La situación de los refugiados
sirios está alcanzando cotas realmente dramáticas, Amnistía Internacional ha
denunciado en estos días que la Unión
Europea no está haciendo nada para paliar su situación. Por
si esto fuera poco, el invierno que ya ha llegado en toda su crudeza,
contribuye a agravar su ya de por sí precaria situación. Es por eso que hoy me
gustaría dedicar una pequeña entrada a todas esas personas que, por desgracia,
han tenido que dejar todo lo que tenían atrás para escapar de las bombas que día
a día masacran a la población.
No está en nuestras manos
resolver el conflicto, y por desgracia, parece que no está en las manos de
nadie. Todos los días escuchamos que alguien ha dicho que es absolutamente
necesario poner fin a una guerra que ya dura más de dos años. Desgraciadamente
al final siempre se queda en una simple declaración de intenciones, simples
palabras que no sirven de nada, y así la ansiada paz parece inalcanzable.
La población sufre día tras días
las consecuencias de una guerra devastadora, que ya ha se ha cobrado demasiadas
vidas. Muchos han puesto todas sus esperanzas en la conferencia que tendrá
lugar en Ginebra el próximo mes de enero. Sin embargo, muchos auguran ya que
dicha conferencia está condenada al fracaso, ya que ninguna de las partes
implicadas está dispuesta a ceder, y de esta manera el pueblo seguirá sufriendo
las consecuencias.
Los que han podido huir de las bombas, están hacinados en los campos de refugiados situados en los países vecinos. Jordania es quizá el país que más refugiados está acogiendo, allí en el medio de un desolado desierto se encuentra el campo de Zaatari, que fue construido en julio del año pasado, en tan solo nueve días. Para que os hagáis una idea de la situación que se vive, el campo recibe cada día a dos mil nuevos refugiados. En el campo existen tres hospitales y hasta una escuela, por desgracia son pocos los niños que acuden a sus aulas. Hay además tiendas, y una de sus calles ha sido humorísticamente bautizada como “Campos Elíseos”, por desgracia el lujo y la moda, no están presentes en esta calle. Otra de las grandes desgracias de la guerra es la escasez de trabajo en los campos de refugiados, por lo que muchas mujeres se ven obligados a ejercer la prostitución en sus calles, es la única manera que tienen de sobrevivir, triste, ¿verdad?
Los que han podido huir de las bombas, están hacinados en los campos de refugiados situados en los países vecinos. Jordania es quizá el país que más refugiados está acogiendo, allí en el medio de un desolado desierto se encuentra el campo de Zaatari, que fue construido en julio del año pasado, en tan solo nueve días. Para que os hagáis una idea de la situación que se vive, el campo recibe cada día a dos mil nuevos refugiados. En el campo existen tres hospitales y hasta una escuela, por desgracia son pocos los niños que acuden a sus aulas. Hay además tiendas, y una de sus calles ha sido humorísticamente bautizada como “Campos Elíseos”, por desgracia el lujo y la moda, no están presentes en esta calle. Otra de las grandes desgracias de la guerra es la escasez de trabajo en los campos de refugiados, por lo que muchas mujeres se ven obligados a ejercer la prostitución en sus calles, es la única manera que tienen de sobrevivir, triste, ¿verdad?
Dentro de diez días estaremos en Navidad, y todos celebraremos con nuestras familias y amigos esos días tan especiales, algo que las familias sirias no puedes hacer. Por esta razón yo hoy les dedico esta entrada, y le pido a Papá Noel, a los Reyes Magos o quien sea, que haga algo de una vez y esa maldita guerra termine por fin, para que todas esas personas puedan volver a sus casas.
Hoy no quiero acabar con una pieza musical como es costumbre, sino con un vídeo sobre la situación de uno de esos refugiados, Nadeem, una víctima más de tanta atrocidad. El merece una vida digna, ¿verdad?
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