Ayer mientras leía una revista
bastante interesante, de esas que acompañan al periódico de toda la vida, me
encontré con un artículo de Julia Navarro muy interesante, que versaba sobre un
tema que me interesa mucho: la discriminación por edad en el trabajo.
Julia Navarro es una gran
escritora, una de las mejores que tenemos en este país, así que suelo leer sus
artículos con bastante interés, es una gran mujer, que habla desde la
experiencia, la madurez y sensatez que solo dan los años.
En su artículo nos contaba lo
sorprendida que se quedó cuando una
amiga suya, le preguntó hace poco si la veía mayor. La respuesta por supuesto
fue un no rotundo, claro que no es mayor, al igual que ella está en la mejor de
la vida, y todavía le queda mucho por hacer.
Su amiga entonces le confesó que
en la empresa en la que trabaja, por la que lo ha dado todo durante muchos
años, han desembarcado un grupo de ejecutivos cuarentones, que creen haber
descubierto la pólvora, cuando todos sabemos que hace mucho tiempo que se descubrió.
Así que se ha visto un poco arrinconada, por esta “juventud” que cree saberlo
todo, y lo que es peor creen estar en poder de la verdad absoluta, cuando no es
así. El caso es que alguien le preguntó si pensaba jubilarse pronto, “como te
queda poco”, añadió con bastante mala baba diría yo.
Por supuesto que no tiene pensado jubilarse, es una mujer joven aun, que lo ha dado todo por su empresa, ha pasado los mejores años de su vida trabajando muy duro para levantarla, y ahora la ponen en sus manos, pero el trabajo duro lo han hecho gente como la amiga de Julia Navarro.
Por supuesto que no tiene pensado jubilarse, es una mujer joven aun, que lo ha dado todo por su empresa, ha pasado los mejores años de su vida trabajando muy duro para levantarla, y ahora la ponen en sus manos, pero el trabajo duro lo han hecho gente como la amiga de Julia Navarro.
Son esta personas, que ahora
tienen más de cincuenta, quienes han levantado este país, trabajando largas
jornadas, sacrificando horas de sueño, y en muchas ocasiones seguramente habrán
tenido que hacer de tripas corazón y renunciar a reuniones familiares, comidas
de amigos, etc. A ustedes que ahora lucen traje caro y piensan que son los más
listos de la tierra, se lo han dado todo echo, ustedes no han tenido que
levantar una empresa de la nada, y desde luego la gran mayoría no conocen el
sacrificio y el esfuerzo, por lo que no lo valoran, gran error por su parte. ¿Qué harán ustedes el día que las
cosas de repente se tuerzan y no sepan qué hacer?, ¿a quien acudirán?
Son mujeres como esta de la que
ahora hablo, quienes saben lo que hay que hacer, porque poseen una madurez,
sensatez, experiencia y sabiduría que
solo aportan los años trabajados. Ellos merecen estar en un pedestal, sin ellos
no habría futuro, porque no tendríamos pasado en el que apoyarnos. Deberían ser
el espejo en el que nos miramos todos, pues son quienes han conseguido todo lo
que hoy tenemos, así que quienes les arrinconan demuestran así su gran
ignorancia. Pero cuidado, que quizá mañana se vean en la misma situación y
entonces lloren, pero claro, quien siembra vientos…
Todo mi apoyo y admiración para
mujeres como la amiga de Julia Navarro, por supuesto que no es usted mayor,
siga trabajando, y no deje que le roben lo que es suyo. A quienes siguen en
esta dura tarea de buscar trabajo pasados los cincuenta mucho ánimo, el camino
es largo y arduo, pero al final todo llegará, no se desanimen. Y a Julia
Navarro, gracias por tan magnífico artículo, publicado en el Mujer de Hoy de
ayer sábado, recomiendo su lectura, es de gran interés.
Para finalizar os regalo una de esas piezas musicales que por lo menos a mí me ponen los pelos de punta, la gran Emma Kirkby, toda una veterana de la música barroca nos regala su inmenso talento en esta interpretación de Youth and Beauty. Una gran mujer que a sus más de sesenta años, sigue trabajando y regalándonos esa maravillosa voz que la naturaleza le ha dado, ¿a qué nadie se atreve a decirle que se jubile?
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