Desde siempre me ha preocupado la
situación de las mujeres en algunos países, como he dicho muchas veces, no
elegimos el lugar en el que nacemos, es algo que sucede totalmente al azar, y
sin embargo, es lo que determina que podamos tener una vida digna o una
existencia poblada de miserias. Para algunas mujeres, por el mero de hecho de
su condición femenina, la vida está llena de dificultades, no se les permite ir
a la escuela, son obligadas a casarse a muy temprana edad, incluso a veces son
asesinadas con total impunidad en nombre del honor familiar. También se les
niega el derecho a recibir una educación esmerada y de calidad, que les
permitiría tener una vida digna y salir de la miseria y la pobreza que
caracteriza sus vidas.
Ayer vi un interesante reportaje
en la BBC
realizado en Pakistán, una periodista con muchas agallas entrevistaba a una de
las amigas de Malala, esa niña tan valiente que casi pierde la vida por
reivindicar su derecho a la educación. Sus amigas relataban el miedo que
sienten cada vez que se dirigen a la escuela, ya que los talibanes no han
cesado en sus ataques y amenazas, y a menudo sienten que sus vidas están en
peligro por el mero de hecho de ir a la escuela. En la mente de todas ellas
está el ataque que casi le cuesta la vida a su amiga, y por supuesto tienen
miedo, ya que mañana podrían ser ellas las víctimas de un ataque similar. Sin
embargo, no se rinden y todos los días desafían su miedo y se dirigen al
colegio, donde siguen soñando con un futuro mejor, en el que quizá serán médicas
o abogadas, ¡quien sabe!, quizá hasta alguna de ellas se convierta en defensora
de los derechos de las niñas.
Una de las niñas me pareció
especialmente valiente, le contaba a la periodista que si bien ha sido
amenazada de muerte por los talibanes, amenaza que se extiende a su familia ya que sus padres y hermanos
también han sido amenazados, no piensa dejar de estudiar. Sus padres la apoyan
sin reservas, sin embargo, el miedo era patente en sus ojos, “¿qué pasará si
mañana deciden atacarme a mí?”, se preguntaba, tal vez se hable del caso en
todos los periódicos del mundo, ¿pero de qué le servirá a ella si muere?, evidentemente de nada.
Ella al igual que cualquier otra
niña merece una vida digna, que solo podrá ser alcanzada por medio de una
educación digna y de calidad. No podemos consentir que la sinrazón y la
ignorancia de un grupo de dementes pongan fin a sus sueños.
Hay muchas niñas en muchos
lugares que sueñan con una vida mejor, desgraciadamente a veces la pobreza, y
en la mayor parte de las ocasiones la ignorancia y unas tradiciones injustas y
trasnochadas, les arrebatan ese derecho. Mientras el mundo mira para otro lado,
nos compramos el smartphone de última generación, el coche último modelo, y no
dejamos de hablar por el WhatsApp, y así nos olvidamos de que en muchos lugares
hay gente que sufre y necesita de nuestra ayuda, pero sobre todo necesitan que
volvamos la vista hacia ellos y apoyemos
sus reivindicaciones, porque todos juntos podemos hacer de este mundo un lugar
más justo e igualitario para todos.
Os dejo con un vídeo promocional de la ONG Plan de su campaña titulada "Por ser niña", donde abogan por el derecho a la educación de las niñas.
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