Mi entrada de hoy está dedicada a
una persona muy importante en mi vida, que siente ganas de volar a Nueva York,
sin duda la ciudad de sus sueños, y como de momento no puede hacerlo está un
poco triste. Todos tenemos algún lugar que nos ha marcado de manera especial,
ya sabéis que la ciudad que nunca olvidaré y a la que siempre quiero volver es
Londres. Por suerte hace poco que estuve allí, y de este último viaje tengo
muchos y buenos recuerdos. Por desgracia nunca he podido cruzar el charco, así
que no tengo experiencias propias que relatar sobre esta ciudad. Pero hoy he
leído el blog de María, Junto a una taza de té, y he recordado que se puede
viajar con la imaginación, y eso es lo que ella ha hecho de la mano de Virginia
Woolf, así que yo me he propuesto hacer lo mismo en esta entrada para darle una
pequeña alegría a un buen amigo.
Me he asomado a pinterest, y he
descubierto el Empire State, majestuoso se alza sobre la gran ciudad como un
coloso que no teme ser derribado. Desde las alturas he contemplado la ciudad
iluminada en la noche, y al igual que alguna que otra pareja de película he
sentido que el mundo estaba a mis pies.
Después he bajado por la Quinta Avenida , y claro, no he
podido evitar la tentación de pasearme por Tiffany & Company, emulando a la
gran Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, ya sabéis que la adoro.
Después me he perdido por Central Park, donde he disfrutado de la calma y la tranquilidad en el medio del bullicio de la gran ciudad. Desde allí he visto el majestuoso atardecer, y seguido soñando con un mundo mejor, en paz y armonía. Y entonces como yo soy así, he sentido la necesidad de penetrar en la sede de Naciones Unidas para darle un tirón de orejas a la asamblea, que lleva tres años olvidando que hay una sangrienta guerra en Siria, entre otras muchas calamidades que merecen su atención. Y justo después he decidido pasear por el puente de Brooklyn, que en tantas películas he contemplado, y allí sentada en un banco, he pensado en todas las cosas que aún me quedan por hacer.
Después me he perdido por Central Park, donde he disfrutado de la calma y la tranquilidad en el medio del bullicio de la gran ciudad. Desde allí he visto el majestuoso atardecer, y seguido soñando con un mundo mejor, en paz y armonía. Y entonces como yo soy así, he sentido la necesidad de penetrar en la sede de Naciones Unidas para darle un tirón de orejas a la asamblea, que lleva tres años olvidando que hay una sangrienta guerra en Siria, entre otras muchas calamidades que merecen su atención. Y justo después he decidido pasear por el puente de Brooklyn, que en tantas películas he contemplado, y allí sentada en un banco, he pensado en todas las cosas que aún me quedan por hacer.
Así me he despertado y me he dado
cuenta de que no he salido de mi casa, son más de las once y media y sigo en
pijama, ¿qué más da?, me digo, si tengo todo el tiempo del mundo. Claro que
esta tarde tengo que volver al trabajo, ¡qué se le va a hacer! Ya llegaré el
día en que pueda visitar la gran manzana en buena compañía, mientras tanto me
conformo con viajar con mi imaginación y
con la amiga María, de Callejeando por el mundo, que en su día también me llevó
de paseo por Nueva York.
Y hoy la música la pone Frank Sinatra, ya os podéis imaginar que la canción solo puede ser New York New York, espero que os guste.
Y hoy la música la pone Frank Sinatra, ya os podéis imaginar que la canción solo puede ser New York New York, espero que os guste.

Que bonito post, Noelia. La verdad es que viajar, se puede viajar de muchas maneras y soñando con viajar es la primera manera de hacerlo. La realidad, llegará.
ResponderEliminarUn besito.
María.