No hace falta que os explique
como están las cosas en Siria, lo vemos cada día en los informativos. No pasa
ni un solo día sin que nos horroricemos con los hechos que allí están
sucediendo. Hoy me gustaría hablar un poco del impacto emocional que esta
guerra está causando a los niños del país, los expertos los han bautizado ya
como la generación perdida.
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| El mundo debe actuar ya para salvar a los niños de Siria |
Ayer en la BBC , como no podía ser de otra
manera, hablaba el Alto Comisionado de las Naciones Unidas sobre las vivencias de
los niños en los campos de refugiados. Niños que se han visto obligados a
abandonar sus casas, dejando a sus amigos en el camino, sus vivencias, en
definitiva su infancia. Algunos de los niños describían el momento en el que
vieron morir a su padre o a su madre, lo relatan con la naturalidad de quien se
han acostumbrado a vivir con el sonido de las bombas y la tragedia. Una niña no
quería mostrar su rostro a la cámara, aterrorizada por lo que ha vivido, mientras hablaba a la cámara se tapaba la cara con las manos como intentado alejar el horror que la ha sacudido sin piedad. Otros
en cambio no tenían tiempo de hablar ante las cámaras, estaban trabajando
obligados por la necesidad. El Alto comisionado decía que a veces estos niños
son la única fuente de ingresos de la familia, cuando los padres mueren
el hermano mayor se convierte en el cabeza de familia y así abandona para siempre su infancia, triste, ¿verdad
Sin embargo, este alto cargo de
las Naciones Unidas hablaba también de solidaridad, ya que la sociedad siria,
golpeada por el horror de la guerra tiende su mano a quienes más lo necesitan.
Hablaba este señor de el caso de una mujer que llevaba dos niños de la mano,
cuando le preguntaron si eran sus hijos ella respondió que no, sus padres
habían muerto en el conflicto y ella los había adoptado. Así es la sociedad
siria, se desangra por un conflicto que parece no tener final, pero no dejan de ayudar a quien lo necesita, ofreciendo al mundo el más hermoso ejemplo de generosidad y entrega. El Alto Comisionado
reconocía que ese no era el único caso del que tenía constancia, y afirmaba que jamás había encontrado personas tan generosas como las que conviven en los campos de refugiados.
La guerra es algo atroz, causa
estragos dejando familias rotas para siempre, baña los campos de sangre de
inocentes, y todos al final salen perdiendo. Tan solo espero que un día no muy
lejano los niños de Siria puedan volver a sus casas, y las risas reemplacen y
acallen para siempre el sonido de las bombas.

Hola guapa, hace mucho que no podía pasarme por aquí, pero te he seguido. Lograste emocionarme con la boda de tu hermana, me costó trabajo ver el video en facebook pero lo logré y me encantó, que suerte tiene tu hermana de que pudieras cantar. El Avemaría emocona siempre, pero que te lo cante tu hermana en la boda...en fin.
ResponderEliminarRespecto al post de hoy, no hay palabras. La mayor preocupación de un niño debería ser lo que les traigan los Reyes o el Ratoncito Pérez, el cumple de su amigo, los juegos del recreo o pedir que no llueva para ir al parque, y no ver morir a los suyos. El mundo es realmente injusto. Un besín y sigo por aquí.
Hola amiga, ya me imaginé que estabas liada, después de todo tienes una familia que atender, y me imagino que trabajarás, así que poco tiempo te quedará para pasarte por aquí a comentar, así que te agradezco mucho que te hayas pasado por aquí para dejar un comentario. Tienes razón la mayor preocupación de un niño debería ser los regalos que le van a traer los reyes y el ratoncito, pero por desgracia a muchos niños les arrebatan la inocencia demasiado pronto.
ResponderEliminarEn cuanto al Ave María no te puedes imaginar lo nerviosa que estaba, lo canté temblando, pero bueno, creo que no salió mal del todo. Un besín.
Noelia