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| Es una modelo, pero ¿cuantas mujeres sueñan con no tener que llevar el velo? |
Ayer en las noticias escuché una noticia que me heló la
sangre, una mujer había sido asesinada en Afganistán por los talibanes,
mientras un grupo de testigos aplaudían y vitoreaban el “espectáculo. La mujer
había sido acusada de infidelidad, una acusación totalmente arbitraria,
posiblemente el único delito de esta pobre inocente fue nacer mujer en país en
el que las mujeres no somos nada, una noticia deplorable que no se debería
repetir, aunque mucho me temo que si lo
hará.
La violencia contra las mujeres es tema recurrente en muchos
países del mundo, no hace falta irse a un país tan convulso como Afganistán, no
hay más que ver los informativos para darnos cuenta de lo mucho que queda por
hacer en este tema. Sin embargo en nuestro país tenemos leyes que nos protegen,
mientras que en estos países tan convulsos no tienen ningún derecho, es más en
algún país no tienen ni siquiera nombre, ya que no figuran en ningún registro,
ya sabéis no se puede matar a quien “no existe”.
La sinrazón en estos países parece no tener fin, se trata a
las mujeres como meros objetos propiedad del padre, marido o hermano de turno,
quien decide sobre su vida y su destino sin que ellas puedan hacer nada al
respecto. Por si fuera poco, estos dementes consideran a las mujeres enviadas del
diablo, enemigas de lo que ellos consideran moral, sometiéndolas a todo tipo de
vejaciones y atrocidades.
La comunidad internacional sigue mirando para otro lado,
diez años después de la guerra poco ha cambiado, el país sigue siendo
completamente inestable, el hambre sigue reinando por doquier, no olvidemos que
la pobreza es el mayor enemigo de la razón y la cultura. Nuestros políticos no
se preocupan por lo que pueda pasar en este país que tanto ha sufrido, incluso
se habla de pactar con los talibanes, algo que dejaría completamente
desprotegida a las mujeres. Las asociaciones de mujeres han hablado alto y
claro al respecto, pero nadie parece escucharlas, convidadas de piedra en el
destino de su país, en el que no tienen ni voz ni voto.
Sé que tenemos un montón de problemas en nuestro país, pero
no se pueden comparar con los que tienen estas mujeres, por eso me gustaría que
dedicáramos un momento para reflexionar sobre ello. Sé que poco o nada podemos
hacer al respecto, no somos embajadores, ni tenemos ningún cargo político que
pueda influir, pero sí que podemos denunciar y hacer llegar nuestra indignación
a quien sí puede.

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