Hace unos años trabajando como
recepcionista en Oviedo, tuve el placer de conocer a un grupo de supervivientes
de cáncer de mama, un más que agradable encuentro del que guardo gratos
recuerdos.
Venían de Zaragoza y debo
reconocer que nos dieron una lección de coraje y amor por la vida tanto a mí
como a Lucía, la guía que las acompañaba en su viaje. Las recuerdo tan alegres
y espontáneas, tan llenas de vida, riendo, haciendo bromas, incluso intentando
ligar con alguno de mis compañeros, ¡quien diría que habían pasado por el drama
de tan temible enfermedad!. Y sin embargo así fue, pero ellas alegres y
joviales, no dejaban que su enfermedad, ya superada, como bien apuntaba una de
ellas afectase al resto de sus vidas, aún les quedaba mucha guerra que dar, se
iba a enterar Oviedo entero de que estaban aquí las mañas.
Si hay alguien que llamó mi
atención fue una de ellas, una mujer muy guapa, con el pelo rubio, que me
perdone porque no recuerdo su nombre, que atendió amablemente la llamada de una
emisora de radio local. Sentada frente a mí en uno de los sofás de recepción se
explicaba sin tapujos, efectivamente tanto ella como sus compañeras estaban
operadas de cáncer de mama, todas habían pasado por ese drama, y sí había sido
un golpe terrible, algo de lo que costaba recuperarse, pero lo habían hecho,
todas y cada una de ellas. “De esta enfermedad se sale”, dijo alto y
claro,”porque todas lo hemos superado y aquí estamos”.
Sin duda toda una lección de
esperanza y sobretodo de coraje, algo que en la vida olvidaré, y me imagino que
Lucía tampoco, por eso siempre que veo a alguien que intenta recaudar fondos
para combatir el cáncer de mama colaboro sin pensarlo.
Hoy me he encontrado en la Feria de Muestras de
Asturias un pequeño stand en el que se recaudaban fondos para combatir esta
enfermedad, así que no me lo he pensado y he colaborado comprando un vaso de
sidra, no es una gran aportación, pero menos es nada. Me gustaría que mi
pequeña aportación sirva para que algún día ninguna mujer tenga que decir en la
radio que ha sido operada de cáncer de mama, algo que quizá no llegue mañana,
pero si todos aportamos algo, y sobretodo si la administración apoya a los
investigadores quizá no esté tan lejos.
Me gustaría dedicar este post a
todas las mujeres que han superado un cáncer de mama, pero también a las que no
lo han podido superar, por ellas también, por las que están pasando ahora por
la enfermedad, para que tengan ánimo, seguro que saldrán adelante. Pero si
alguien que merece mi dedicatoria son ese grupo de mujeres extraordinarias de
Zaragoza, quienes me han inspirado este post y a las que cinco años después
todavía recuerdo, espero que sigan dando guerra por ahí.
Y como no me gustaría terminar este post con una dedicatoria musical, para todas ellas va esta hermosa pieza de Rymski Korsakov, La Rosa y el Ruiseñor, interpretada en directo por la gran Anna Netrebko, un lujo de soprano para una pieza muy hermosa de uno de los más grandes. Un regalo para todos, espero que os guste.
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