer yo, siempre
quise hacer Filología Inglesa, no sé por qué narices acabé en Trabajo Social
que no motivaba nada, así que hoy he hecho la solicitud de admisión en la UNED , algo que me tiene muy
ilusionada. Hace veinte años sabía que me encantaba el inglés, y los idiomas en
general, pero era una niña y no tenía claro lo que quería ser en la vida, pues
bien hoy ya lo sé, y empiezo esta nueva aventura con la ilusión de los 18 años,
seguro que a partir de ahora todo saldrá bien.
Con este largo post os quiero animar a todos a que sigáis creyendo, que no decaiga el ánimo, que el sol sigue brillando en el cielo, ya vendrán tiempos mejores, no lo dudéis.
Como parece ser que hay quien piensa que las personas mayores de 30 años nos tenemos que jubilar ya, he decidido compartir con vosotros este vídeo de una de mis cantantes favoritas: Renée Fleming, una gran soprano que en plena madurez se encuentra en el mejor momento de su carrera. A ver quien le dice a esta gran voz que está mayor para cantar, pues si ella puede nosotros también. Canción para la luna es una pieza bellísima, espero que la disfrutéis.
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