Parece que últimamente me cuesta mucho trabajo
sentarme delante de mi ordenador para reflejar en este blog todo aquello que me
preocupa. Sin embargo, hoy he sentido la necesidad de retomar esa buena
costumbre de hablar sobre lo que me inquieta, para relataros algo que me ha
sucedido este mañana.
Hoy cuando me he levantado no recordaba que era
cuatro de febrero, una fecha marcada en el calendario como el Día mundial
contra el cáncer, enfermedad de la que ya os he hablado alguna vez. El caso es
que he salido a hacer unos recados, y al llegar a la plaza de España una señora me ha preguntado si quería colaborar con un
donativo contra el cáncer. Por supuesto le he respondido que sí, nunca me niego
a aportar algo, por pequeño que sea, para contribuir a la investigación. No me
di cuenta al principio, pero enseguida cogió un poco de confianza y me dijo que
está luchando contra el cáncer de mama, del que ya fue operada en junio. Me he
puesto a hablar con ella y con el señor que la acompañaba, que me contó que él
ha padecido el linfoma de Hodgkin, que todavía sigue tomando su quimio en
pastilla, pero que no pierde la sonrisa y sigue luchando por él mismo y por sus dos
nietos, a los que no quiere dejar de ver crecer. Me he despedido de ellos con
un par de besos y con la felicidad de haberme topado con dos personas tan valientes,
que han olvidado sus males para recaudar fondos para la investigación. No os lo he comentado todavía, pero los efectos de la enfermedad aún son visibles en ella, aunque se esfuerza porque no se noten. Lamento
no haberles preguntado sus nombres, habría sido un bonito homenaje, no obstante, creo que no hace falta porque así el homenaje se puede hacer extensivo a todas esas personas que siguen luchando contra la enfermedad.
La lucha contra el cáncer es muy dura, y lo sé
porque lo he visto de cerca, la quimio duele, no sólo cuando entra a través de
la vía, sino más tarde, cuando un inconfundible dolor de huesos te recuerda la
batalla que estás librando. Además, los enfermos de linfoma o leucemia deben
extremar las precauciones porque apenas tienen defensas y un simple catarro
podría provocarles la muerte. Hay momentos en los que lo único que quieren es
llorar y, en esos momentos lo último que necesitan es que alguien les diga que
tienen que ser fuertes. ¿Sabéis por qué no lo necesitan?, la respuesta es muy
simple: porque ya lo son, como las dos personas que me he encontrado esta
mañana, más valientes y luchadores que nadie.
Hoy este reencuentro con mi blog está dedicado a estas dos personas de las que no sé sus nombre que, aunque no lo saben, me han iluminado el día con su esperanza.
Ya sabéis que siempre termino mis entradas con música, y hoy como es una entrada muy especial he pensado en alguien que ha pasado por una leucemia y la ha superado. Me imagino que los que soléis leerme ya sabréis de quién estoy hablando, porque no es ningún secreto que me gusta la ópera. Resulta muy evidente que me refiero a José Carreras, porque desde su fundación sigue luchando para que otras personas siguen viviendo después del cáncer como un día lo hizo él.

Ufffff, yo también lo he vivido de cerca y es taaaan duro. Lo bueno es que la mayoría de las veces se gana, mi familiar está casi bien, el mejor amigo de mi hija, que estuvo muy malito de pequeño lo ha superado...hay muchos, aunque algunos otros como mi prima, de la que nunca hablo porque no puedo, se nos quedan en el camino.
ResponderEliminarYo también aporto siempre que puedo, pero es vergonzoso que tengamos que hacerlo nosotros y los gobiernos inviertan en armas y poco o nada en investigación.
Un besito guapa, y la canción...la piel de gallina.
Cuanto me alegro de que tu familiar esté mejor Marigem, se pasa muy mal, pero yo creo que se sale más fortalecido de una experiencia tan dura. También te sirve para darte cuenta de quienes te quieren de verdad porque son los que se quedan a tu lado, tú me entiendes, ¿verdad?
ResponderEliminarEs cierto que se necesita mucha investigación y que se necesitan más fondos públicos, me acabo de enterar que uno de los equipos científicos que más han aportado a la lucha contra esta enfermedad se va al paro, ¡qué triste!
En fin, muchos besos y gracias por pasarte a comentar, eres única. Abrazo de oso
Noelia
Supongo que es complicado saber lo que necesita una persona que sufre. Cada quien, busca un remedio diferente. Sin embargo, el amor y el sentirse querido y acompañado es importante. El miedo...supongo que es un sentimiento que nos adormece y al mismo tiempo nos mantiene alerta. Sabemos que la enfermedad nos visitará...si no está ya con nosotros, pero mientras...toca estar acompañando y ser reflejo de esperanza.
ResponderEliminarUn abrazo y que tengas un buen día...y muchas lecturas felices