Hoy viernes por fin ha salido el
sol en Asturias, después de tantos días de lluvia ya necesitábamos ver a
Lorenzo por aquí, lo que me ha hecho sonreír de nuevo, después de muchos días
grises.
El caso es que ayer leí un post
en el blog de Esther Maderuelo que me pareció muy interesante, y sobre el que
me gustaría reflexionar, el post versa sobre la campaña de UNICEF y Médicos sin
fronteras titulada “Los likes no salvan vidas”. Esta campaña que apela a nuestra solidaridad, nos
recuerda que no basta con regalar un me gusta o compartir una actualización de
estado, ya que esos actos de solidaridad por si mismos no generan ningún
beneficio tangible que pueda ayudar a tantas personas en situación grave.
Esther entonces se plantea si las redes sociales no son más que humo, ya que si bien ayudan a difundir
ciertas campañas de actuación, no sirven de nada si no generan ingresos, ya que
como bien dicen los me gusta no salvan vidas, son las donaciones las que lo
hacen.
El caso es que como bien dice
Esther las redes sociales son canales de información, ni más ni menos, que sí
que ayudan a hacer más visibles realidades que de otra forma posiblemente
permanecerían olvidadas. Entonces nos recuerda que si bien es importante dar a
conocer estas realidades, quizá la mejor manera de apelar a la sensibilidad de
los ciudadanos sea destacar todo lo bueno que se puede llegar a hacer con
nuestra solidaridad.
Entonces me puse a soñar, y me
imaginé a una niña pequeña, que todos los días se levanta para trabajar, ya sea
en un basurero de Guatemala, o en una fábrica de ropa en Bangladesh. Pero llega
un día en que es apadrinada, y gracias al esfuerzo solidario del alguien a
quien ni siquiera conoce, llega un día en que se levanta temprano para ir al
colegio. Ese día comienza una nueva vida para esa pequeña, se abren un sinfín
de expectativas, con nuestra ayuda conseguirá terminar la educación básica, y
quien sabe, quizá hasta sueñe con hacer una carrera universitaria, y llegue a
ser médico o abogada, y consagrará su vida a mejorar las condiciones de vida de
otros niños.
Me imaginé también el futuro de un niño en África, que todos los días trabaja en una plantación de cacao, en régimen casi de esclavitud, hasta que un día es liberado, gracias a la intervención internacional. Ese niño ahora forma parte de un programa de liberación de niños esclavos, entonces de nuevo se abre un gran abanico de posibilidades, puede ir al colegio, y más tarde estudiará derecho, quizá hasta llegue a ser juez, y dedicará su vida a perseguir a quienes todavía hoy trafican con esclavos.
Me imaginé también el futuro de un niño en África, que todos los días trabaja en una plantación de cacao, en régimen casi de esclavitud, hasta que un día es liberado, gracias a la intervención internacional. Ese niño ahora forma parte de un programa de liberación de niños esclavos, entonces de nuevo se abre un gran abanico de posibilidades, puede ir al colegio, y más tarde estudiará derecho, quizá hasta llegue a ser juez, y dedicará su vida a perseguir a quienes todavía hoy trafican con esclavos.
Estas son solo dos historias
soñadas por mí, ¡pero quien sabe!, la solidaridad mueve montañas, y tal vez
estas historias mañana puedan ser realidad, dependen de personas como nosotros,
que si bien no estamos en el mejor momento para ser solidarios, siempre hay
algo que podamos hacer. Incluso la más pequeña aportación puede cambiar la vida
de alguien, y si no podemos siempre conoceremos a alguien que sí pueda hacerlo,
¿no es así?
Os dejo con el vídeo de esta impactante campaña promocional de UNICEF
Qué forma más bonita de continuar con el post, Noelia! Yo también sueño ese tipo de historias, y otras... y estoy segura de que que muchos de nuestros sueños se cumplen... Qué mejor forma de acabar la semana... A Facebook va! Un besazo
ResponderEliminarMe alegro mucho de que te haya gustado, yo también creo que hay que ser positivos, solo así se pueden alcanzar nuestras metas. Un abrazo de oso y gracias por compartirlo.
ResponderEliminarNoelia