Sé que la felicidad completa no existe y, todos en algún momento de nuestras vidas hemos echado en falta algo que deseábamos con mucho anhelo, pero nunca llegó a hacerse realidad. Pues bien, yo puedo decir que hoy uno de mis sueños se ha cumplido y por fin soy profesora de educación
secundaria obligatoria.
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Que os podría decir de mi trabajo... Es algo que he estado persiguiendo durante cinco años, cuatro de carrera y otro de Máster de Formación del Profesorado. Cinco años muy intensos de trabajo que, sin embargo, no te preparan para lo que nos enfrentamos en el aula. Hay alumnos que simplemente no quieren estar ahí, y dedican todo su tiempo y energía a intentar reventar la clase. No les interesa aprender y no quieren ni escuchar nada de lo que has preparado con mucha paciencia y dedicación. Con estos alumnos debemos tener mucha paciencia, y a veces un poco de resignación; no se puede enseñar a quien no quiere aprender. Eso sí, es importante no decaer y no tirar la toalla antes de tiempo, porque tal vez llegue el milagro y consigamos motivar a estos alumnos descontentos.
Otros alumnos tienen dificultades de aprendizaje pero no se rinden, quieren alcanzar los mismos logros que sus compañeros y se esfuerzan al máximo para alcanzar sus objetivos. Como decía una compañera estos alumnos son dignos de aplauso y merecen todo nuestro apoyo.
Y qué decir de esos estudiantes que mucho esfuerzo y dedicación, porque no se consigue nada sin trabajar, consiguen sacar unas notas estupendas. Además, son chicos que siempre atienden en clase y tratan de hacer que tu trabajo sea el momento más agradable del día.
Pero son todos ellos, los que consiguen que mi trabajo me siga pareciendo el mejor del mundo. Los alumnos difíciles hacen que me esfuerce por se mejor cada día, buscando actividades diferentes que consigan captar su atención. Los alumnos estudiosos hacen que me sienta recompensada y me hacen ver que voy por el buen camino. Por último, y recordemos que los últimos serán los primeros, los alumnos con dificultades son los que hacen que todo merezca la pena. Son ellos los que me inspiran y me recuerdan porqué decidí ser profesora, y hacen que sienta que todos mis esfuerzos sean recompensados. A mí no me ha tocado la lotería el día 22, pero me tocó el día que Javier me llamó para ofrecerme una sustitución en nuestro centro. Ese día llegaron a mi vida Tania, Francis, Carla, Patricia, Milagros, Fran, Irene, Julia, Ainoa, y no sigo porque quiero terminar el post hoy. A todos vosotros chicos y a los profes, en especial a Sole, gracias por haber cambiado mi vida.
No obstante mi felicidad no es completa, porque esta sustitución está motivada por la enfermedad grave del hijo de otra compañera, a quien deseo lo mejor. No puedo dejar de pensar que lo que para mí ha sido una gran noticia, ha sido una desgracia para una gran compañera. Espero que pronto todo esto haya pasado y pueda recuperar su vidas normal porque se lo merece.
Hoy si me lo permitís, le voy a dedicar la pieza musical a esta compañera y a su familia.Os dejo con el Ave María de Tomás Luis de Victoria, espero que os guste. Feliz año nuevo a todos, que el 2018 solo os traiga paz, amor y muchos momentos memorables.
Pero son todos ellos, los que consiguen que mi trabajo me siga pareciendo el mejor del mundo. Los alumnos difíciles hacen que me esfuerce por se mejor cada día, buscando actividades diferentes que consigan captar su atención. Los alumnos estudiosos hacen que me sienta recompensada y me hacen ver que voy por el buen camino. Por último, y recordemos que los últimos serán los primeros, los alumnos con dificultades son los que hacen que todo merezca la pena. Son ellos los que me inspiran y me recuerdan porqué decidí ser profesora, y hacen que sienta que todos mis esfuerzos sean recompensados. A mí no me ha tocado la lotería el día 22, pero me tocó el día que Javier me llamó para ofrecerme una sustitución en nuestro centro. Ese día llegaron a mi vida Tania, Francis, Carla, Patricia, Milagros, Fran, Irene, Julia, Ainoa, y no sigo porque quiero terminar el post hoy. A todos vosotros chicos y a los profes, en especial a Sole, gracias por haber cambiado mi vida.
No obstante mi felicidad no es completa, porque esta sustitución está motivada por la enfermedad grave del hijo de otra compañera, a quien deseo lo mejor. No puedo dejar de pensar que lo que para mí ha sido una gran noticia, ha sido una desgracia para una gran compañera. Espero que pronto todo esto haya pasado y pueda recuperar su vidas normal porque se lo merece.
Hoy si me lo permitís, le voy a dedicar la pieza musical a esta compañera y a su familia.Os dejo con el Ave María de Tomás Luis de Victoria, espero que os guste. Feliz año nuevo a todos, que el 2018 solo os traiga paz, amor y muchos momentos memorables.

¡Hola!
ResponderEliminarMe alegro de corazón que todo esté saliendo bien, cuando se lucha tanto luego el éxito sabe taaaan bien.
Besos y muy feliz año.