Desde hace algo más de un año me he acostumbrado a escuchar la radio por las mañanas mientras desayuno, o al mediodía mientras preparo la comida. Hace unos meses descubrí un programa en Radio 5 que me gustó mucho, creo que se llama Cinco continentes, no sé si se sigue emitiendo porque hace ya uno o dos meses que no logro sintonizarlo. Este programa suponía una ventana abierta al mundo que me dio a conocer otras realidades, algunas hermosas, otras tremendamente tristes. Una de esas realidades tristes que este programa me dio a conocer fue la de los niños del campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, o la de los niños Rohingya.
Justo a principios de verano se produjo un incendió en el campo de refugiados de Moria, dejando a todas las familias que allí se encontraban todavía más desamparadas de lo que ya estaban y, no es que su situación no fuese ya suficientemente dramática, que sin duda lo era. Pero la situación que están viviendo en estos momentos es todavía más dolorosa. Hacinados, durmiendo al raso con niños enfermos, así que la dureza de su situación actual es difícil de describir. Hablamos de familias que ya vivían en tiendas de campaña, sin acceso a atención médica y con unas condiciones de higiene muy pobres. Médicos sin frontera explicaba a principios de año que muchos niños con enfermedades graves como diabetes, asma e incluso enfermedades cardíacas no recibían atención sanitaria. Además otros niños con trastorno de espectro autista tampoco recibían la atención necesaria. Y luego como docente me pregunto si estos niños tienen acceso a algún tipo de educación. Mucho me temo que la respuesta es negativa.
He visto un vídeo de Save the Children en el que Zahara una niña de trece años, nos relata su situación. El vídeo dura poco más de un minuto, tiempo más que suficiente para remover mi conciencia, y sí, ya sé que eso es lo que intentan. Evidentemente se trata de una campaña para conseguir socios, pero también es verdad que si no fuera por las ONGs niños como Zahara no tendrían voz, y de eso se trata de devolverles la voz.

Los niños como Zahara no quieren hablar en un anuncio de una ONG, quieren tener una infancia como la de otros niños. Quieren jugar, quieren ir al colegio y sobre todas las cosas quieren tener un techo donde dormir y sentirse arropados. No quieren vivir en tiendas de campaña de las que tienen que huir en medio de la noche porque hay un incendio que no se sabe bien si ha podido ser provocado. Como docente no os podéis imaginar lo que siento cuando veo a estos niños que sueñan con ir a la escuela, mientras en el aula me he encontrado con alumnos que no quieren hacer nada y convierten mi trabajo en una misión casi imposible. Tenemos realidades muy duras más cerca de lo que pensamos, no hace falta ir a los campos de refugiados, que por otro lado están mucho más cerca de lo que pensamos. Pero mientras estos pequeños viven una infancia privados de sus derechos fundamentales, aquí vemos continuamente gestos de egoísmo por parte de algunos menores.
Creo que debemos enseñar a nuestros alumnos valores de solidaridad, empatía y respeto. Deben entender que nada es gratis, y que para lograr algo siempre tendremos que sacrificar algo. Creo que es imprescindible que nuestros alumnos reciban clases de ética, me gustaría saber el motivo por el que esta asignatura prácticamente ha desaparecido de nuestras escuelas cuando es más necesaria que nunca. Me gustaría que entendiesen que mientras ellos se van de botellón, sin tener en cuenta las consecuencias que podría acarrear para sus allegados, otros niños viven en condiciones infrahumanas. No estoy hablando de llevarles a un campo de refugiados, pero tal vez sea el momento de enseñarles a ponerse en la situación de otras personas para que se den cuenta de lo afortunados que son. Ellos tienen voz, mientras que los niños como Sahara necesitan la ayuda de las ONG para alzar la suya. No se les puede regalar todo, mientras no muy lejos de aquí hay niños que por no tener no tienen ni un lápiz. Y cuando hablo de regalar por supuesto que me refiero a que deben aprobar todas las asignaturas para poder graduarse. ¿Qué futuro les espera si les damos todo echo? ¿Qué sociedad estamos creando así? Dejadme que os lo diga alto claro: una sociedad que mira para otro lado cuando niños como Zahara nos piden ayuda desde un campo de refugiados en Lesbos. Ese no es el mundo que quiero dejar a los que vengan detrás de mí.
Los que me seguís ya sabéis que siempre acabo mis entradas con alguna canción que me gusta, porque la música es una parte muy importante de mi vida y me gusta conjugar el amor por la escritura con el amor por la música, creo que es una combinación que funciona muy bien. Hoy me estaba resultando difícil encontrar una canción que refleje lo que acabo de expresar. Echando un vistazo en internet he encontrado una de esas canciones que sobrecogen, al menos tiene ese efecto en mí: Tears in Heaven de Eric Clapton y Will Jenning. Clapton le dedicó esta canción a su hijo Conor que falleció al caer desde la ventana del rascacielos donde residía junto a su madre. Lo que expresa Clapton en esa canción es sin duda lo que sienten todos esos padres que han huído de países como Siria dejándolo todo atrás. Muchos de ellos han perdido a sus hijos en esa guerra y al igual que Clapton se preguntan si sus hijos serán capaces de reconocerles en el cielo. La vida ha golpeado con extremada dureza a estas personas, pero debemos recuperar nuestra humanidad y tenderles nuestra mano. No les demos la espalda.
¡Hola!
ResponderEliminarQué bien leerte, me cuesta encontrar sitios de temas qumás allá de maquillaje, compras o productos terminados(Que leo pero parece que no hay más).
Empiezo con la canción: maravillosa. Nosotros la escuchamos mucho, a mi marido le encanta aunque tenga esa historia tan triste detrás.
Lo de dar todo hecho...nunca he estado de acuerdo con graduar a alumnos que no han aprobado. Podemos hacer alguna excepción,claro, en algo muy puntual, pero en general no estoy de acuerdo. Mis hijos son muy distintos y se ha luchado para que aprueben. Ella era la típica niña de sacar sobresaliente en todo, así que no hemos tenido problemas. Se ha graduado en una cosa y aunque ahora tiene un trabajo que le encanta sigue estudiando, ahora por la UNED.
Mi hijo en la ESO llegó a suspender hasta seis asignaturas, y nunca por falta de interés. Pues le hemos ayudado como pudimos y se graduó en carrera con seis matrículas de honor. Pero claro, con esfuerzo, dedicación y sacrificándose, muchas veces sus amigos salían y él se quedaba a estudiar.
Respecto a los refugiados...horrible, espantoso e indescriptible. Ojalá todo cambie. Mi hijo dio clase a un refugiado, que ni siquiera sabía español y es increíble el esfuerzo e interés que demostró. Y se graduó sin que nadie le regalara nada. Por desgracia la mayoría siguen en esos horribles sitios.
A mí me encanta escuchar la radio, no conocía ese programa, lo buscaré si es que sigue, que por lo que cuentas no sé yo.
Muy feliz jueves.
Noelia, pasaba por aquí para desearte una Feliz Navidad, y un Nuevo año distinto al actual...y me encuentro con esta entrada que no leí en su momento...todo un regalo.
ResponderEliminarLo de los refugiados no tiene nombre...estamos consintiendo cosas impensables...y lo que decimos no se corresponde con lo que vivimos. Como sociedad nos debería de dar vergüenza...y como tú dices...se viven realidades muy distintas...Por un lado personas, chavales, a los que parece que tienes que convencerles para que estudien...(omito lo de "parece", hay que convencerles)...y otros que aman leer y estudiar y desearían aprender más. No pasa con todos los que no tienen...En mi trabajo también los hay que quieren conseguir las cosas sin esfuerzo o con otro tipo de esfuerzos que creen que son más "fáciles".
Aprender es un derecho, pero al mismo tiempo se convierte en obligación y las obligaciones cuando "lo tienes todo" y cuando escuchas que estudiar no te libera de nada...los jóvenes se encuentran alejados de este tiempo de estudio...y además, no evolucionamos mucho en educación fomentando la autonomía y la crítica constructiva. En otros países se estudia más debatiendo y resulta más atractiva a la hora de aprender, y además fomenta anclajes cognitivos mucho más sólidos. En fin...me he liado un poquito...pero me encantaría llevarme a los jóvenes a las ONG libres de tecnología punta y que despierten conciencias.
Bueno, con respecto a la Navidad, espero y deseo que estés bien y también los tuyos...y que vivas este tiempo con esperanza, supongo que en intimidad, pero a la vez pensando que el futuro con ilusión y nuevos horizontes con proyectos alentadores.
Un abrazo grande y felices lecturas.