Estos días tengo muy poco tiempo
para desarrollar mi creatividad, como os podréis imaginar me paso la mayor
parte del día estudiando. Algo que me gusta mucho, no os quiero seguir
aburriendo con eso, pero que me deja muy poco tiempo para otras actividades que
también son de mi agrado. Sin embargo, no quería dejar pasar la oportunidad de
mostrar mi apoyo a una mujer que por desgracia ha sido noticia por su
extraordinario trabajo en lugares como Kosovo, sino por que ha pasado por un
auténtico calvario durante los últimos años.
Como ya os habréis dado cuenta a
estas alturas me refiero a la capitana Zaida Cantera, que ha sufrido un sinfín
de vejaciones y humillaciones por parte de un superior ya condenado por la justicia. Y que
lejos de encontrar el apoyo que sin duda buscaba y necesitaba, ha sido juzgada
y casi sentenciada por los estamentos militares, que se han convertido en los
verdugos de la mujer a la que deberían haber apoyado y defendido.
Creo que Zaida es una mujer muy
valiente, no os podéis ni imaginar lo que supone para una mujer ser acosada
sexualmente. Muchas ni siquiera se atreven a denunciarlo, tienen miedo de
perder su trabajo, y de lo que puedan decir los demás. Por desgracia son
juzgadas con demasiada frecuencia, todos hemos oído alguna vez expresiones del
tipo: “esta chica es una fresca”, o “mira que falda más corta lleva”, “seguro
que va buscando guerra”. De esta manera se nos trata como meros objetos sin
capacidad de decisión, y se justifica una agresión, que siempre deja graves
secuelas psicológicas. Muchas mujeres pasan noches enteras llorando, no quieren que la noche termine
nunca, porque a la mañana siguiente deben acudir a su puesto de trabajo una vez
más. Entonces su pesadilla volverá a reproducirse. Puede ser un superior, o un
compañero, se creen poderosos y saben como minar la moral de su víctima.
Amenazan con destruir la vida de su
víctima: “me encargaré de que no vuelvas a trabajar”. Se asegurarán de que no
se les denuncie: “nadie te va a creer”, “todos pensarán que estás loca”. Y así
es, el mundo de estas mujeres se tambalea por completo, no saben qué hacer ni a
quién acudir. A veces hasta sus propias amigas les dan la espalda: “no deberías
haberle denunciado”, “piensa en su familia”. No os podéis imaginar lo solas que
se sienten, las que se atreven a denunciar a pesar de todo son muy valientes.
Supongo que así se ha debido de
sentir Zaida, absolutamente sola, sin nadie a quién acudir. No se trata solo de
que los estamentos militares estén anclados en el pasado, que así es.
Desconozco el funcionamiento de una unidad militar, pero por lo que he visto
estos días en las noticias, hay jerarquías establecidas durante generaciones. A
quienes están en lo más alto no les gusta que estas sean amenazadas, podríamos
decir que son casi intocables, y si alguien consigue que estas se tambaleen aunque sea solo de manera muy ligera lo paga caro. Y esto me temo que es lo que le ha pasado a Zaida. Se ha
levantado para reivindicar sus derechos, para decir alto claro que tiene
derecho a realizar su trabajo sin ser acosada. Que entre su vida personal y su
trabajo existe un límite claro y nadie tiene derecho a sobrepasarlo sin su
consentimiento. La justicia le ha dado la razón, pero ha seguido estando tan
sola dentro del ejército, que al final ha decidido abandonar y seguir adelante
con su vida, ¿y quién puede culparla? Yo desde luego no. Creo que este país
pierde a una gran militar, que ha demostrado de sobra su valía profesional.
Pero si hay algo que esta mujer nos ha enseñado es a levantar nuestra voz
cuando nos avasallan y acorralan. Porque ella ha sabido defender sus derechos
hasta el final, lástima que quienes deberían haber estado ahí para apoyarla
castigando y apartando al culpable para siempre de sus funciones, le han dado
la espalda. Por ti Zaida quizá las cosas algún día lleguen a cambiar.
Y me gustaría terminar esta entrada compartiendo con todos vosotros un vídeo de la gran Aretha Franklin cantando Respect. Respeto es lo que todas las mujeres reivindicamos y necesitamos. Respeto en nuestra vida diaria, en el trabajo, cuando caminamos por la calle. Respeta nuestras opiniones, no nos impongas las tuyas. Respeta también nuestras decisiones. Pero sobre todo respetamos cuando decimos"no" alto y claro.
Y me gustaría terminar esta entrada compartiendo con todos vosotros un vídeo de la gran Aretha Franklin cantando Respect. Respeto es lo que todas las mujeres reivindicamos y necesitamos. Respeto en nuestra vida diaria, en el trabajo, cuando caminamos por la calle. Respeta nuestras opiniones, no nos impongas las tuyas. Respeta también nuestras decisiones. Pero sobre todo respetamos cuando decimos"no" alto y claro.

Estos casos por desgracia no son aislados, y en ciertos sectores que hasta hace nada eran "un mundo de hombres" se dan cada vez que una mujer intenta luchar por sus derechos. Un besito y me alegra que te vaya bien en los estudios y en todo en general.
ResponderEliminarEso me temo Marigem, a las mujeres nos cuesta mucho trabajo abrirnos camino en ciertos sectores. Es algo que debe ir cambiando en nuestra sociedad. Creo que son las mujeres valientes como Zaida las que van a propiciar ese cambio. Un besote amiga
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