viernes, 7 de julio de 2017

Wollstonecraft y María

Hola de nuevo a todos los que me habéis seguido en estos años. Sé que llevo mucho tiempo sin escribir, demasiado quizá. Pero como ya sabréis me he estado dedicando en cuerpo y alma a mis estudios y, ya casi puedo decir que estoy a punto de terminar esta larga trayectoria.
Hoy me gustaría hablaros de Mary Wollstonecraft, a ella y a su novela María, le dediqué mi TFG (trabajo fin de grado). ¿Qué podría contaros de ella? Para muchos es la madre de Mary Shelley, otra grandísima autora de quien ya he hablado. Sin embargo, para muchos es la autora de Vindication of the Rights of Woman o Vindicación de los derechos de la mujer. Una de las primeras feministas de la historia.
Wollstonecraft, nació un 27 de abril de 1759, y yo nací en la misma fecha en 1974, así que tengo algo en común con ella, mucho más que mi fecha de nacimiento. Fue una mujer excepcional, adelantada a su tiempo, que supo valorar la importancia de la educación formal para alcanzar la independencia. Ahora tenemos mucha más libertad, pero en tiempos de Mary Wollstonecraft, una mujer era prácticamente propiedad de su marido; no tenía derecho a tener propiedad, no podía heredar, cuando se casaba sus propiedades pasaban a manos de su marido, etc.
Eso es precisamente lo que le sucede a María, una mujer educada por su tío, que le deja una herencia que le permitiría vivir de manera independiente el resto de su vida. No obstante, María se deja seducir por alguien a quien ella ve como un caballero, galante, amable y educado. En contra de los deseos de su tío se casa con él, y ahí comienza su desdicha.
Los príncipes encantadores, si esos de los que no hablan en los cuentos, no existen. Así que María se da cuenta de que su marido es un borracho, ludópata y pendenciero que está malgastando su herencia, de la que ella ya no puede disponer libremente. Furiosa, abandona a su marido al saber que este tiene una amante y, es a partir de este momento cuando nos comienza a narrar la terrible realidad de las mujeres del siglo XVIII
María huye desesperada, está embarazada y no tiene ya familia a quién acudir. Se aloja en lugares regentados por mujeres trabajadoras que, como ella son dominadas por hombres que malgastan el dinero que tanto les cuesta ganar. En esta novela Wollstonecraft relaciona el matrimonio con la esclavitud. Para las que habéis nacido en democracia os parecerá una comparación muy exagerada, pero para nada lo es. María está obligada por ley a volver con su marido, su patrimonio ya no le pertenece, y su hija, que nacerá más tarde, también pertenece a ese odioso padre que Wollstonecraft nos describe. María es perseguida sin tregua, cuando cree estar a salvo su esposo la encuentra, y debe volver a huir. Durante su huida nos va relatando la historia de las mujeres que se encuentra en su camino. Son historias duras, mujeres trabajadoras, explotadas por sus maridos que malgastan lo que ellas ganan y las maltratan sin piedad. Los hombres controlan tanto el poder económico como el poder judicial, por lo que no hay escapatoria para ellas. María termina sus días traicionada por otra mujer, (el sistema patriarcal empuja a las mujeres competir entre ellas por unas míseras monedas), y su perverso marido la encierra en una institución mental.
Así es como comienza la novela, María despierta y observa desde su ventana un paisaje decadente y sombrío, la descripción gótica del lugar nos recuerda que María ha caído en el abismo. Su hija ha desaparecido y ella se encuentra al borde de la locura. Su odioso marido la ha separado de lo que más quiere ya la ha encerrado para poder controlar su patrimonio sin tener que rendirle cuentas. Parece derrotada, pero sin embargo no lo está. Allí conoce a Jemima, su carcelera, una mujer que ha sufrido los rigores de la vida. Ha sido maltratada por su madrastra, que después la arroja a la calle. No culpéis del todo a la malvada madrastra, el sistema patriarcal no le da otra opción, tiene una hija y la situación económica de de su familia no es suficiente para mantener a dos hijas. Jemima se prostituye y roba para sobrevivir. Cuando por fin consigue enderezar algo su maltrecha vida se encuentra con María, y pasa de ser su carcelera a su amiga. Será ella quien ayude a María a escapar de su trágico destino.
No sabemos cómo acaba la historia porque Wollstonecraft murió trágicamente pocos días después del nacimiento de su hija Mary Shelley. Hay siete posibles finales, ninguno de ellos suficientemente desarrollados. Sin embargo, hay uno en el que Jemima encuentra a la hija de María y se la devuelve a su madre, esta decide vivir por ella. Ese es quizá el final que ella hubiera querido para su obra. Entonces Jemima, María y su hija establecerían una comunidad de mujeres, en la que estarían a salvo de la dominación de los hombres. En ella encontrarían paz, tranquilidad y armonía y, cuidarían unas de las otras. Por desgracia, esto no es más que una utopía y este final no es más que una pequeña intuición.Sin embargo, esta historia nos demuestra que la solidaridad entre mujeres puede salvarnos de las leyes injustas y enderezar de nuevo el rumbo de nuestras vidas. 
Creemos que las cosas han cambiado mucho en nuestros días, pero no es así. A día de hoy treinta y un mujeres han sido asesinadas por su pareja o ex-pareja. En Asturias por primera vez hay dos menores condenados por violencia de género; han ingresado en un centro de seguridad para menores. Y aún quedan muchos resquicios de machismo en nuestra sociedad. Un juez no ve indicios de violencia sexual en el abuso de una niña de cinco años, y otras muchas sentencias que nos demuestran que el sistema patriarcal en España no está del todo extinguido, lo podéis comprobar en este enlace http://www.elcomercio.es/sociedad/201705/16/violencia-sexual-abuso-nina-20170516115159.html.

Por este y tantos motivos me indigna que algunas personas por pura ignorancia digan alegremente que feminismo y machismo son lo mismo, o salgan con un yo no soy feminista, lo mío es la igualdad. Señoras, y no nombro a nadie, sin feminismo no habría igualdad. ¿Han leído ustedes a alguna autora feminista? Les recomiendo que lean a Virginia Woolf, Simone de Bevaouir, Chimamanda Ngozi-Adicnie y, si todavía tienen tiempo les recomendaré a Jane Austen y Charlotte Brönte. Sí, señoras, Jane Eyre es una novela feminista y todas las novelas de Austen también, porque lo que hacía esa gran escritora era criticar de manera muy irónica el sistema dominante que asfixiaba a las mujeres. 
Y como siempre para terminar esta entrada me gustaría compartir con vosotros una pieza musical. Como ya sabéis me encanta Anna Netrebko, una de las mejores sopranos de nuestro tiempo, así que voy a compartir con vosotros una escena de Anna Bolena de Donizetti. He escogido esta aria porque considero que Ana Bolena fue una víctima del sistema patriarcal y de la mezquindad de su marido Enrique VIII, que consideraba a sus mujeres objetos de su propiedad de los que podía disponer como quisiera. Por desgracia los crímenes de honor siguen existiendo, y no se disfrazan de delitos de Lesa Majestad.