Hoy uno de septiembre revisando
mi timeline en Facebook he descubierto el último post de Laura Mateo: Leccionesque he aprendido este verano, y claro, no he podido evitar leerlo de cabo a
rabo, para después prometer a Laura que yo haría la misma reflexión en mi blog.
Eso sí, como yo llevo un año descubriendo mi propia vez, he decidido que más
que lecciones aprendidas debo hablar de los descubrimientos que he realizado
este verano, por eso mi entrada se titula “Lo que he descubierto este verano”.
Después de un curso cargado de
nervios y de mucho estrés, vinieron las buenas notas, que permiten seguir
soñando con un futuro mejor en el que tal vez mi vida será lo que yo quiera que
sea, al menos eso es lo que me he propuesto. Esas notas las descubrí mientras pasaba
unos días en La Mancha ,
la tierra en la que ahora vive una de mis hermanas, donde descubrí las
maravillas de Toledo, de las que ya os he hablado en otra entrada. En ese mismo
viaje me maravillé al descubrir Las Tablas de Daimiel, maravilla de la naturaleza
que debemos preservar, pues están amenazadas por la voracidad del ser humano que a menudo destroza todo lo bello que encuentra a su paso. El día antes de
volver a mi Asturias del alma me perdí por las calles de Almagro, descubriendo
el Corral de Comedias, y el Museo del teatro, y allí admiré las maravillosas
creaciones que los maestros del encaje de bolillos realizan con maestría.
He descubierto también los
hermosos atardeceres de Gijón, que he contemplado en buena compañía desde el
Parque de los Pericones, que me han ayudado a dejar atrás el estrés y la ira
que a veces me han inundado sin poder remediarlo. Sentada en uno de los bancos,
he descubierto la paz y el sosiego del verano gijonés, y me he dado cuenta de
que no hace falta ir hasta Central Park para disfrutar de un lugar mágico y
acogedor.
| Las puestas de sol desde el Parque de los Pericones en Gijón son más que suficientes para pasar una tarde inolvidable |
Y como buena estudiante de
filología que aspira a ser escritora, he descubierto las voces de otras grandes
escritoras, en las que me he inspirado para escribir las entradas de este blog,
y que me seguirán inspirando en los años venideros. Así he vibrado con la voz
de Marguerite Duras en El Amante, quien descubrió que “Muy pronto en mi vida
fue demasiado tarde”. Mary Shelley ha sido otra de esas grandes voces que me han
acompañado en mis tardes de verano en mi pequeño rincón de paz y tranquilidad.
Con ella he realizado un viaje por los miedos y obsesiones de los seres
humanos, me he enfrentado a mis miedos más atroces para descubrir que los he
dejado atrás. Por supuesto también me han acompañado las hermanas Bennet, y he vivido Cien años de soledad en compañía de Gabriel García Márquez, y espero poder vivir pronto un “Amor en los Tiempos del Cólera” en tan grata compañía.
Este verano he descubierto que no
necesito grandes cosas para ser feliz, porque este verano con muy poco he sido
muy feliz, pero quizá no es tan poco, pues quizá
la mayor felicidad consista en aprender a ser feliz con lo que se tiene.
Son tiempos duros los que vive
nuestro país tras cinco años sumidos en esta profunda recesión, pero yo me he
dado cuenta de que soy ahora más feliz que antes, porque he aprendido a
disfrutar de la belleza de los atardeceres y de la espuma de mar que baña
nuestras costas. Me he emocionado cantando con mis amigos de coro las más
bellas composiciones, pero sobre todo he descubierto que quizá para alguien yo
pueda ser un tesoro. Como dicen en Inglaterra: Who knows what the future has in
store?, o lo que es lo mismo, ¿quién sabe lo que el futuro deparará?, pero pase lo
que pase yo este verano he descubierto como ser feliz con muy poco, ¿qué más
puedo pedir?
Y para terminar me gustaría compartir con todos vosotros una de esas hermosas melodías que he disfrutado cantando con las chicas del coro: Summertime de Gershwin, en la voz de Leontyne Price, espero que os guste
Hola!!!!!!!!!!Yo también he pasado tardes muy bonitas en los pericones, en mi post también lo comparé con Central Park, jeje. Yo lo he disfrutado sobretodo con mi marido, en plan parejina, que de vez en cuando presta. Y las hermanas Bennet, que te puedo decir si es mi libro-obsesión.
ResponderEliminarMe gusta mucho esta entrada, has descubierto muchas cosas y te ha servido el paso del tiempo.Yo también soy feli con muy poco, como decía Serrat Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.
Me alegra que encuentres tú camino y no solo tu voz, a veces una cosa lleva a la otra. Un besín.
Noelia, enhorabuena por todo lo que has conseguido y estás consiguiendo no solo en este verano sino ya muchos meses que estás luchando por lo que crees y dejando oír tu propia voz, que ahora se escucha alto y claro y que consigue emocionarme en cada post que leo.
ResponderEliminarLas pequeñas cosas son las que contienen las más grandes emociones y aprendizajes, yo también lo voy descubriendo y me paro a escuchar más a mi alrededor cosas que antes me pasaban desapercibidas.
Enhorabuena por todo lo que nos haces sentir. ¡¡¡¡Un besazo!!!!
Gracias por vuestros comentarios chicas, vosotras también sois fuente de inspiración para mí. Laura tu blog es muy didáctico y aprendo mucho leyéndolo, al igual que tus artículos en el periódico de Villena, procuro leerlos todos porque sé que siempre me reportarán algo positivo.
ResponderEliminarY que decir de ti Marigem, contigo aprendemos a valorar lo que realmente tenemos, no es necesario gastar un montón de dinero para pasarlo bien, como nos dices siempre. Tus entradas son entrañables y siempre me inspiran, te tengo que dedicar una entrada, porque te lo mereces. Muchos besos a las dos y gracias por estar ahí.
Noelia ;-)