| La playa de Candás el pasado domingo, hoy está cerrada por el vertido |
El pasado domingo estuve disfrutando de un día de sol en la
playa de La Palmera
en Candás, cuando me bañaba en la mar, que estaba preciosa, recordé mis años de
infancia jugando en la orilla. Los paseos por el muelle con mi familia, y
también eché mucho de menos a mi abuelo Agustín, quien solía pasear por el muro
todos los días, y siempre que podía bajaba a bañarse, incluso llegué a mirar al
muro a ver si le veía pasar.
Mi abuelo lleva veinte años sin poder pasear por la playa de
sus amores, y durante estos años no he dejado de echarle de menos un solo día,
hoy que veo esa playa arrasada por el fuel no puedo evitar sentirme triste,
siento que están acabando con todos mis recuerdos de infancia.
Para algunas personas el vertido no ha sido tan grave, hay
incluso quien se atreve a decir que son los medios de comunicación los que
están exagerando la situación, pero todos hemos visto las imágenes, están ahí,
y lo que vemos es una mancha enorme en el mar. El aspecto no puede ser más
desolador, las rocas están negras, la arena está horriblemente sucia, y el olor
cuentan los que pasean a menudo por la zona es insoportable, por supuesto que
es grave. Las playas están cerradas al baño, algo que sin duda perjudicará al
sector turístico, si se ha ido hasta el camión de los helados, ¡cómo puede
haber gente que diga que no es para tanto!.
Nos han robado el verano, y quien sabe si no nos habrán
robado el resto de veranos, porque el impacto del vertido por pequeño que haya
sido tardará años en ser superado. La playa de los veranos de mi infancia tiene
un aspecto triste y sucio, está sola sin niños gritando en la orilla, ni
familias enteras charlando de futbol, y todo se lo debemos a una tubería rota
en la Térmica
de Aboño, algo que sin duda se habría evitado si la empresa hubiera velado
adecuadamente por la seguridad de sus instalaciones, pero evidentemente no lo
hizo,¡ a saber en qué condiciones estaba esa tubería ¡.
Hoy ya es tarde, la costa del hermoso concejo de Carreño
está contaminada y no sirven de nada las disculpas, ya está hecho, y quien sabe
sí se podrá reparar.
Candás es el lugar donde mi abuelo paseaba todos los días,
mi bisabuela Agustina trabajó en sus fábricas y mi tatarabuelo “Sagasta”
trabajó como carpintero del “Carreño”. También es el lugar donde pasé algunos
de los mejores momentos de mi infancia, hoy todo eso ha quedado atrás, la gran
mayoría de esas personas ya no están, y todos sus recuerdos han sido
arrastrados por una mancha horrible que sólo deja lugar a la tristeza.
Espero que no vuelva a ocurrir, como decían nuestros amigos
los gallegos “Nunca Mais”, pero parece que el ser humano no aprende y la
historia una vez más se vuelve a repetir, ¿volverá a ocurrir?, ¡quien sabe!.
Mientras tanto tendré en la memoria la imagen de la playa llena de gente del pasado
domingo, al menos eso no me lo podrán quitar, y no sólo por las fotos que
saqué.
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