Pues sí, aunque nos sorprenda todavía quedan esclavos en el
mundo, y la gran mayoría de ellos son niños de poca edad, vendidos por sus
propias familias que no pueden mantenerles, o bien son víctimas del tráfico de
esclavos. Así no es raro ver niños en situación de esclavitud en las
plantaciones de Cacao en países como Costa de Marfil, o en los talleres de
alfombras de Pakistán, entre otros muchos lugares. También hay niños esclavos
en Haití, un país empobrecido aún más por el devastador terremoto de hace dos
años, lo que llevó a muchas familias a vender a sus hijos a desaprensivos que
les roban su infancia a cambio de nada.
Mientras los niños del llamado primer mundo sueñan con el
móvil de última generación, estos pequeños tan sólo sueñan con ir al colegio y
tener una infancia normal como la que
hemos tenido todos nosotros. Sin embargo hoy por hoy este sueño parece
muy lejano y remoto, ya que la esclavitud infantil parece muy difícil de
erradicar, ya que como he dicho antes, en muchos casos son las propias familias
quienes venden a sus hijos a los traficantes al no poder mantenerlos.
Muchos de vosotros pensaréis que es algo que no os afecta,
pues bien, tal vez tengáis razón, sin embargo es Occidente quien más se beneficia
del “trabajo” de estos niños, ya que gran parte de la tecnología que consumimos
en occidente es realizada en esos países y es muy posible que los niños tengan
algo que ver en ese proceso. Si bien, no es el consumidor final quien tiene la
responsabilidad de acabar con esta situación, sino más bien las grandes
empresas que durante muchos años han decidido mirar para otro lado, todo a
cambio de unos pingües beneficios que han contribuido a enriquecer sus arcas
aún más si cabe.
Hace muy poco vi un reportaje en una conocida cadena de
televisión sobre este asunto, allí se denunciaba el caso de una niña de unos
doce años vendida a una mujer por su propia familia. Esta niña realizaba toda
clase de tareas domésticas en casa de esta mujer, además era obligada a dormir
en el suelo de la cocina, tan bajo era su status en casa de esta “persona”.
Ella tan sólo soñaba con ir al colegio y jugar con niñas de su edad, como debe
ser. Pues bien, su sueño se hizo realidad, ya que una ONG dedicada a rescatar a
estos niños se hizo cargo de su situación, le dieron un hogar y se encargaron
de su educación, así debería ser, ¿no os parece?
No me gustaría terminar este post sin mencionar a Iqbal Masih,
quien durante muchos años enarboló la bandera contra la esclavitud infantil que
el mismo sufrió, siendo asesinado por este motivo tal día como hoy hace 17
años, que su lucha no decaiga.
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