Cuando era una niña y me preguntaban qué quería ser de mayor
siempre respondía que quería ser enfermera, sin embargo me apasionaba cantar, y
en el fondo creo que siempre tuve la fantasía de ser una cantante famosa y
viajar por el mundo entero. Pero no dejaba de ser un sueño y ya se sabe, los
sueños, sueños son, que decía el gran Calderón, así que la vida me llevó por
otros caminos, y aunque sí que hice unos años de música en una escuela, ese
sueño quedó aparcado, casi olvidado.
Pasaron los años, y después de haber estado unos años en Londres, regresé a España y me puse a trabajar en hoteles, por supuesto no me dejaban tiempo para nada, ni
siquiera tenía tiempo para mis amigas, así lo que de buscar un coro y volver a
cantar era impensable. Recuerdo que por aquel tiempo una chica que vino a hacer
una reserva para unos amigos me animaba a retomar mi pasión y me intentó
convencer para que cantara con ella en el coro de la Catedral de Oviedo, pero
claro no había tiempo.
Entonces llegó el paro, y después de estar un tiempo
haciendo cursos, prácticas y demás, me dije que había llegado el momento
de buscar un coro, después de todo quizá más adelante no tendría tiempo. Así
fue como descubrí un buen día en la red a los amigos del coro Melsos, del que
ya he hablado en otra ocasión.
El primer día casi salgo corriendo, sólo calentando me
entraron sudores, y pensé que aquello no era lo mío, después de todo en
mis comienzos yo solía cantar por Abba, a ver qué hacía yo cantando joyas de
Mendelsshon, entre otros grandes compositores. En alguna ocasión estuve a punto
de abandonar lo reconozco, pero hubo algo, no sabría decir exactamente qué, que
me retuvo y me hizo seguir trabajando junto con mis amigos.
Me sentí contagiada por la pasión con la que mis compañeros
afrontaban cada ensayo, cada nueva partitura, y por supuesto me unía a ellos la
pasión por la música, y aunque yo siempre había querido cantar pop, reconozco
que las partituras de Victoria, Mozart, etc, son mucho más gratificantes.
Cantar estas joyas musicales es un privilegio, realmente me
llena de orgullo y satisfacción trabajar y estudiar estas partituras hasta que
salen y suenan como tienen que sonar, es algo maravilloso.
Además en la gente del coro encontré más que amigos, casi una
familia, son unas personas maravillosas, llenas de buenos sentimientos, que
llevan más de dos años estando a mi lado y dándome ánimos ahora que las cosas
no salen exactamente como yo quiero. Son sensacionales, y doy gracias a la vida,
a los astros o a quien fuera por haberme encontrado con ellos.
Sentir la misma pasión que sienten ellos por un trabajo bien
realizado, aunque a veces las actuaciones no salgan como quisiéramos, es algo muy gratificante, y ahí
seguimos al pie del cañón, ahora como coro femenino.
La última actuación fue en la parroquia de Fátima en La Calzada , era nuestra
segunda actuación como coro femenino, y aunque siempre hay cosas que se pueden
mejorar, no estamos insatisfechas con nuestro trabajo. Y para muestra un botón,
os dejo un vídeo de nuestra interpretación de Si la noche hace escura, del
Cancionero de Uppasala, atribuída a Francisco Guerrero, una delicia de
partitura que me maravilla cada vez que la canto.
Quiero hacer llegar desde mi blog nuestro agradecimiento a la gente de las Iniciativas deportivo culturales, que cada año nos tratan a todos los coros maravillosamente, gracias por apoyarnos y seguir contando con todos nosotros año tras año. Seguramente vuestro párroco, el recientemente fallecido José Mª Bardiales nos aplaude desde el cielo, siempre estará presente en las vidas de todos sin duda.
Tan sólo espero que podamos seguir cantando todas juntas
durante muchos años, y claro que nos salgan muchas actuaciones, después de
todo, ¡para qué son los ensayos!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario