El impacto de la actividad humana sobre los océanos es innegable, ya que gran parte de nuestros residuos van a parar a ellos. Todos hemos oído hablar de los microplásticos, esas pequeñas partículas que acaban en el estómago de esos peces,que luego acaban en nuestra mesa, y en nuestro organismo. Y quién no se ha sobrecogido al ver la fotografía de una tortuga atrapada en una bolsa de plástico. Sin embargo, durante estos días de celebración todos nos tomaremos una caña en vaso de plástico que, luego acabará en la basura, porque buscar un contenedor de reciclaje es algo que nos da pereza. Nos comeremos un helado y como no, pediremos una cucharita de plástico que también acabará en el contenedor de basura. Además hace calor, así que todo el mundo camina con una botellita de agua, que poca gente se molesta en reciclar, que muchas veces acaba tirada en medio del puente romano( si es que no acaba en el pobre Guadiana)porque no hay papeleras en el puente y no se puede caminar unos metros con una botella vacía. Todos estos residuos lo creamos o no acaban en nuestros océanos que, aunque nos parezca algo muy lejano, son parte imprescindible de nuestro ecosistema.
![]() |
| Fuente |
Extremadura tiene fama de tener el aire más limpio de nuestro país y, aunque no he leído ningún artículo científico que lo corrobore (que supongo que sí que los habrá), puedo decir que en esta comunidad se pueden ver las estrella como no se ven en ninguna otra parte. Lo que los extremeños posiblemente no sepan es que los océanos son el pulmón de nuestro planeta, ya que generan la mayor parte del oxígeno que respiramos. El mismo oxígeno que respiramos aquí en Extremadura, en Madrid y en el sudeste asiático, que es donde acaban la gran mayoría de esos plásticos que nosotros no reciclamos. En este enlace podéis leer un poco más al respecto https://www.un.org/es/events/oceansday/.
Reciclar, es uno de esos pequeños gestos que podemos hacer para cambiar esta realidad, pero es evidente que necesitamos disminuir de manera drástica nuestro consumo de plásticos. Hay muchos otros gestos que podemos hacer: llevar nuestra propia bolsa al supermercado (las mías son de algodón), o beber agua del grifo que en nuestro país es perfectamente saludable y además sale mucho más barata. Otra cosa que yo me he propuesto es consumir solo los productos que necesito. De esta manera cuando siento el impulso de comprar algo, antes de hacerlo reflexiono y pienso si realmente lo necesito, si es algo que ya tengo aunque sea en otro color, eso me suele pasar con los esmaltes de uñas. para qué narices necesito diez colores de uñas distintos, ¿ si solo tengo dos manos y dos pies y siempre acabo utilizando los mismos colores y el resto se pudren en un neceser? Se puede aplicar este mismo sistema a la ropa, ¿cuántas camisetas de verano necesitas? La respuesta dependerá de vuestras necesidades personales, pero seguro que no necesitas tantas como piensas, porque todos tenemos una muy especial que nos ponemos siempre que tenemos ocasión.
Escribo estas reflexiones pensado en el futuro de Sofía y tantos otros niños que el día de mañana tendrá que afrontar las consecuencias de nuestro despilfarro económico y de nuestra falta de preocupación por el mundo que nos rodea. Os invito a visualizar este vídeo donde podemos ver de manera muy clara nuestro impacto sobre nuestros mares.

Totalmente de acuerdo, Noelia...estamos destrozando el regalo de un mundo en el que vivimos...el mejor legado que podemos dar a quienes se queden aquí...a quienes sigan...porque nos vamos, los que estamos, nos iremos y se quedarán otros...Por lo que el mayor aprendizaje sería aprender a conservar y mejorar este mundo...Por los océanos, por Sofía y niñas y niños como ella...
ResponderEliminarUn abrazo grande y disfruta de tus viajes.
Hola María, gracias por pasarte por mi blog a comentar, la verdad es que el tema de nuestros mares es algo que me preocupa mucho. En mi ciudad, Gijón, hace poco un equipo de buzos voluntarios decidieron sumergirse en el puerto deportivo para intentar limpiar la basura acumulada durante estos últimos tiempos. El resultado es descorazonador, se encontraron multitud de objetos, entre ellos una gran cantidad de vasos procedentes de los bares de los alrededores. Parece ser que salir a divertirse y cuidar nuestros mares son dos cosas reñidas, pero no debería ser así, verdad? Como ya te he comentado en tu blog voy a vistar Londres muy pronto, así que prometo visitar esa librería que me has recomendado en tu blog. Un abrazo grande.
ResponderEliminarNoelia