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martes, 5 de marzo de 2019

Sobre Seneca Falls y lo que hemos avanzado


Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí unas palabras en este blog. He pasado un periodo de mucho estrés con el trabajo, y otras cosillas,  y mi vida como desperate housewife, que me ha impedido seguir expresando mis ideas en este blog como hacía hace unos pocos años.
Hoy me gustaría hablar de un momento crucial en la historia de la lucha por los derechos de las mujeres, que tuvo lugar  en Seneca Falls un día de julio de 1848. En dicha convención, un grupo de mujeres encabezado por Elizabeth Cady Stanton and Lucretia Mott, hicieron público un manifiesto titulado La Declaración de Sentimientos (Declaration of Sentiments), en clara alusión a la Declaración de Independencia, que reivindicaba, entre otras cosas, el derecho a la educación y a la propiedad. Las mujeres en el SXIX en el ámbito anglosajón, experimentaban lo que se ha dado en llamar muerte social, ya que al casarse perdían su apellido, al adoptar el de su marido, y todas sus propiedades pasaban a estar controladas por este. De esta manera el matrimonio se convertía en un arma de represión y control, al carecer las mujeres de otro medio de subsistencia. La América del siglo XIX nos puede parecer lejana en el tiempo, sin embargo, nuestras madres y abuelas sufrieron esta misma represión durante los años de la dictadura, en los que el nacional catolicismo supuso un claro retroceso en nuestra sociedad. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, no obstante, las altas cifras de violencia de género, especialmente entre nuestros adolescentes, nos hacen darnos cuenta de que aún nos queda mucho por hacer. El movimiento #MeToo nos ha servido  como catalizador para expresarnos y hacer valer nuestro rechazo hacia ciertas actitudes machistas, que todas en algún momento hemos sentido. Además, nos ha abierto los ojos para descubrir que aún quedan muchas cosas que debemos cambiar en nuestra sociedad si queremos alcanzar la igualdad real.
Han pasado 170 años desde que Elizabeth Cady Stanton leyó la Declaración de Sentimientos. Muchas cosas han cambiado, podemos votar, estudiamos en la universidad, lo que nos permite acceder a puestos de trabajo cualificados. Sin embargo, cuando una mujer decide ser madre sabe que sus posibilidades de ascenso se verán drásticamente reducidas, y que no podrá conciliar vida laboral y familiar. Las cosas no son muy diferentes cuando hablamos de educación, a las mujeres nos respetan menos en nuestras aulas. Si tienes un grupo de alumnos conflictivos y eres mujer las posibilidades de que tus clases sean un ejercicio de riesgo se duplican.
A través de  la historia las mujeres hemos ido creando redes de solidaridad entre nosotras como respuesta a las injustas leyes patriarcales que nos han subyugado. Y en eso consiste el movimiento #MeToo que a través de las redes sociales nos ha permitido solidarizarnos y apoyarnos las unas a las otras. Algo que no habríamos logrado sin grandes mujeres como Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott.
A pocos días del día internacional de la mujer, los medios comunicación nos ofrecen su propia perspectiva de género, entrevistando a mujeres que han  debido superar las barreras de género que la sociedad ha puesto en su camino. También presentan diferentes iniciativas destinadas a erradicar dichas barreras, como la brecha salarial o los techos de cristal. Esta mañana he escuchado en la radio a Margarita Arboix y Adelaida de la calle, rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona y ex-rectora de la Universidad de Málaga. Escuchando a estas mujeres me he dado cuenta de efectivamente hemos avanzado mucho, pero todavía nos queda mucho más por avanzar. Ya no estamos vetadas en ninguna carrera, afortunadamente, pero aún hoy en día el número de mujeres rectoras sigue siendo muy inferior al de hombres que sustentan dicho cargo. Además, en palabras de Margarita Boix el porcentaje de mujeres catedráticas es "una miseria" comparado con el mismo porcentaje de hombres que logran acceder a una cátedra. Ambas recalcaron la importancia de la educación a la hora de romper estereotipos de género. Además, Adelaida de la Calle recordó la necesidad de lograr un gran pacto educativo que sirva para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, entre otras cosas muy necesarias. Podéis escuchar la entrevista en el siguiente enlace http://www.rtve.es/alacarta/audios/las-mananas-de-rne-con-inigo-alfonso/mananas-rne-inigo-alfonso-mujer-universidad-hablan-rectoras/5034648/

Esto por no hablar de la feminización de la pobreza, ya que la mayor parte de los puestos de trabajo con peor remuneración son habitualmente desempeñados por mujeres.
Sin embargo, a mí me gusta pensar en positivo, y creo que sí existe lugar para la esperanza de un mañana mejor en el que hombres y mujeres tendremos los mismos derechos y obligaciones. Gran parte de esa esperanza está motivada por los niños con los que trabajo que, cuando salen al patio a jugar un ratito me hacen ver que las diferencias de género no son más que barreras artificiales que no existen  en sus juegos infantiles.

Me gustaría terminar esta entrada con una pieza de música escrita por una mujer: Clara Schuman, espero que os guste.


 



1 comentario:

  1. Feliz día, preciosa. Hubo un tiempo, y aún me sigue pasando, que me interesé mucho por esas primeras mujeres que alzaron la voz por un mundo mejor y más justo...en el que estuviésemos incluidas. Parecía que solo podíamos vivir para tener hijos/as...Esa declaración de sentimientos, que cada vez se completa más, resulta realmente aún un sueño en determiados países. Y en el nuestro, las mujeres, siguen siendo las que tienen peores contratos, seguimos "gobernando" el cuidado y la limpieza, y siguen forzándonos culturalmente a ser mujeres sumisas. En fin...que me voy por las ramas...también quería felicitarte por ser mujer, valiente, reflexiva...que ha tenido la oportunidad de nacer en un lugar y en un tiempo que te ha permitido...gracias a otras mujeres y hombres...ser quien eres ahora. Un abrazo y feliz día.

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