Después
de haber terminado los exámenes me he acercado hasta Mérida, donde
ahora reside mi novio, para descansar y disfrutar del sol que a
veces, y solo a veces, se niega a aparecer por Asturias. Son días
de descanso en los que estoy aprovechando para leer aquellos libros
que había comprado por puro vicio, pero que no había encontrado un
momento para leer debido a mi intensa vida académica en la UNED.
El primer libro que he leído ha sido El lector de Julio Verne de Almudena Grandes, y debo decir que me ha sorprendido gratamente, tanto que lo he leído, o mejor devorado, en apenas unos días. La historia, que me ha conmovido mucho, está narrada en primera persona por Nino, un niño de siete años que vive en la casa cuartel de la guardia civil en Fuensanta de Martos, un pequeño pueblo de Jaén. Nino que no quiere ser guardia civil como su padre, entabla amistad con un recién llegado al pueblo: Pepe el Portugués, que ni es portugués ni es tan inocente como aparenta. Son los años de la lucha armada de aquellos que se echaron al monte con esperanzas de libertad, idealistas que se negaron a rendirse y se mantuvieron firmes en sus convicciones hasta la muerte si era preciso. También son años de represión y de hambre, y de muchas tristezas causadas por la mano dura del régimen. También son años de duras contradicciones y terribles dilemas que sufren aquellos que deben acatar e imponer la ley mientras callan sus verdaderos sentimientos. Debo decir que pasé unos días sumergida en el duro ambiente de la posguerra, ya que Grandes ha sabido captar de una manera muy aguda y fiel el sentimiento de impotencia de aquellos que perdieron la guerra, pero que a pesar de los sufrimientos supieron mantener la dignidad.
Este
libro lo compré en la librería La buena letra, que está en Gijón
en la calle Casimiro Velasco, su propietario Rafa, es un filólogo
que ama intensamente la literatura, algo que se refleja en las
ediciones que podemos encontrar en esta librería, que están mu y
cuidadas. Además Rafa es muy buen consejero, así que os recomiendo
que os paséis por allí a echar un vistazo.
Otro
libro que he leído estos días es 65% agua, de Isabel Alba, a
la que tuve el inmenso placer de conocer en La buena letra, un sábado
de lluvia en el que me pasé por la librería de pura casualidad para
encargar un libro para mi chico. Isabel me pareció una mujer
encantadora, y me identifiqué mucho con ella, ya que contaba que el
libro había sido un ejercicio casi terapéutico, que ya sabéis que
es más o menos lo que yo hago en este blog. Me decidí a comprarle
el libro, pero como mis estudios ocupaban todo mi tiempo he tardado
año y medio en poder leerlo y, al igual que el anterior lo devoré
en apenas unos días. El contraste entre ambos relatos no puede ser
mayor, 65% agua es una sucesión de relatos sin aparente
conexión entre si, narrados desde el punto de vista de sus dos
personajes protagonistas: Elisa y Andrés. Estos no se conocen entre
sí, y sus experiencias vitales se van alternando de manera
fragmentaria, quizá porque ambos sienten que no están completos, y
que sus vidas no son como a ellos les habría gustado que fueran.
Ambos añoran un pasado que ya no va a volver, arrepintiéndose de
aquello que no llegaron a ser, o de los lugares que no llegaron a
conocer, como la Plaza Roja de Moscú. Si hay algo que he sacado en
conclusión de este libro es que debemos actuar de acuerdo con
nuestra conciencia, y hacer aquello que nos interese y nos colme,
porque de lo contrario la vida se hace insufrible. A veces leyendo
este libro tenía la sensación de que los personajes eran muertos en
vida, que simplemente se habían dejado llevar por la corriente
monótona de una existencia banal y absurda. Sin embargo, y no quiero
desvelar mucho, el final nos demuestra que siempre hay esperanza de
recuperar algo de aquello que creemos perdido para siempre.
Se
trata de dos relatos muy diferentes entre sí, pero que merece la
pena leer, yo desde luego os los recomiendo, porque a pesar de la
dureza de ambos relatos, las dos autoras dejan lugar a la esperanza,
algo que nunca debemos perder.
Los que me seguís ya sabéis que mi otra gran pasión además de los libros es la música. Parece que los libros y la música son dos aficiones completamente diferentes y, sin embargo, la literatura ha servido de musa para algunas de las más hermosas obras musicales. Como ya sabréis este año está dedicado a Shakespeare y a Cervantes, dos de los más grandes autores de la literatura universal. Sus obras han inspirado a algunos de los mejores compositores de la historia. De Don Quijote existen incontables versiones entre ballets, musicales y como no ópera. Hoy me gustaría compartir con vosotros y una pequeña pieza del Don Quichotte de Jules Massenet,interpretada por Silvia Tro Santafé, una soprano a la que he podido escuchar en Bilbao hace unos meses, con un gran porvenir por delante. Espero que os guste.

Hola!!!!!! Me encanta Mérida, he ido bastantes veces y volvería mil veces más, me alegra que lo estés pasando genial.
ResponderEliminarAmbos libros tienen muy buena pinta, no sabría con cual quedarme porque son tan distintos...
Un besito y a disfrutar.
Hola Marigem, ¿qué tal todo? Pues sí son dos libros muy interesantes, quizá yo me decantaría por el de Almudena Grandes si estás interesada en la guerra civil y lo que sucedió a continuación. El de Isabel Alba es más posmodernista, está muy indicado para personas que sientan q que tienen un gran vacío en su vida y necesitan un gran cambio. Pero te repito que los dos son muy recomendables.
ResponderEliminarEn fin, yo es que me siento muy bien, estoy en un gran momento de mi vida, dando comienzo a una nueva etapa en mi vida junto a mi pareja aquí en Mérida, aunque ya sabes que Asturias y nuestra ciudad en particular me tiran mucho, así que pienso volver pronto.
Besos