jueves, 20 de junio de 2013

Cometas en el aire

Hoy 20 de junio es el Día Mundial de los Refugiados de Naciones Unidas, quizá la gran mayoría de vosotros desconocías este dato, ajenos a la terrible realidad que viven demasiadas personas en nuestros días. Los conflictos bélicos, las hambrunas, la intolerancia y la sinrazón, llevan a muchas personas a tener que abandonar sus hogares, dejando atrás toda una vida de recuerdos, enfrentando así un destino incierto, que les hace anhelar aquello que dejaron atrás. Si hay un conflicto que nos sobrecoge en estos días es él que vive el pueblo Sirio, que ha causado ya miles muertos, y ha llevado a millones de personas a abandonar sus hogares, dejando atrás todo lo que tenían, pero sobre todo la esperanza.

Los niños sirios, son siempre la parte más débil de un conflicto, víctimas olvidadas a veces, que sufren las consecuencias de una guerra de la que no tienen culpa, y que no entienden. Así se ven despojados de todo lo que tenían, pierden su hogar, a veces a sus padres y familiares, pero sobre todo pierden su inocencia y el derecho a tener una infancia feliz, como el resto de los niños. Por eso hoy me ha llamado algo poderosamente la atención en mi timeline de Facebook: Cometas en el aire, lanzadas por los niños sirios, cometas llenas de deseos y esperanza, que ahora os quiero relatar.
Ayer los niños sirios del campamento de refugiados de Zaatari en Jordania, fabricaron sus propias cometas y las lanzaron al aire después de haber escrito en ellas sus deseos para el futuro. Deseos cargados de esperanza, pero también de tristeza, de anhelos, de desesperación por algo que no entienden, pero que les ha arrastrado de  lleno, privándoles así del derecho a tener una vida digna en un hogar cargado de amor y felicidad, les han privado de su derecho a ser niños. Así, Samar dice que echa de menos la escuela; Sherine de seis años, dice que las flores le recuerdan a su casa; Amal quiere que el conflicto termine para poder volver a su casa, y así su país volverá a ser feliz como antaño. No faltan quienes echan de menos a su padre, como Basil, cuyo padre sigue en Siria, así que lo que más quiere Basil es abrazar a su padre, ¿y quién no? Dina recuerda con nostalgia sus tardes de paseo con sus amigas; y Faris nos dice que lo que más echa de menos es su país, porque allí todo era mejor. Por supuesto no faltan los deseos de paz, así Fatin nos dice que lo que más anhela es la paz, y quiere volver pronto a su casa, porque allí está su identidad. Lo que más desean estos niños es volver a su hogar, donde lo tienen todo, amigos, familia, sus juguetes, en fin su infancia, porque como dice Hamzeh, donde viven ahora no es un hogar, sino tan solo arena.
Quinientas cometas surcaron el aire cargadas de sueños y deseos, de esperanza, que dependen de que alguien haga algo para parar un conflicto que parece no tener fin, y del que son siempre las víctimas más inocentes, espero que pronto puedan volver a sus casas.
Me gustaría hacer mío el deseo de Ghadeer de once años: "Mi mensaje para el mundo es que se detenga la violencia y que nos ayuden a volver a nuestro hogar".

Os dejo unos enlaces de varias ONGs que tratan de mejorar la situación de todas las personas que están pasando por esta terrible situación.


Mi pieza musical de hoy está dedicada a todas las personas que han tenido que dejar atrás todo lo que tenían, empujados por algún conflicto bélico. Esta preciosa romanza de Salvador Bacarisse es bella y desgarradora a la vez, como las vidas de estos niños, que viven momentos de alegría y juegos, mientras su país se consume en una guerra a la que nadie parece querer encontrar solución.


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