Estos días estoy muy relajada,
intentando dejar atrás el estrés de los exámenes, y pensando ya en organizar mi
jornada de estudios para el segundo cuatrimestre. Así que el pasado sábado, que
prometía ser muy muy tranquilo, decidí echar una mano en las tareas domésticas,
bueno, también pasé por la peluquería
que me tenía que poner guapa ;-)
El caso es que me encargué yo de
las compras, al menos de algunas, así que fui hasta un supermercado que tiene
dos entradas, una por Ana María y la otra por la Avenida de Schultz, los
que sois de Gijón seguro que ya sabéis cual es. Nosotros ahora vamos mucho a
comprar allí porque tienen un pan sin gluten, mi madre es celíaca, que está muy
bien de precio y por lo visto no sabe nada mal. Cuando estaba en la cola,
decidí ir preparando las bolsas y el dinero,
para no hacer perder demasiado tiempo a la cajera, que no me gusta darles
demasiado trabajo. El caso es que de repente me fijo que la señora que está
delante de mi se queda mirando al suelo, y acto seguido se agacha a la
velocidad del rayo para coger un billete de diez euros que estaba en el suelo.
Yo pensé que se le habría caído y no di más importancia. La señora en cuestión
le pidió una bolsa a la cajera, y
vosotros diréis, y que más nos da, pues cuando os cuente el resto de la
historia lo entenderéis. El caso es que la señora pagó sus compras, bolsa
incluida y se marchó a toda prisa. Entonces la cajera, una chica encantadora y
muy amable, me pasó los artículos por el escáner, con total normalidad, y
cuando me dispongo a sacar el dinero de mi cartera compruebo con total
estupefacción que mis diez euros no están dentro. Entonces mi cerebro empieza a
funcionar con rapidez, y caigo en la cuenta, había sacado los diez euros para
no hacer esperar a la amable cajera, y al colocar las cosas en la cinta se me
cayeron. Entonces caigo en la cuenta de que los diez euros se me habían caído a
mí, y la señora en lugar de avisarme amablemente se ha largado con ellos a toda
velocidad. Salí a toda prisa a ver si la veía, pero nada, en ese momento no la
localizaba. Así que volví adentro y le expliqué media atribulada a la cajera lo
que me había sucedido. Por suerte tenía algo de dinero suelto y pude pagar la
compra. Entonces la cajera, no recuerdo su nombre es una pena, que de estas
cosas sabe mucho, me dijo que le dejara la compra e intentase darle alcance,
después de todo era mi dinero y la señora merecía un buen reproche.
Así que salí a la calle a toda
velocidad, sin saber muy bien por dónde habría podido ir me dirigí hacia la
calle Roncal, y cuando me quise dar cuenta veo a una señora más o menos de su
estatura con una bolsa del supermercado en cuestión. Sí la bolsa fue
providencial. No sé si en mi vid habré corrido tanto, el caso es que le di
alcance cuando estaba a punto de entrar en su portal. ¡Menudo susto se llevó
cuando me vio allí jadeando! Os podéis imaginar lo que sucedió a continuación:
-
Esto, ¿usted se ha llevado diez euros que estaban en el
suelo?-
-
Sí, ligeramente atribulada, pero enseguida se saca la
cartera del bolso
-
Es que verá eran míos.
Bueno el resto de la conversación
no os la voy a relatar, el caso es que me devolvió los diez euros enseguida y
sin rechistar. Yo le dije que estoy en paro, para que se de cuenta de que ese
dinero para mí hoy es todo un mundo, aunque os tengo que confesar que eran de
mis padres. ¿Qué habría pasado si yo fuera una madre de familia en paro? Pues a
lo mejor esos diez euros serían todo lo que tendría para dar de comer a mi
familia. Así que señores y señoras, cuando se sientan tentados de coger dinero
que no es suyo en la cola del supermercado piensen en eso.
Quiero dar las gracias a la
cajera del supermercado, que me instó a salir en busca de la señora. Seguro que
anécdotas como estas ya las habrás vivido mil veces, pero seguro que no te han
dado las gracias desde un blog, me encantaría saber tu nombre para
agradecértelo como es debido.
Y hoy le he estado dando muchas vueltas a la cuestión musical, porque claro, no tenía muy claro que pieza encajaría con esta entrada. Entonces se me ha ocurrido echar un vistazo a mis listas de Spotify y he reparado en el gran Nino Rota, y he pensado que la banda sonora de El Padrino era ideal. Sí, ya sé que la señora no era precisamente la jefa de una banda de mafiosos, pero no se me ocurre otra mejor, ¿y a vosotros?
Hola!!!!! Desde luego, hay que ver. Pues a mí el otro día en un súper de la calle Uría me pasó justo lo contrario. Al igual que tú estaba en la cola con la bolsa, el dinero y todo preparado para facilitar a la cajera y para que las demás pesonas no tengan que esperar y se me calleron 20€ y una señora que pasaba y que ni estaba en la cola me aviso. Yo estaba la última y ella podía haberlos cogido sin que nadie se diese cuenta, no era algo tan descarado como tu caso y aún así me avisó y me los dio, lo cual valoro mucho porque no lo hizo por "compromiso" sino por honradez de verdad Menos mal que aún queda gente buena. Y menuda suerte tuviste, yo con los nervios seguramente no la habría encontrado o no me habría atrevido a pedirle el dinero. Un besito.
ResponderEliminarHola Noelia.
ResponderEliminarMe parece muy fuerte lo que has explicado porque la idea es que la gente "normal" hace estas cosas que parecían reservadas a delincuentes puros y duros.
¿Te imaginas que encuentras 10 euros de otra persona, preguntas de quién son y alguien te engaña y dice ser el propietario? Ya todo es posible.
Un saludo
Hola Antonio, tienes toda la razón, esta era una señora de unos setenta y algo aparentemente muy normal, bien vestida, llevaba una compra por la que no pagó poco dinero, por lo que me no creo que tengas problemas de dinero. Me temo que estas cosas han pasado siempre, ya que hace unos años le pasó algo similar a mi madre con otra señora mayor que cogió los 20 € de vuelta que la cajera le daba a mi madre, en este caso no estaban en el suelo, directamente se los quitó a la cajera y salió corriendo. Me temo que no tiene nada que ver con la crisis, porque esto que te comento pasó hace unos 8 o 9 años. Ese día mi madre no recuperó el dinero, y a la señora que era mayor para salir corriendo con el dinero anduvo bastante ágil.
ResponderEliminarHola Marigem, tienes razón yo misma le habría dicho a la señora que se le había caído el dinero, nunca lo habría cogido así como hizo ella y en mis narices. Tienes razón que tuve mucha suerte, y gracias a la cajera que insistió en que fuera tras de ella porque el dinero era de mi casa y en estos tiempos nadie está sobrado. Luego la señora me dijo como excusa que como a ella también le había caído dinero pensó que eran suyos. Te aseguro que no le había caído nada, en el suelo solo estaban mis diez euros, y si los cogió con tanta prisa y se los guardó tan rápido denota que sabía que no eran de ella. Además me los devolvió enseguida sin poner excusas. A mí también me dio vergüenza, pero mira más vergüenza me daría decir en casa que me habían caído y se los había llevado otra señora en mis propias narices. Por eso le dije que estoy en paro, para que entienda que ahora mismo para mí diez euros son un mundo, cierto que salían de casa, pero con el sueldo de un jubilado no se puede tirar el dinero. Yo espero que haya escarmentado y que para la próxima no los coja.
Besos a los dos
Noelia
Vaya culebrón.Muy bien x tu reacción.La gente ye la pera fia
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