Estos días de crisis
interminable, parece que nos estamos acostumbrando a ver ciertas noticias sin
que nos afecte, o al menos sin que le demos la importancia debida. Los
desahucios van dejando de ser noticia, o al menos ya no aparecen tanto en los
medios, no porque sean menos, sino porque desgraciadamente ya no interesa que
sean portada de los informativos. Entonces ayer mientras me paseaba por mi
timeline de Facebook, me encontré con un informe de Cruz Roja que me dejó
sobrecogida: 43 millones de europeos no pueden permitirse comprar alimentos por
sus propios medios, y otros 120 millones corren el riesgo de sufrir la misma
suerte.
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| Para muchas personas llevarse un bocado a la boca es cada día más difícil Foto Gratis |
Las cifras son espantosas, y
desde luego merecen una profunda reflexión, está claro que nuestros gobernantes
están haciendo algo mal, muy mal, porque sus medidas de austeridad y recorte no
están consiguiendo que los más desfavorecidos salgan del bache. Al contrario,
parece que la brecha entre ricos y pobres cada día es más profunda e
insalvable, y de esta manera millones de personas están perdiendo la esperanza
de tener una vida digna. No tienen acceso a alimentos ni a medicamentos, han
perdido la cobertura sanitaria, y como ya he dicho antes, también han perdido
toda esperanza. Las ONGs hacen todo lo que pueden, pero se ven desbordadas por
el número de personas que acuden en busca de ayuda, está claro que estamos ante
una crisis humanitaria en el corazón de Europa. Y digo yo, ¿no es momento de
que alguien haga algo?
Está muy bien hablar de mejoras
económicas, hay quien habla de brotes verdes, brotes que nosotros los
ciudadanos de a pie no vemos por ningún lado. Pero lo que ya no me parece de
recibo es que se siga mirando para otro lado mientras tantísimos millones de
seres humanos no tienen nada a lo que poder aferrarse.
Estas personas seguramente un día
tuvieron un buen trabajo, como muchos de vosotros que ahora me estáis leyendo. Seguramente también tuvieron un
coche de lujo, que compraron gracias a su generoso salario, y tal vez vivían en
alguna urbanización de lujo, entre vecinos acaudalados, o al menos, bien
situados, que seguramente hoy miran también para otro lado. Posiblemente fueron
dueños de un negocio floreciente en tiempos de vacas gordas, quizá el negocio
de moda en su localidad, todo el mundo pasaba por ahí, las ventas eran astronómicas,
así que se dejaron llevar por el éxito, y embriagados por él gastaron a manos
llenas. El chalet en la urbanización de moda, el coche de lujos, el último
grito en moda, en fin, incluso hasta se atrevieron a invertir en bolsa. El caso
es que un buen día empezó la crisis, y ellos pensaron, “bueno a mí que me
importa”, mi negocio no depende del ladrillo, ¿qué me puede pasar?” Y sin
embargo, como la pescadilla que se muerde la cola, mucha gente que sí dependía
del ladrillo, ingenieros, arquitectos, aparejadores, pero también albañiles,
pintores, jefes de obra, que casualmente, eran los mejores clientes de esta
floreciente empresa, quedaron sin trabajo, y dejaron de comprar allí. Entonces
vino la tragedia, intentaron sobrevivir como pudieron, primero dejaron de
comprar el género de primera clase, se vendió el chalet y alquilaron un piso más
barato en el barrio de siempre, pero poco a poco todo se fue desmoronando y un
día ya no pudieron hacer frente a los pagos. Empezaron perdiendo el negocio,
después la casa, entonces se vieron obligados a vivir en el coche. Pero
finalmente un buen día los acreedores también se llevaron el coche en el que
dormían, y lo que les quedó fue el recuerdo de un negocio que un día fue
floreciente, pero que hoy solo es ruina y desolación.
Todas esas personas que hoy
acuden a los comedores de caridad son personas como tú y como yo, que lo han
perdido todo. Por desgracia, no todas tenían coche de lujo y un chalet en la urbanización
de moda, algunas eran simples obreros a los que la crisis ha igualado
con sus antiguos jefes. Todos ellos necesitan nuestra ayuda, así que debemos
unirnos para exigir que esta situación termine de una vez por todas, porque
esas personas quieren trabajo y una vivienda digna, merecen una esperanza y la
vida que les prometieron que tendrían.
Ya está bien de jugar con las personas, señores políticos, hagan algo de verdad que no sea pasearse en coches de lujo y pernoctar en hoteles de cinco estrellas, malgastando el dinero de los ciudadanos, que bien podría servir para ayudar a todas estas personas a las que ustedes les han arrebatado la dignidad.
Ni ellos ni yo
queremos ser portada de los lunes al sol, queremos la vida que merecemos.Os invito a leer el artículo en el que Cruz roja informa de esta terrible situación pinchando aquí.Ya está bien de jugar con las personas, señores políticos, hagan algo de verdad que no sea pasearse en coches de lujo y pernoctar en hoteles de cinco estrellas, malgastando el dinero de los ciudadanos, que bien podría servir para ayudar a todas estas personas a las que ustedes les han arrebatado la dignidad.
Y para terminar os dejo con la pieza de música de rigor, que en esta ocasión he pensado en el Adagio de Albinoni, que ya he compartido más veces con vosotros. Esta hermosa canción siempre me hace reflexionar, espero que os guste.

Lo peor de la crisis que estamos sufriendo son los políticos. Y me da igual de qué signo sean. Salvo honrosas excepciones se comportan como si los problemas del país no fueran con ellos. El desánimo de la gente es bestial. Mal camino llevamos, pero hay que seguir confiando en nosotros mismos. España es un gran país, a pesar de que algunos hagan lo posible por tirarlo a la basura.
ResponderEliminarMe alegra mucho que hagas oír tu voz...
Un saludo cordial
MB
Muchas gracias por pasarte por mi blog y dejar un comentario, me alegra saber que mi voz es escuchada y que mueve a la reflexión. Y también estoy de acuerdo contigo cuando dices que lo peor de la crisis es el comportamiento de los políticos, efectivamente se han olvidado de que están ahí para ayudar a los ciudadanos, se deben a ellos pues son quienes les votan, sin su voto no estarían ahí. Desgraciadamente se demuestra que en este país quien tiene el poder se aferra a él con uñas y dientes y le importa muy poco lo que le ocurra a quienes están por debajo.Un salud
ResponderEliminarNoelia