Ayer estuve viendo Katmandú, una
estupenda película de Icíar Bollaín, que relata la historia de Laia, una
profesora catalana, que creó una escuela para los niños de las castas más
pobres de Nepal. Su insistencia por llevar la educación a los más desfavorecidos,
su lucha para lograr que todos ellos tengan una vida mejor, realmente me
conmovió, así que os invito a que la veáis, porque realmente merece la pena.
Sin embargo, no hace falta ir tan
lejos para encontrar a nuestro alrededor gente a la que podemos ayudar,
desgraciadamente las cosas han cambiado mucho para mal en nuestro país y
hay mucha gente pasándolo mal, y lo que
es peor, muchos niños que están en situación casi de desamparo.
Ayer en un reportaje en Informe
Semanal, decían que en algunos comedores sociales han tenido que adecuar sus
instalaciones para atender a los más pequeños, es decir, han tenido que comprar
tronas, papillas, leche infantil, algo que antes jamás había sucedido. Yo me
pregunto que será de estos niños en el futuro, ¿cómo podrán sus padres
educarles?, si no tienen para comer difícilmente podrán comprarles material
escolar, por no hablar de tantas otras cosas que necesitan los niños para su
desarrollo personal. Quiero pensar que de aquí a unos años las cosas cambiarán,
que sus padres pronto encontrarán un trabajo y podrán recibir una educación
esmerada y de calidad. Pero mientras tanto, ¿qué les damos?, pues al menos yo lo
tengo claro, la escuela pública debería ser la solución, y las becas, esas
que nos están recortando injustamente, y
siempre estarán las bibliotecas, lugares llenos de conocimiento gratuitos y
accesibles para todo el mundo.
Hay mucho que podemos hacer los
demás, podemos donar los libros que ya
no necesitamos, a menudo me lamento por no poder donar los míos, que aún conservo
con mimo, pero es que son tan viejos que me temo que no los quieren en ningún
sitio. Y siempre podremos colaborar con aquellas ONGs que intentan ayudar a que
estos niños tengan una vida mejor, por desgracia ahora mismo tienen mucho
trabajo.
A menudo en estos días me he
topado con gente triste, sin esperanza, que dicen eso de “bastante tengo con lo
mío”, es muy fácil lamentarse de las desgracias propias, y sin embargo a
nuestro alrededor hay gente que lo está pasando
mucho peor. Yo no puedo mirar para otro lado y seguir mi camino, yo tengo que
hacer algo, aunque sea poco, mi pequeño granito de arena, si todos aportamos el
nuestro en poco tiempo se convertirá en una
montaña. Después poco a poco iremos creando una cordillera, y de esta manera la esperanza irá llegando a todas partes, pero no hay que abandonar a su
suerte a quienes más lo necesitan.
Ahora mismo hay muchas campañas
abiertas, está La gran recogida de alimentos, de la que ya os he hablado,
también están las campañas de Cáritas y Cruz roja. En Gijón ahora mismo está en
marcha una campaña para recoger alimentos en el la recepción del Centro
Talasoponiente, Cáritas después se encargará de repartirlos entre los más
necesitados, estarán hasta el día 20, así que aun estamos a tiempo. Me han contado
que poca gente dona comida para bebés, es decir leche infantil, papillas de
cereales, que sin embargo son muy necesarios, así que ya lo sabéis, pensad
también en los más pequeños, se lo merecen, ¿verdad? Luego están los bancos de alimentos de toda España, que os recibirán de buen grado, toda ayuda es poca, y por qué no, también nos podemos hacer voluntarios, yo me lo estoy planteando, que mejor donación que mi tiempo, así les estaré dando lo mejor de mí.
Y como no puedo dejaros sin vuestra pieza musical, esta vez he pensado en algo que nos haga pensar a todos, y me he acordado de una vieja canción de Phill Collins, "Another day in paradise", que habla precisamente de los más desfavorecidos y de lo fácil que es apartar la mirada del sufrimiento ajeno.
Noelia, ¿qué puedo comentar después de leer tu post? Nada que pueda expresar lo que siento, sólo te puedo decir: GRACIAS.
ResponderEliminarGracias de todo corazón, porque gente como tú hacen de este mundo un lugar mejor, donde brilla la esperanza de que voces como la tuya lleguen muy lejos, pero también muy cerca; al corazón.
Un abrazo, Mary Mar
Gracias a vosotros que después de leer estas larguísimas entradas en las que vuelco todo lo que siento, a veces de manera muy desordenada os tomáis la molestia de dejar un comentario, algo que siempre agradezco mucho. Yo soy igual que los demás, ni mejor ni peor,pero a veces no puedo evitar echar la vista alrededor y darme cuenta de la cantidad injusticias que hay en este mundo, me gustaría poder acabar con todas ellas, sé que no puedo, por eso escribo este blog, así al menos a alguien le llegará mi mensaje. Un abrazo
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